Autonomía moral, participación democrática y cuidado del otro

Carlos Cullen

3ra. Ed. Buenos Aires. Centro de Publicaciones Educativas y Material didáctico. 2004. ISBN 987-538-104-7. 160 pp.


Reseñado por Nora Graziano
Universidad de Buenos Aires
Octubre, 2004

Carlos Cullen es, como el mismo suele presentarse, un filósofo argentino dedicado a la reflexión sobre los problemas éticos y en particular sobre las relaciones entre ética (y política) y educación. Es en este camino que ha publicado y presentado numerosas colaboraciones y que desarrolla cotidianamente su tarea como profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA en las carreras de Filosofía y de Ciencias de la Educación.

El libro publicado por Novedades Educativas y que reedita por tercera vez este año (2004), revisa el trabajo publicado inicialmente en 1996 y que sufriera incorporaciones (el actual capítulo III) en su reedición de 1999.

A través de este texto el autor participa en el creciente debate sobre la tarea y responsabilidad ético-política de la educación en el actual contexto de globalización, de crisis de la cultura moderna y de transformación de los sistemas educativos. Frente a la pregunta de si la escuela debe asumir la tarea de enseñar ética y ciudadanía, el autor es categórico tanto en su afirmación como en su definición de la perspectiva desde la cual debe hacerlo: construyendo un espacio público de reflexión que no se reduzca a la constitución de personalidad moral autónoma que argumente sobre su acción, sino que centralmente se comprometa con la construcción de un proyecto común solidario. En este camino se diferencia tanto de quienes señalan que la moral y la ciudadanía son cuestiones opinables dependientes de la conciencia y del sentimiento individual como de quienes sostienen que es necesario imponer una visión dogmática, dependiente de valores absolutos, objetivos y trascendentes que la escuela debe trasmitir. Para el autor el conocimiento que la escuela debe enseñar es necesariamente público, utópico y solidario, es ejercicio de pensamiento crítico que pone en cuestión las morales vigentes y a las socializaciones compulsivas.

El libro se organiza en cinco capítulos que abordan, desde estos supuestos iniciales, la diversidad de cuestiones implicadas en la tarea de enseñar ética y ciudadanía.

El primer capítulo pone en debate las cuestiones centrales que entran en juego a la hora de encarar la construcción de un currículum de formación ética y ciudadana: la función social de la escuela, las concepciones sobre el proceso didáctico de determinación curricular y el sentido de enseñar ética y ciudadanía. El planteo inicial es sustantivo tanto para esclarecer la perspectiva desde la cual desarrollará los siguientes capítulos del libro, como para situar los diferentes posicionamientos y matices emergentes de la lectura de la bibliografía de los materiales curriculares dedicados a orientar las prácticas institucionales.

En el capítulo II aborda problemas teóricos relativos al debate ético contemporáneo con el fin de reflexionar sobre el sentido que tiene la demanda de formación ética y ciudadana a la escuela en el actual contexto de crisis de la modernidad. Lo hace desde cuatro metáforas claves: dispersión, confusión sustitución y retirada que invitan, desde una clara perspectiva hermenéutica en la línea de Ricoeur y Blanck, al debate sobre las formas de interpretar "un campo nuevo de problemas, lleno de promesas y desilusiones" que hace necesaria una redescripción de la realidad para "construir algún modelo para pensar sus sentidos posibles".

El capítulo III fue incluido en la segunda edición aumentada del año 1999 y desarrolla tres líneas de argumentación: la primera define a la docencia como virtud resignificando y recontextualizando el concepto de la tradición aristotélica, la segunda interpela el ejercicio del rol docente desde el principio de justicia como forma de vincular la virtud con la ciudadanía y por último articula la mencionada tesis con las condiciones institucionales y sociales relativas a las políticas públicas en educación.

El capítulo IV, define tres contextos (macro, meso y microcontexto) y plantea la necesidad de atender a ellos para responder a la demanda de enseñar ética y ciudadanía en la escuela. La reflexión sobre esta necesidad de contextualización recorre tres momentos: el primero presenta las ambigüedades de la demanda, el segundo realiza una lectura crítica que interpreta un sentido posible y el tercero sugiere elementos pedagógico-didácticos que atendiendo a la especificidad disciplinar puedan ayudar a la construcción de currículum de formación ética y ciudadana. Es interesante destacar la posición del autor en torno al tipo de intervención del docente frente al debate ético en el aula. Señala claramente que el docente no debe inculcar una moral o pretender que los alumnos compartan sus valores o ideales de vida. Pero también señala que no puede aparecer como 'indiferente' en relación con aquellas problemáticas éticas y ciudadanas que comprometen valores más universales o normas más incondicionadas. En este sentido sugiere como pista a explorar la categoría de neutralidad beligerante, acuñada por el autor español J. Trilla.

Por último, el capítulo V, plantea la nueva alianza entre contenidos educativos y proyectos institucionales que expresa el abordaje de la educación ética y ciudadana. Da cuenta de un doble movimiento, por un lado el correspondiente a la didáctica que históricamente se rearticula conceptualmente con la ética y la política y por otro lado el correspondiente a la ética que en el camino de responder a la demanda social de aprendizajes sobre ética y ciudadanía debe repensar y explicitar en qué consiste su enseñabilidad como disciplina racional y de la ciudadanía como categoría codisciplinar. Este recorrido define en un primer momento los términos de la nueva alianza para definir luego los criterios a tener en cuenta para la elaboración de proyectos institucionales.
Los destinatarios claros de este texto son los docentes y quienes se forman para la tarea de enseñar. La creciente problematización del tema y el estilo dialógico a través de la cual lo desarrolla, logran un acompañamiento eficaz y amigable del lector a lo largo de los distintos capítulos explicitando tanto los conceptos utilizados como las relaciones propuestas. Las preguntas que articulan cada apartado invitan en sus respuestas a nuevas reflexiones en consonancia con un ejercicio abierto, complejo y crítico de la tarea de educar.

Incluido en:
http://www.filo.uba.ar

 

 



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