La
geometría aparece en los currículos actuales de
educación matemática con renovado vigor, sin embargo
éste no se transmite en su enseñanza en las aulas.
Numerosos trabajos (Brousseau y Gálvez, 1982; Laborde,
1995; Bressan y Chemello, 1999, 1998, 1997) destacan la postergación
que sufre esta rama de la matemática en las escuelas, en
favor de la enseñanza de otros tópicos de la aritmética
en primaria o de la aritmética y del álgebra en
secundaria, los cuales ocupan el mayor tiempo de la enseñanza
matemática escolar.
Otro hecho relevante es que los escasos contenidos geométricos
trabajados a lo largo de la escolaridad básica se reiteran
año tras año, sin grandes cambios en su extensión
y complejidad y, por lo tanto, en los niveles de conceptualización
de los mismos por parte de los alumnos.
Variados motivos podrían dar cuenta de los hechos mencionados,
pero consideramos dos como de especial relevancia:
• La falta de conciencia de los docentes de los usos de
la geometría en la vida cotidiana y de las habilidades
que ella desarrolla por su naturaleza intuitiva-espacial y lógica.
• La inseguridad manifiesta que poseen los docentes en el
dominio de conceptos y procedimientos de esta rama de la matemática.
Explicaciones
de esta realidad pueden ser:
- La enseñanza tradicional recibida por algunos de los
actuales docentes en la escuela secundaria, más basada
en el aprendizaje del método de demostración y en
ejercicios tipo de aplicación de reglas y algoritmos geométricos
que en la utilidad de la geometría para resolver problemas
del mundo real y otras disciplinas.
- El cambio que se vivió en los centros de formación
docente que, influidos por la corriente axiomática de la
matemática moderna, incrementaron sus estudios del álgebra
y de la geometría analítica en detrimento del estudio
de las geometrías euclidiana, proyectiva y descriptiva.1
- El peso de la matemática “moderna” en los
textos y programas escolares, que se tradujo en una interpretación
“conjuntista” de la geometría, recargada en
sutilezas simbólicas y más dedicada a mostrar la
organización interna y formal de la matemática (cosa
bastante difícil de alcanzar para la generalidad de los
alumnos) que a alentar la comprensión real de los objetos
geométricos y su utilidad para modelizar situaciones del
mundo real.
- La influencia del modelo piagetiano sobre el desarrollo del
conocimiento geométrico basado en etapas coincidentes con
distintos tipos de geometrías (topológica, proyectiva,
afín y métrica), lo que produjo dificultades de
comprensión en los docentes del contenido geométrico
a enseñar en sus grados, por no dominar las características
de esas geometrías y el sentido de los estudios de Piaget,
mezclando una forma de interpretar las producciones espontáneas
de los alumnos en distintas edades con lo que debía enseñárseles
en la escuela.
- Los escasos trabajos sobre el aprendizaje escolar de la geometría,
que recién comienzan a conocerse y profundizarse en la
década de los 80, pero que no son aún de dominio
generalizado de los docentes.
- Y, en general, el poco espacio que posee la matemática
en muchos profesorados de formación de docentes de enseñanza
preescolar y elemental, que impide un tratamiento adecuado de
una geometría adaptada a las necesidades de la escolaridad
obligatoria.
Sin
embargo, desde los estándares y diseños curriculares
extranjeros y nacionales para la educación obligatoria,
se asiste hoy a un resurgimiento y revalorización de la
geometría, desde un enfoque más dinámico
y funcional.
Este trabajo pretende orientar a los docentes de la educación
general básica acerca de por qué se debe enseñar
geometría en la escuela y con qué concepción
de la geometría ha de trabajarse en este nivel, cuál
es su valor y qué importantes habilidades debe desarrollar
el estudio de esta rama de la matemática en esos años
de escolaridad. Se presenta una ejemplificación variada
de actividades en cuanto a temáticas, procedimientos, contextos
y recursos, sugiriéndoles a los docentes que desarrollen
las mismas, si es posible con otros colegas, abriéndose
a la búsqueda detallada de la fundamentación geométrica
que les exijan y observando atentamente qué hacen sus alumnos
al trabajar libremente en esas mismas actividades, para aprender
(muchas veces con ellos) aspectos que no se han captado desde
una óptica de adultos “ya formados”. Las actividades
presentadas pueden ser utilizadas en la forma en que están
dadas o pueden ser simplificadas o complejizadas por los docentes
para el trabajo en sus aulas de manera que se adecuen a las necesidades
del currículo del año y a las posibilidades e intereses
de sus alumnos.
La medida cumple un rol importante en la interpretación
del mundo físico, y en ese sentido está ligada también
a la geometría, pero dada la confusión existente
en el nivel escolar, donde enseñar geometría consiste
sólo en reconocer y nombrar figuras y cuerpos y dedicar
bastante tiempo al uso de las fórmulas de cálculo
de sus perímetros, áreas y volúmenes, es
que en este documento se ha dejado de lado el trabajo con ella
para centrarnos especialmente en las habilidades y propiedades
geométricas, en función de que los docentes puedan
apreciar en qué consisten los contenidos geométricos
propiamente dichos que deben enseñar en sus aulas. Esto
no supone que los tópicos de geometría y los de
medida, relacionados con la extensión y la dimensión
(longitudes, amplitudes, áreas y volúmenes), deban
trabajarse por separado sino, por el contrario, integrarse sin
confundirse.