
Los sentidos de lo público. Reflexiones desde el campo educativo
¿Existe un
espacio público no estatal?
En este libro se discute la crisis de la educación pública
y de la escuela pública en el contexto de mercantilización
del espacio social, lo que implica poner a discusión las
premisas que desde la modernidad constituyeron la escuela pública
y las consecuencias del diluvio neoliberal que desde la década
de los 70 ha sembrado miseria y exclusión en los países
latinoamericanos.
Vivimos en una sociedad de individuos donde las creencias comunes
se diluyen, donde la apuesta a un proyecto colectivo de sociedad
se ve cuestionada por un individualismo exacerbado que privilegia
los intereses particulares por sobre la preocupación por
el bien común. En los últimos años, la revalorización
del papel de la sociedad civil como motor de la transformación
social se produce junto con una fuerte impugnación del
Estado y de la política. Sobre los individuos recae la
responsabilidad de garantizar los derechos, los asuntos públicos
se privatizan, a la par que los intereses privados se tornan públicos.
Los acuerdos de la Organización Mundial de Comercio (OMC)
y las discusiones para la conformación del Área
de Libre Comercio de las Américas (ALCA) colocan a la educación
como bien de consumo, como mercancía que se vende y se
compra en un mercado mundial. Hoy se discute quién le va
a vender educación a quiénes en el mercado mundial
y en qué condiciones podrá hacerlo. Es el proyecto
que busca asegurar la libre circulación de capital y mercancías
en todo el continente, en consonancia con los postulados básicos
de la propuesta neoliberal. En consecuencia, la educación
deja de ser considerada un derecho social de los ciudadanos para
convertirse en un servicio que puede (y debería, según
los defensores del neoliberalismo) ser provisto por el mercado.
Tras el objetivo de eficientización y modernización
de la gestión de la escuela pública, el proyecto
neoliberal viene promoviendo políticas de privatización
que redefinen el sentido público de la escuela pública.
Es por ello que nos preguntamos qué formas adquieren las
políticas de privatización, cómo conceptualizamos
el espacio público que se privatiza y a qué se alude
cuando se discute la existencia de un espacio público no-estatal
en el campo educativo.
Cuando, en la década de los 70, las teorías denominadas
"reproductivistas" denunciaron a la escuela capitalista
como espacio de reproducción y legitimación de las
desigualdades sociales, las críticas a la escuela pública
se centraron en la imposición de los intereses de las clases
dominantes y de un orden social injusto por medio de los aparatos
ideológicos del Estado, entre los cuales el sistema educativo
ocupa un lugar destacado.
Hoy, los cuestionamientos a la escuela pública a cargo
del Estado, desde quienes de modo directo o indirecto impulsan
su privatización, no intentan en modo alguno transitar
un camino de superación de la desigualdad social y de transformación
de un orden social injusto. En tanto, la escuela pública,
con sus límites, contradicciones y promesas incumplidas,
se ha constituido en un espacio para la materialización
del derecho a la educación y ha significado un freno a
los intereses del mercado, los proyectos de reforma orientados
por la lógica neoliberal intentan reestructurar el sistema
educativo sobre nuevas bases.
Este libro surge como resultado de los debates promovidos por
el Proyecto UBACYT "Privatización y reforma educativa.
La experiencia argentina de la década del noventa"
(Programación Científica 2001-2003), que se desarrolla
en el Instituto de Ciencias de la Educación de la Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires
bajo mi dirección. En el marco del proyecto, organizamos
dos mesas de debate, en octubre y noviembre de 2002, para discutir
las conceptualizaciones en torno a la definición de un
espacio público no-estatal en el campo educativo y el sentido
que asume en el contexto actual la crisis del espacio público
en general y de la escuela pública en particular. Los diversos
capítulos que componen este libro son los documentos de
base que han dado lugar a las presentaciones y las discusiones
de las dos mesas de debate.
Los trabajos de Roberto Follari, Flora Hillert y Silvia Serra
constituyen respuestas a la pregunta: ¿existe un espacio
público no-estatal en el campo educativo? Los escritos
de Sandra Carli, Carlos Cullen y Pablo Gentili dan cuenta de la
crisis actual del espacio público y de las alternativas
para la construcción de nuevos sentidos en torno de la
escuela pública. El escrito de mi autoría intenta
articular aspectos del debate que se han formulado en torno a
las dos problemáticas mencionadas.
En el capítulo "Educación pública. Historia
y promesas", Sandra Carli analiza las transformaciones de
los significados atribuidos a la educación pública
como analizadores de los cambios materiales y simbólicos
de la sociedad argentina. Reconstruye los principios constitutivos
del sistema a fines del siglo XIX, y describe los aspectos vinculados
con la generación de una tradición de educación
pública que la convierten en un mito que, como tal, tiene
un carácter metafórico, y deviene - en términos
de Ernesto Laclau- en imaginario social. Analiza cómo el
neoliberalismo negó este aspecto central de la educación
pública, relegándola a un producto del pasado.
La autora describe las transformaciones ocurridas a lo largo de
la historia del sistema educativo argentino y, en particular,
de las últimas décadas. Los fenómenos educativos
que incluye dentro del nuevo "mapa" de la educación
son las tendencias a la privatización de la educación,
las nuevas experiencias educativas de tipo comunitario y los fenómenos
culturales para el público infantil y juvenil. Carli expone
cuáles son, a su juicio, las tres alternativas que se plantean
a la educación pública: convertirse en el dique
de contención para el triunfo del neoliberalismo; ser la
retaguardia de la tradición progresista; o convertirse
en el principal espacio político y cultural para revertir
las tendencias regresivas de la historia reciente. Esta última
opción exige politizar el debate sobre la educación
pública, y sostiene que es en el espacio de la educación
donde se podrá "saldar el brutal y creciente desfase
entre la impronta cultural pasada y la escasez material presente".
Carlos Cullen, en el capítulo "La construcción
de un espacio público como alternativa a la violencia social
en el contexto de la globalización", parte de la hipótesis
que relaciona la violencia social con "cierta borradura del
espacio público". Sostiene que la discusión
sobre la educación pública debe reposicionarse en
el campo de las políticas justas en educación y
que la resignificación de lo público pasa por reconstruir,
recuperar o inventar nuevamente la política que quedó
subordinada al mercado en la actual estrategia de globalización.
Afirma que sólo un espacio público intercultural
garantiza un ámbito para el diálogo y la interacción
de las culturas y es el reaseguro para que la reconstrucción
del contrato social sobre bases normativas de justicia, desde
subjetividades singulares más creadoras, genere una globalización
alternativa sin exclusiones ni masificaciones. Realiza una genealogía
del concepto de lo público y reconstruye sus diversos usos
para mostrar la tendencia a reducir el aspecto cultural en el
debate sobre lo público. A partir de la distinción
entre el espacio público de los antiguos y el espacio público
de los modernos, reflexiona acerca de un "término
medio" entre la tensión entre lo "público
antiguo" y lo "público moderno". Desde los
aportes de Lévinas, analiza el problema de la tradición
del espacio público "desculturizado" que no acepta
reconocerse como "vulnerable", es decir, abierto a la
interpelación del otro. Cullen critica la desculturización
del espacio público y sostiene la necesidad de liberar
algunas categorías críticas que permitan definir
un espacio público intercultural y explorar sus condiciones
de posibilidad y las alternativas que abre su comprensión.
En el capítulo "Lo público revisitado: paradojas
del Estado, falacias del mercado", Roberto Follari analiza
el pasaje de una fetichización del Estado a una fetichización
de la sociedad civil y cómo se produce en la actualidad
una reivindicación de la sociedad civil en contra del Estado.
Argumenta que el Estado sigue y seguirá siendo uno de los
puntos decisivos respecto del ejercicio del poder, por lo tanto,
no podemos asumir que lo público no esté presente
en el campo del Estado; lo público "es más
que lo estatal", pero de ninguna manera es "otra cosa
que lo estatal". Revisa la disputa en teoría social
desde los análisis marxistas acerca del rol del Estado
en la dominación. Sin embargo, se pregunta si las dosis
de poder que se restan al Estado son reabsorbidas por los sectores
más desposeídos de la sociedad, o por el contrario
son entregadas a aquellos más privilegiados. Es por ello
que el Estado se presenta como un "atenuador" de la
cruda diferencia de clases.
Cuestiona la operación discursiva acerca de lo público
no-estatal en la que la apelación a la "sociedad civil",
a través de las Organizaciones No Gubernamentales, queda
investida mágicamente de una pureza originaria que la dejaría
fuera de la puja de intereses en que se dirime la acción
del Estado. Analiza la propuesta de las escuelas-voucher como
política que intenta vaciar al Estado de sus funciones
tendientes a la igualdad de oportunidades, para convertirlo abiertamente
en un financiador de la gestión privatizada del aparato
escolar. Por lo tanto diferencia la autonomía societal
del financiamiento estatal de lo privado y propone recuperar el
papel del Estado frente al mercado que arrasa con los derechos
básicos.
Pablo Gentili, en el capítulo "Pedagogía de
la esperanza y escuela pública en una era de desencanto",
plantea cuáles son a su juicio los principios de una pedagogía
de la esperanza como pedagogía para el espacio público.
Caracteriza la época actual como un tiempo de "exclusión
y de guerra", tiempo donde la violencia y la segregación
se apoderan de la vida de millones de personas. En este contexto,
sostiene que la paradoja es que, según el discurso dominante,
de la escuela no se espera nada y, al mismo tiempo, de la escuela
se espera todo. No se espera nada, porque la escuela atraviesa
una crisis tan profunda que sería incapaz de responder
a los nuevos desafíos de una "sociedad del conocimiento".
Y se espera todo, porque se le atribuyen buena parte de las penurias
actuales: desempleo, violencia, drogadicción, crisis de
la familia, serían consecuencia del fracaso de la escuela.
¿Cómo enfrentar, se pregunta Gentili, estos perversos
argumentos?. La respuesta la sitúa en la construcción
de una pedagogía de la esperanza, que debe edificarse sobre
la base de los desafíos que enfrentan los educadores en
su tarea cotidiana. Estos desafíos se vinculan con la construcción
de prácticas igualitarias que permitan ir más allá
de la igualdad formal de los principios jurídicos y que
se basen en una ética solidaria y militante; la afirmación
de la calidad escolar en la ampliación del derecho social
a la educación y en la lucha contra el monopolio del conocimiento
y el ejercicio sustantivo y real de la democracia donde lo imposible
"se construye utópicamente con un ojo en el presente
y otro en el futuro".
En el capítulo "Lo público, democrático
y popular", Flora Hillert recupera, desde la defensa de la
educación pública estatal, el debate acerca de lo
público y lo público no-estatal. A partir de una
exposición de los interrogantes que guiaron su propio proceso
de búsqueda, hace un recuento de los debates de fines de
la década del 70 y principios de los 80 sobre las experiencias
del socialismo real y la socialdemocracia y sobre la visión
marxista del Estado. Rescata, durante los 80, la revalorización
de la sociedad civil como ámbito de resolución de
problemas, por contraposición al estado burocrático
y autoritario, que se asociaba con los regímenes militares.
Analiza el discurso antiestatista del proyecto neoconservador
y discute el alcance de las categorías "sociedad civil"
y "tercer sector" .
Hillert se pregunta si existe lo público no-estatal y si
debe existir, señalando que la multiplicidad de lo público
nunca debería ser absorbida totalmente por el Estado. Postula
la necesidad de establecer teórica y prácticamente
las líneas divisorias entre lo público y lo privado
y discute el tema de la definición de lo público,
de acuerdo con Héctor F. Bravo, desde la institucionalización
y la soberanía. Propone revisar la conceptualización
de la Ley Federal de Educación, que sostiene que la escuela
privada es pública, y recuperar la definición de
la escuela pública como escuela estatal para avanzar hacia
una definición de soberanía popular.
Ma. Silvia Serra, en el capítulo "¿Es posible
lo público no estatal en educación en la Argentina?",
aborda el interrogante desde las condiciones que en el presente
hacen posible lo público no-estatal, condiciones que tienen
que ver con las transformaciones de lo que históricamente
se entendió por público en el campo educativo. A
partir de los resultados de un trabajo de investigación,
discute el sentido del término "público"
y su articulación con el concepto de escuela pública,
en el marco del discurso que justificó la implementación
de la Ley Federal de Educación. Toma como punto de partida
las características centrales que el sistema educativo
argentino asumió en sus orígenes donde lo público
fue equivalente de lo estatal. En el marco de la reforma en los
90 pasa revista a los desplazamientos de sentido de lo público
como estatal/ nacional a lo público como estatal/ provincial
y de lo público-estatal a lo público-comunitario,
o perteneciente a la sociedad civil y analiza la operación
presente en la reforma que pretendió instalar la idea de
que la educación es responsabilidad de todos, y no sólo
del Estado.
Recupera la invitación de Francisco Beltrán a hacer
pública la escuela y propone pensar la escuela pública
más allá de sus relaciones con el Estado aceptando
que la posibilidad de la existencia de un espacio público
no-estatal presenta complejidades, como las de un Estado en transformación
y las de las instituciones buscando formas de construir lo público
en su interior.
El capítulo "Estado y reforma educativa: la construcción
de nuevos sentidos para la educación pública en
la Argentina", de mi autoría, parte de la premisa
de que la construcción de un nuevo sentido para la educación
pública constituye una de las consecuencias más
visibles del proceso de reforma encarado durante la última
década. En este proceso, el papel que históricamente
desempeñó el Estado en materia educativa comenzó
a ser impugnado como parte de un modelo más amplio, tendiente
a privatizar lo público, mercantilizar los derechos, trasladar
la responsabilidad por el cumplimiento de los derechos a las instituciones
y a los sujetos, e introducir la lógica del mercado en
el espacio de lo público.
Se analizan las conceptualizaciones acera de la esfera pública
y de la relación público-privado, a partir de los
aportes de Arendt y Habermas, y de las críticas que se
les formulan en la actualidad. Los sentidos que se le han dado
a la educación pública, a partir de la reforma educativa,
se analizan en torno a tres aspectos: la distinción entre
público y privado como un problema de la gestión;
la redefinición del espacio público por la incorporación
de lo público no-estatal; y la definición de la
escuela pública a cargo del Estado como espacio de focalización
de la política pública y de contención social.
Se rescata la construcción del espacio público como
un acto político en respuesta a la introducción
de la lógica empresarial y de los valores del mercado en
el ámbito de lo público, que intentan sustraer la
política de ese proceso.
Este libro parte de una premisa: la construcción de la
escuela pública como proyecto, como idea, como proceso,
como apuesta, constituye una utopía que nos obliga a reposicionar
el debate político y reflexionar sobre las posibilidades
de su concreción, porque creemos que otro mundo es posible
y que la escuela pública puede colaborar en esa construcción.
Myriam
Feldfeber