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Algunas
reseñas de contenidos:
Competencias
profesionales para directivos
Política versus
gestión escolar
Francisco Beltrán Llavador
¿Qué modelo
de escuela se pretende en una sociedad democrática? La pregunta
sugiere pensar que la gestión escolar no puede considerarse
como un asunto de naturaleza técnica sino que cobra sentido
político. Este punto de vista invita a revisar si los centros
escolares, como parte del sistema educativo sostenido con fondos
públicos, logran cuotas mayores de igualdad y justicia social,
en un marco de relaciones democráticas de poder. Las escuelas
replicaron, desde sus inicios, los formatos de empresas y administraciones
que, en la sociedad capitalista, jerarquizada y burocráticamente
regulada, suponen la mayor eficiencia. Este modelo organizativo
de las escuelas, basado en la división técnica del
trabajo, se correspondía con una concepción simplificada
que reducía la educación a un mecanismo basado en
la causalidad lineal entre enseñanza y aprendizaje, al igual
que las primeras operaciones, referidas a la separación entre
concepción, planificación y ejecución, son
propias de las formaciones sociales capitalistas y su manejo de
los trabajadores como ‘máquinas humanas’.
Gestionar la confianza. Sentido y
legitimidad del trabajo escolar
Cristina Carriego y Norma Zanelli
Una de las preocupaciones
de quienes gestionan las instituciones educativas es la falta de
confianza de los padres hacia la escuela. Resulta valioso reflexionar
a partir del cruce entre ambos términos y del examen de sus
distintas dimensiones. Esto tiene una gran implicancia en el análisis
del funcionamiento de la escuela y de su éxito, si se piensa
que el poder de la confianza (o de la desconfianza) reside en el
hecho de que produce y pone en juego una idea acerca del otro. En
la escuela, “el otro” se define en cada alumno, en cada
docente, en cada directivo y en cada familia que hay detrás
de los alumnos. Elaborar una hipótesis sobre la conducta
futura del otro, sin inquietarse por su no–control, significa
adoptar una postura de respeto, de no manipulación y de consideración
de la autonomía de ese otro -o de la posibilidad de desarrollo
de su autonomía-. Al mismo tiempo, significa suponer la existencia
de un núcleo de criterios y valores en común; o, de
lo contrario, estar dispuesto a asumir la tarea de construirlos.
Éste es uno de los desafíos actuales de la gestión
escolar.
¿Lo esencial es invisible a
los ojos? ¿Qué es la observación?
Ruth Harf y Delia Azzerboni
Toda observación
es valiosa porque fortalece la comunicación y los lazos de
convivencia, permite descubrir formas de relación maestro-alumno,
los estilos de enseñanza y de aprendizaje, los valores éticos
circulantes, la formación de ciertas rutinas institucionales
saludables y otras que no lo son tanto, cómo se estimula
o no la capacidad de aprender, el lugar que ocupan la creatividad
y el juego en las formas de aprender y de enseñar. Así
se configuran, en el pensamiento del observador, imágenes
de aquello que deberá ocupar un lugar privilegiado en el
proceso de asesoramiento pedagógico. Monitorear la institución
es decidir qué se va a mirar para darse cuenta si el proceso
se dirige efectivamente hacia la visión institucional que
se formuló en el PEI.
La gestión: cartografía
semántica para orientarse en un territorio enmarañado
Ariel Brandstadter
Una concepción mutilada de la gestión
se traduce en un abordaje empobrecedor y fragmentario de la realidad
de las instituciones educativas. La idea de gestión
que tienen los integrantes del colectivo educativo determina el
modo de lectura, abordaje e intervención sobre la escena
institucional. Existe una solidaridad y una circularidad entre los
fenómenos que allí se presentan y la mirada desde
la cual se los identifica, reconoce y detecta. El término
“gestión” ha ganado tanto en extensión,
se ha aplicado a tantos campos y áreas, que hoy resulta en
extremo difícil definirlo por comprensión. El término
se ha desgastado en su valor, a raíz de su excesiva y desmesurada
circulación. Más aún, el vocablo padece una
congestión sobrevenida merced a la fuerte acumulación
y sedimentación de sentidos que se le asignan, de forma tal
que se vuelve compleja su digestión o asimilación.
Competencias profesionales para docentes
y directivos escolares
Isabel Cantón Mayo
Esta nueva sociedad exige nuevos saberes, preparación
y educación diferente ya que, mientras en el pasado se educaba
para una sociedad que se conocía, o al menos, que se intuía
y deseaba, en la actualidad educamos para sociedades que no han
llegado y que se desconocen. Para realizar el tránsito personal
de una sociedad existente a una sociedad futura son necesarias nuevas
habilidades que permitan implementar con nuevas estrategias las
nuevas circunstancias. A estas nuevas habilidades se les ha dado
en llamar competencias.
¿Otra vez el PEI?
Patricia Viel
Muchas escuelas desarrollan un PEI sin poder
todavía explicitar su visión. Esto no quiere decir
que no la tengan, siempre hay una visión implícita,
sólo que no pueden compartirla y trabajarla en forma colectiva.
Lo importante es saber que siempre hay una visión que da
direccionalidad al accionar en la escuela y que en algún
momento explicitarla y trabajarla en forma conjunta, imaginar y
desear juntos un futuro mejor para nuestros niños y jóvenes,
es un trabajo revitalizador de la tarea cotidiana y una herramienta
para la gestión colectiva. Hay que desandar algunos mitos
generados en torno al PEI en esta década y media de su ejercicio.
El PEI no se construye en un día, ni en un mes, ni en un
año. El PEI, como propuesta y proyecto educativo, se construye
en el mediano plazo, requiere de revisiones y construcción
paulatina, de grados crecientes de consenso institucional. Se requiere
años de trabajo, discusiones, intercambios, haceres colectivos,
marchas, contramarchas y deseos compartidos.
La comunicación pedagógica
Cristian Schneider y José María
Lyardet
La escuela está inserta en una sociedad
moderna que condiciona las relaciones comunicativas con un tejido
social mediatizado. En este contexto acelerado, al que ninguna institución
o grupo escapa, la escuela intenta advertir y comprender lo que
ocurre en el mundo. Agudos cuestionamientos se plantean con respecto
a sus contenidos, a sus procedimientos pedagógicos y didácticos,
a los tipos de relaciones interpersonales que en ella se suscitan
y a su función social en el tiempo actual. Dicha situación
queda supeditada a reformas que dan cuenta de una preocupación
de los gobiernos por llevar adelante una política educativa
que intenta mejorar la cobertura, gestión, calidad y participación
de los actores institucionales de la escuela. Sin embargo, ese objetivo
ambicioso queda limitado, muchas veces, a la introducción
de modificaciones curriculares, reduciendo de esta manera la perspectiva
comunicativa, sistémica y holística que requiere un
proceso real de transformación educativa.
La resignificación de las tareas
administrativas
Gabriela Ibáñez
El dilema entre los ámbitos académico
y administrativo de la gestión escolar ha llevado a muchos
directivos a polarizar la perspectiva de su quehacer, considerando
que si lo central son los procesos de enseñanza y aprendizaje,
lo administrativo es, entonces, una serie de tareas molestas que
hay que hacer y que frecuentemente se confunden con los trámites
burocráticos o el papeleo.
Sistematización de una experiencia
de innovación educativa
Jaime Calderón López Velarde
La finalidad de la RED-DIE es resolver los
problemas que enfrentan los formadores de docentes de la Universidad
Pedagógica Nacional de la región noreste de México
para elevar la eficiencia de los estudiantes de posgrado. Los formadores
de docentes adolecen de una escasez de conocimientos y estrategias
didácticas sistematizadas que permitan a sus alumnos acceder
con mayores recursos de aprendizaje a un acervo de conocimientos,
competencias, habilidades y de actitudes para afrontar e iniciarse
en un ámbito de formación como la investigación
educativa. Si bien los docentes ponen en juego, a partir de su formación
académica y experiencia profesional, elementos didácticos
para abordar y evaluar los contenidos curriculares, estos conocimientos
escasamente son analizados críticamente y tampoco están
documentados.
La
literatura como pasaporte a la identidad
«Lo mío,
lo tomo siempre de otras manos»
Michèle Petit
¿Qué es un lector feliz? Alguien
que, gracias a haber compartido una experiencia inicial gratificante
con un intercesor, hizo entrar en su experiencia, en sus sueños,
en su cuerpo, algunos textos e imágenes gracias a los cuales
desarrolló una mayor capacidad de acoger, discernir, nombrar,
sentir, pensar, compartir, lo que pasa en él, y lo que encuentra.
Una mayor capacidad de asombro. Esta lectura va con el movimiento
del deseo, con la búsqueda de otra cosa, con una espera.
Ayuda a abrir en sí espacio para el Otro. El Otro que está
alrededor de nosotros, cada mañana, bajo la forma de ese
mundo que se nos permite ver y que no vemos más. El Otro
bajo la forma de todos esos rostros que cruzamos, aquí o
allá. El Otro, con las posibilidades y los riesgos que todo
encuentro implica.
La enseñanza de la literatura:
el arte de lo posible
Gustavo Bombini
La literatura, en cualquiera
de los niveles en el que se intente convertirla en un objeto de
enseñanza, reconoce las más diversas búsquedas
y avances, los más apasionantes desafíos y crisis,
las más paradójicas idas y vueltas. Desde el reconocimiento
de su importancia en la formación de niños y jóvenes,
pasando por la discusión acerca de sus relaciones con la
enseñanza de la lengua, pero también con la enseñanza
del arte, a la debatida cuestión metodológica, la
literatura es una de las disciplinas escolares sobre cuya enseñanza
más páginas han podido ser escritas.
La selección de textos literarios
para niños. Algunas reflexiones en torno a la lectura de
Barba Azul
Germán Reimondo
A partir de una experiencia áulica concreta,
realizada con niños de siete y ocho años, se reflexiona
sobre las posibilidades que brindan la etnografía, como marco
sociológico a partir del cual encarar el análisis
cualitativo de la práctica en un aula de literatura; la circulación,
la lectura de textos literarios, como práctica cultural compleja,
y las posibilidades de acción que tienen los docentes como
mediadores culturales en una comunidad determinada. Cómo
lograr que las personas puedan entablar un vínculo duradero
y sostenido con la lectura y la escritura de literatura. Qué
hacer para que esas personas se conviertan en lectores y escritores
de literatura.
Lectura/escritura de poemas en la
escuela
Elena Stapich
La inclusión de la poesía en
la escuela no debería ser justificada mediante argumentación
alguna. Pero la observación y la reflexión sobre las
prácticas demuestran que la relación entre poesía
y escuela sigue siendo conflictiva. La dificultad se verifica en
la escasa presencia del género en los textos escolares y
en las propuestas de los docentes, así como en intervenciones
que revelan la ausencia de un lector de poesía en los mediadores.
Falta una familiaridad que constituye la huella de una frecuentación,
un consumo, un disfrute. Una vez más, es necesario insistir
en la posibilidad de la palabra poética de abrir mundos,
de crear nuevas realidades y nuevas maneras de ver la realidad.
Leer literatura en comunidad. Prácticas
sociales de lectura en la escuela
Gabriela Arias
Desde el mismo instante
en que un sujeto se encuentra inmerso en una situación de
lectura, comienza una actividad compleja que pone en funcionamiento
simultáneamente competencias lingüísticas, socioculturales,
retóricas e ideológicas. En cada acto de lectura,
el lector pone en juego un conjunto de saberes que le permiten interactuar
con el texto, buscando indicios, pistas, hilos con los que construye
entramados de significación. Si bien la construcción
del sentido se articula desde las posibilidades individuales de
cada lector, esas posibilidades dependen de la comunidad de significados
a la que el lector pertenece. La lectura es una práctica
social que se caracteriza por la presencia de un sujeto lector que
establece relaciones con una obra literaria y con otros sujetos
lectores en el marco de un campo cultural. En la conciencia de los
distintos grupos sociales se va conformando el valor que se le da
a esta práctica social.
Formar lectores de literatura. Una
mirada desde el aula de secundaria básica
Patricia Ratto y M. Regina Usandizaga
Hay situaciones ideales para trabajar en la
formación del lector crítico de literatura en la escuela,
como aquellas en las que se lee un texto en voz alta y, a partir
de esa lectura, se abre un espacio de interpretación en el
cual los alumnos trabajan con hipótesis de construcción
de sentido. En estas situaciones, el rol del docente reside, fundamentalmente,
en intervenir para habilitar esas hipótesis, darles entrada,
brindar información para ayudar en la búsqueda de
sentido, devolver a los niños un problema que éstos
planteen, presentarles una cuestión que no pueden observar
por sí solos, coordinar las informaciones de todas las voces,
aun de aquellas que, a veces, parecen salirse de un supuesto central
o de lo que el docente espera.
Prácticas del lenguaje. La
clase de lengua: un lugar para aprender a argumentar
Mariana Payró
A la hora de elegir un tipo de texto para trabajar
con los alumnos, los docentes de lengua prefieren aquellos que facilitan
las secuencias didácticas, que son “fáciles
de aprender”, que están al alcance de los chicos. Por
eso, suelen quedar relegados los textos que parecen alejados de
su universo, entre ellos los textos argumentativos. Sin embargo,
la argumentación está presente en la vida cotidiana
y la escuela primaria tiene el deber de brindar el espacio para
que los alumnos adquieran las herramientas necesarias para expresar
claramente sus opiniones. Se trata de llevarlos más allá
del uso generalizado de expresiones como “Me gusta porque
sí”, o “No sé por qué, pero no
me gustó”. La argumentación no existe sólo
en los discursos orales, donde se puede discutir la opinión
o punto de vista del interlocutor, sino que aparece frecuentemente
en forma escrita. Por ejemplo, en los medios gráficos la
argumentación está presente en las cartas de los lectores,
en las columnas de opinión o en las trascripciones de los
discursos políticos.
Construyendo entornos alfabetizadores.
Proyecto “Liberalibro”
Norma Torres y Sandra Equis
La propuesta se llevó a cabo a partir
de la gestación de tiempos y espacios de intercambio entre
diferentes actores sociales e institucionales, con la idea de formar
“ciudadanos de la cultura letrada” que se involucraran
de manera creativa y reflexiva en acciones que posibilitaran el
acceso a los bienes simbólicos. El trabajo partió
desde una perspectiva interpretativa que supuso optar por estrategias
de recolección de información que permitieran acceder
a la comprensión de la realidad desde el punto de vista de
los participantes para abordar un proceso analítico que posibilitara
la reconstrucción reflexiva.
La literatura, constructora de identidad
(¿o constructora de identidades?)
Hernán Nemi
Era habitual escuchar
la tradicional pregunta del profesor de lengua: “¿Cuál
es el tema del libro?”. Y el joven iniciaba una desesperada
búsqueda para imaginar la palabra precisa que había
pensado su profesor. Si no había coincidencia absoluta, la
respuesta se consideraba equivocada. Pero, ¿cuál es
le tema del Quijote? ¿La locura? ¿El idealismo? ¿La
amistad? ¿La lucha por un mundo mejor? ¿La insensatez
de esa lucha? Los profesores deberíamos empezar por aceptar
que el mismo libro dice cosas muy distintas a cada lector, de acuerdo
con su experiencia de vida y de lectura, de acuerdo con su edad,
su historia, sus intereses. La literatura puede ser ese ámbito
en que cada chico, y cada persona, busque y encuentre sus propios
rasgos distintivos. Su propia identidad.
Escenas de lectura. Propuestas didácticas
para la selección de obras literarias
Lidia Blanco
Conocer la tendencia preferencial de un grupo
es la clave para interesar a los chicos en los libros. Si solamente
juega el parecer del adulto, se producen desaciertos en el momento
de la lectura. Los errores suelen ser difíciles de remediar,
porque en próximos encuentros con los libros las expectativas
serán pocas. Dar la palabra a los niños sirve para
fortalecer su autonomía y para formular diagnósticos
válidos sobre el nivel lector y las preferencias de cada
grupo en cuestión. La biblioteca se irá fortaleciendo
con estas voces, los chicos desarrollarán su capacidad crítica
para evaluar los libros y la maestra disfrutará más
de esta actividad.
Enseñanza de la literatura
fantástica
Matías Perla
Los efectos que provoca
la lectura de literatura fantástica conducen a variadas reflexiones
en el camino de la “educación literaria”. Promover
su lectura va acompañado de enseñar a leerla. El relato
fantástico “rompe” con la lógica de la
representación en la que los fenómenos o hechos que
acaecen son susceptibles de ser explicados de manera realista, ya
que se asemejan a los del mundo conocido, el mundo real. Mientras
que la realidad se mueve en el plano de la certeza y brinda por
ende seguridad, lo fantástico lo hace en el plano de la ambigüedad
y, por lo tanto, genera dudas. Lo fantástico introduce lo
inexplicable en el relato, quiebra y pone en jaque las leyes del
mundo conocido. El género fantástico promueve la liberación
de la simbolización, posibilita crear nuevos significados
y cuestionar la relación unívoca entre significante
y significado.
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