Aprendizaje, sujetos y escenarios
Investigaciones y prácticas en psicología educacional

Diana Aisenson, José Antonio Castorina, Nora Elichiry, Alicia Lenzi, Silvia Schlemenson (comps.)

 

En este libro(1) se presentan trabajos de investigación coordinados por profesores y profesoras de la Maestría en Psicología Educacional de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, así como algunas conferencias referidas a ejes centrales de la psicología educacional.
Queremos destacar la riqueza y diversidad de estos aportes y mencionar que para esta compilación hemos seleccionado aquellos trabajos sistematizados en los que se propone la tarea de repensar las relaciones entre el estudio del desarrollo humano y el mejoramiento de la educación pública.
Somos cada vez más conscientes de los usos e implicancias de nuestras teorías y esto nos invita a reexaminar nuestras suposiciones sobre el desarrollo humano y sobre la educación, poniendo el acento en el reconocimiento de la naturaleza socialmente construida del conocimiento psicológico.
Desde esa mirada, la psicología educacional abarca un ámbito de conocimientos con entidad propia que ocupa un espacio definido en el conjunto de las disciplinas. Este campo en construcción implica interrelaciones entre las teorías psicológicas y el sistema educativo.
El conocimiento acumulado por la psicología constituye un sustancial aporte para la construcción de un objeto de conocimiento educativo. Para esta reflexión se hace necesario dejar sentadas algunas limitaciones. Es preciso destacar la especificidad de lo “educativo” y esto debe buscarse alrededor de los procesos de enseñanza y de aprendizaje en tanto síntesis de determinaciones psicológicas, sociales, institucionales e históricas. En ese sentido, los procesos constitutivos de la realidad psico-educativa son ejes importantes a considerar en el análisis. Al ponderar los procesos destacamos el sentido histórico, su conformación y consecuencia diferencial según el tiempo y el contexto específico. Los enunciados ahistóricos suelen aparecer como neutrales frente a los movimientos que transforman la vida social. Se trata entonces de historizar los procesos psico-educativos en un intento de cierre entre lo cotidiano y lo histórico.
Entendemos a la historia no como una sumatoria de acontecimientos, sino en el sentido que le diera Lucièn Goldman: “como la historia de las transformaciones necesarias en los comportamientos significativos de los que la hicieron”.(2)
Es así que buscamos la historia tanto en la institución educativa como en el sujeto.
La reconstrucción de los procesos que ocurren en la vida cotidiana permite integrar momentos e interpretar la realidad. Re-estableciendo los ejes históricos, será posible comprender el contenido social del conjunto de las actividades cotidianas en el ámbito psico-educativo en toda su complejidad.
Consideramos que los métodos, las técnicas, los procedimientos adquieren sentido en tanto se asientan sobre el sistema de relaciones sociales. Es por ello que es necesario reconocer la historicidad de base. Esta orientación no puede desvincularse de los métodos y conocimientos que pueden aportar otras disciplinas; no como una simple suma de enfoques, sino como una vinculación orgánica de distintas disciplinas que han estudiado el mismo objeto desde distintos ángulos.
La psicología educacional demarca las dimensiones que constituyen al sujeto y sus posibilidades de aprender. La estructura subjetiva y los deseos del sujeto “sujetado” por una cultura que le determina códigos de comunicación, de lenguaje y marcos referenciales. El sujeto entonces es un “constructo” mediado por el mundo de la representación, la interacción y la comunicación.
En la actualidad, el área de la psicología educacional se encuentra en proceso de redefinición y por ello es necesario fomentar la apertura de espacios para la discusión, la interacción y el diálogo. Los desarrollos desiguales de las ciencias no nos han permitido una aproximación sincrónica a los problemas del ámbito educativo. Debemos pensar en la posibilidad de construir un objeto común desde disciplinas que tienen criterios de validez y considerar también el problema del poder en los saberes. Ya no sólo es el problema del conocimiento –que debiera ser el principal–, sino el problema del poder del saber.
Estamos colocados en el desafío de construir un objeto que podamos mirar “juntos” desde distintos lados. Avanzar a la aproximación de mecanismos comunes, categorías y criterios de validez que tengan aceptabilidad común.
La sociedad debe recuperar la posibilidad histórica de las disciplinas que creó.

Nora E. Elichiry
Profesora titular plenaria y directora de la
Maestría en Psicología Educacional de UBA

 

Notas
1. Agradecemos muy especialmente a Alicia Barreiro y Leandro Legaspi por su valiosa y desinteresada colaboración en la recopilación y asistencia técnica del material que compone este libro. Asimismo, agradecemos el trabajo de Marcela Pereira, directora de la colección Conjunciones, a la que se incorpora este libro.
2. Lucièn Goldman, “La dialéctica hoy”, en: La creación cultural en la sociedad moderna, México, Fontamara, 1992, pág. 146.

 

 



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