Evaluado
y finiquitado (fin y quitado). Carina Rattero
Evaluación “en proceso”, cualitativa, sumativa, formativa
y siguen... Auto y co-evaluación se erigen reinas de la democratización
frente al denunciado poder sancionatorio del viejo maestro evaluador.
¿Acaso como otro modo del ejercicio pastoral de la confesión?
Bajo ese velo dulcificador, sin embargo, no pierde productividad ese
lugar de regulación y autorización de lo que debe ser
dicho, leído, sabido... Como consecuencia, en una catarata atolondrada
y turbia, se amontonan ruidosas las preguntas. ¿Qué es
evaluar en proceso? ¿Cuándo y cómo evaluar? ¿Y
si en la autoevaluación un alumno se asigna más nota de
lo que merece? ¿Cuáles son los criterios para esa evaluación?
La
evaluación de los aprendizajes en el debate didáctico
contemporáneo. Edith Litwin
Las posibles maneras de considerar la evaluación interpelan las
prácticas de enseñanza que se despliegan en las instituciones
educativas. Por ello, es preciso reflexionar acerca del significado
profundo que implica desarrollar buenas prácticas que resulten
atractivas para los estudiantes y con consecuencias positivas respecto
de los aprendizajes en las cuales los desafíos cognitivos no
son temas de las evaluaciones sino de la vida cotidiana del aula. Síntesis
de la conferencia impartida en el marco de las IV Jornadas de Investigación
en Educación realizadas en la provincia de Mendoza.
Evaluación,
innovaciones y cuestionamientos: opinan los expertos.
A través de una serie de conversaciones con destacados especialistas
en evaluación, Novedades Educativas reunió una
serie de testimonios acerca de las realidades de Canadá, Argentina,
Colombia, México y Estados Unidos.
Graham Orpwood da cuenta de la compleja relación
entre evaluaciones y mejora: “Los gobiernos tienen la tendencia
de ver sólo sus responsabilidades, y cuando las completan se
preguntan por qué no se ven los resultados. En Ontario se realizan
dos acciones básicas en el campo de la educación: se emiten
documentos acerca de las políticas, como por ejemplo un nuevo
currículo y proveen dinero. Cuando el gobierno produce un nuevo
currículo, y esto lleva un año o dos, aumenta el financiamiento
de las escuelas e inmediatamente sale a buscar resultados. Lo cual es
absurdo, lleva muchos, muchos años implementar un nuevo currículo
en las escuelas para que ocurran los cambios. A veces los gobiernos
toman las decisiones adecuadas, pero no esperan el tiempo necesario.
Y, a veces, no se comprende que es necesario vincular al maestro con
estas decisiones."
Margarita Poggi y Jorge Fasce explican la nueva etapa
en las políticas de evaluación diseñadas por el
Ministerio de Educación de Argentina: “De hecho no
puede hacerse un ranking de escuelas por no tratarse de un operativo
censal. Sí hay interés en producir información
relevante sobre la población evaluada, pero no con la finalidad
de clasificar ni a alumnos ni a escuelas, sino para tomar decisiones
respecto de la adecuación de políticas curriculares y
para el diseño de políticas de capacitación.”
Alberto Martínez Boom aborda las características
que asumen los sistemas de evaluación en varios países
de América Latina y particularmente en Colombia: ”Sospecho
cuando hay proliferación de discursos. En los últimos
diez años el discurso de la evaluación se ha vuelto el
eje central al pensar el problema educativo. Están volteando
el problema, amarrándolo a la evaluación. Y ese cuento
se lo han creído los maestros, porque además de ello hablan
las agencias de producción de saber educativo (que en este momento
es producidos por las agencias, ¡qué le vamos a hacer!)
y han dejado a un lado el problema de la pedagogía. Porque se
instala una lógica regida por planteamientos económicos.”
Carlos Ornellas explica las características
de las evaluaciones que se venían desarrollando en México:
“Tenemos un sistema de evaluación importante, se aplican
alrededor de seis millones de pruebas por año basadas en contenidos
en matemática, lenguaje, ciencias naturales, civismo, geografía
e historia, en un universo de niños de tercer año de primaria
hasta tercero de secundaria. Es una batería importante, la base
de datos es confiable, los exámenes han mejorado a lo largo de
los años. Los resultados de las evaluaciones escuela por escuela
eran mantenidos en secreto por cuestiones sindicales hasta agosto del
año pasado. Ahora, por una nueva ley de información pública,
cualquier demanda ciudadana tiene que ser respondida. Este tipo de evaluación
sistemática en el pasado se utilizaba para otorgar o no el estímulo
a los maestros. Los gobiernos no obtenían utilidad de esta información,
hacían algunos estudios del tipo de detectar por ejemplo, “las
diez escuelas por estado con calificaciones más bajas”,
pero no movilizaban a los maestros, a los supervisores, a los directores
de escuelas, para que aprendieran unas de otras.”
Gary Anderson analiza el significado de las evaluaciones
estandarizadas en los Estados Unidos: “La reforma que tenemos
empezó en Texas. Cuando George Bush era gobernador, Texas llegó
a ser el modelo nacional de la reforma, que implicaba un sistema de
rendición de cuentas muy fuerte. El intento incluía el
problema de presentar al docente como chivo expiatorio del supuesto
fracaso escolar, de la crisis de la educación. La idea que se
sostenía era la de presionar a los docentes publicando los resultados
de los exámenes de las escuelas en los diarios, básicamente:
una política de humillación. Esto conduce a examinar a
los alumnos excesivamente y a publicar los resultados de los test estandarizados.
Si bien sabemos que por el resultado de un examen no es posible tomar
ninguna decisión educativa, sin embargo, estos resultados se
están utilizando para presionar a los docentes.”
Desnaturalizando
situaciones cotidianas en torno a la evaluación. Alicia
Beatriz Camardelli, Ana María D’Andrea, Liliana Maidana
y Mirta Monzón
Se exponen resultados de una investigación realizada en institutos
de formación docente. El relato aborda nudos críticos
de las prácticas evaluativas desde la perspectiva de los docentes.
La intención es resignificar saberes, pensamientos y acciones
sobre la evaluación de los aprendizajes de los estudiantes.
El
examen nacional de enseñanza media en Brasil. Repercusiones de
una evaluación por competencias. Haciendo foco en la práctica
pedagógica de los profesores. Beatriz Boéssio
Atrib Zanchet
En Brasil, el Examen Nacional de Enseñanza Media (ENEM) es considerado
una oportunidad dada a los alumnos de autoevaluarse, con vistas a sus
elecciones futuras en relación con el mercado de trabajo y con
la continuación de estudios en el nivel superior. Está
estructurado sobre una Matriz de Habilidades y Competencias. Se relata
el significado que tiene esa práctica y se busca aprehender,
a través de entrevistas con profesores de enseñanza media,
en qué medida el ENEM está repercutiendo en las prácticas
cotidianas.
El
protagonismo del alumno en la evaluación de los aprendizajes.
Mirta Bonvecchio de Aruani
Se insiste en la necesidad de contemplar la evaluación desde
la dimensión pedagógica. La revisión de prácticas
tradicionales centradas en el examen y la calificación y la incorporación
de nuevas propuestas que contemplen la actividad del alumno permiten
que la evaluación no quede reducida a la función administrativa
y forme parte de los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Poner
en pregunta las prácticas evaluativas de la clase escolar.
Viviana Mancovsky
“La pregunta” en el contexto de evaluación supone
una tradición poco cuestionada. Se asume como una premisa necesaria
inmersa en el proceso de enseñanza que conduce el docente. “La
pregunta” está legitimada, aun desde diferentes enfoques.
En este caso, se presenta una perspectiva que cuestiona la naturalidad
con que se sostienen ciertos modos de preguntar. La pregunta se transforma
entonces en el ejercicio de “poner en pregunta” y se concibe
como modalidad de estudio, con una intención específica
de búsqueda y comprensión de sentido.
En
busca de competencias comunicativas. Estrategias y prácticas
en la evaluación de los aprendizajes. Beatriz Banno
y Adriana De Stefano
La interesante y compleja relación comunicación-educación
siempre ha ocupado un lugar central en los debates educativos. La posibilidad
humana de generar y recibir mensajes, de interactuar con otro para la
construcción de significados, la recepción, asimilación
y transferencia de información, la incorporación de puntos
de vista diferentes o nuevos interrogantes, etc., son procesos que interesan
para explicar los procesos de enseñanza y realizar una predicción
sobre el aprendizaje.
Evaluar
en el nivel inicial. ¿Desempeño de alumnos o ayudas que
posibilitan? Noemí Aizencang, Betina Bendersky
Se propone cambiar el eje de la mirada y centrar la evaluación
en el vínculo entre docente y alumno. A nadie sorprende entender
la evaluación como una herramienta para comprender el proceso
de apropiación de conocimiento por parte de los alumnos y, a
la vez, para ajustar las situaciones de enseñanza. Sin embargo,
no resulta sencillo transferir este discurso a la práctica, y
menos tratándose del nivel inicial.
El
portafolios. El desafío de una evaluación integral e interdisciplinaria.
Luisa A. Urban y Alejandra E. Uriz
Se presenta una experiencia, realizada en un instituto de formación
docente, en la que se destaca el valor pedagógico del portafolios,
entendido como una colección deliberada de trabajos de los alumnos
que integra el contenido de su aprendizaje, procesos metacognitivos
de reflexión y elementos para la evaluación de la enseñanza.
Los
proyectos educativos institucionales y la evaluación.
Ma. de los Ángeles Bernal, Alicia Iglesias y Rut Samatán
Abdala
Las miradas que los educadores tienen acerca de la evaluación
de los proyectos educativos institucionales implican supuestos, creencias
que se cristalizan en las prácticas. Se abordan a partir de una
investigación que analiza los procesos de evaluación que
se construyen en las escuelas.
La
evaluación formativa. Antonio Daniel García
Rojas
Se aporta al conocimiento de la evaluación formativa y a la divulgación
de los beneficios de esta modalidad y se sugieren estrategias para su
operatividad en el aula. Se propone un modelo operativo para obtener
un provecho significativo de su administración, teniendo como
propósito primordial un incremento sostenido del rendimiento
académico de los estudiantes.
Escuela
no graduada. Una experiencia alternativa frente al fracaso escolar masivo.
Sandra Alegre, María del Carmen Campos, Beatriz
Greco, Marta Sipes y Liliana Zacañino.
El problema del “fracaso” escolar se encuentra estrechamente
ligado al tema de la evaluación en un sentido amplio, donde no
sólo se piensa en el aprendizaje de los sujetos sino en todo
el quehacer institucional. Un equipo profesional “pone bajo la
lupa” las concepciones acerca del fracaso escolar que guían
las prácticas pedagógicas y las políticas educativas
para contrastarlas con experiencias alternativas que resultan efectivas
para mitigar los problemas de retención y promoción de
alumnos en “situación de riesgo”.
La
difícil tarea de evaluar en lengua. El uso de los borradores.
Marcelo Bianchi Bustos
Los borradores de las producciones realizadas por los alumnos en el
área de lengua deben ser revalorizados por la comunidad educativa,
el trabajo con ellos permite aprender a partir del error y mejorar la
calidad de la escritura. Corregir en el área de lengua es una
de las tareas más tediosas que existen y una de las de mayor
complejidad, pues se intenta que el alumno aprenda y no sólo
que vea cuál es su error. Esta tarea sólo se limitaba
a marcar con rojo o verde las equivocaciones, asignar una calificación
(que muchas veces no era buena, pues no se enseñaba a escribir
textos, pero después se les pedía a los alumnos que los
realizaran correctamente) y pedir que la producción se guardara
en la carpeta. Hoy, desde las nuevas perspectivas de la didáctica
y de las ciencias del lenguaje, la pregunta está en cómo
se tiene que corregir.
Los
padres y la evaluación. Néstor Federico Salazar
La calificación de los alumnos es, en alguna medida, tomada como
una calificación imaginaria de los padres mismos. Una mala nota
produce una herida narcisista en ellos, como así también
el caso contrario, en que un 10 exalta el ego paterno. El niño
con malas notas es, por un lado, síntoma de la escuela y, por
el otro, síntoma del grupo familiar. Escuela y familia se transforman
en enemigos, ambos proyectan y excusan responsabilidades en el otro:
la culpa es de la maestra que no se lleva bien con mi niña; o
la culpa es de la familia que no supervisa las tareas para la casa.