Nota de prensa


Aprender a pensar

Cableniños, Telam - Buenos Aires, 11 de abril de 2003

Por Gisela Grunin

 

La filosofía se suele asociar con hombres tan viejos como sabios, que se paseaban por las calles de la Antigua Grecia. O con una de las materias del secundario sobre lo que dijeron estos grandes filósofos. Pero esto no siempre es así. Hay escuelas en las que se "practica filosofía" y, aunque parezca muy complicado, los estudiantes mantienen verdaderas "discusiones filosóficas".
Según expertos, se puede hacer filosofía -entendida de esta manera- desde que se aprende a hablar ¡desde el jardín de infantes! De hecho, un filósofo norteamericano llamado Matthew Lipman diseñó en 1969 el programa de Filosofía para Niños que comienza con actividades para filosofar desde los 3 años.
El programa, que hace más de diez años se practica en algunas escuelas de Argentina, incluye libros con historias para pensar. Plantean problemas que generan preguntas como "¿qué es el amor?", "¿qué es pensar?", "¿de dónde venimos?", "¿qué es el tiempo?", "¿por qué nos hacemos preguntas?", "¿este es el mejor mundo en el que podemos vivir?", "¿qué es jugar?", "¿dónde está la memoria?" y otras indagaciones que seguramente todos nos hicimos alguna vez.
Así es que, para algunas personas, la filosofía no está reservada sólo para los adultos que leen muchos libros y van a la universidad, sino que todos pueden intentar practicarla. Pero, empecemos por el principio: ¿qué es la filosofía?
"La filosofía es hacerse preguntas, tener ganas de ser curiosos, de no creer que lo que nosotros pensamos es la última palabra. Hacer filosofía es una actitud de cuestionamiento constante que pueden tener tanto los niños y niñas como las mujeres y los hombres adultos", dijo Stella Accorinti, presidenta del Centro de Investigaciones de Filosofía para Niños.
"La filosofía tiene que ver con reflexionar sobre la propia experiencia del mundo, sobre cuestiones que necesitan tener un sentido que no se encuentra fácilmente. La posibilidad de buscar ese sentido requiere el esfuerzo de pensar. Y es un esfuerzo porque hablamos de cuestiones difíciles", completó Vera Waksman, coordinadora de formación permanente en filosofía para niños de la Secretaría de Extensión Universitaria de la UBA.
"La tarea de un filósofo -agregó Accorinti- es preguntarse de una manera crítica, creativa y cuidadosa por los demás. Y es el 'pensamiento cuidadoso' es el que más nos debería importar porque de poco sirve si alguien es brillante y creativo si no es cuidadoso y respetuoso con los demás", dijo Accorinti, autora de "Introducción a la Filosofía para Niños" (editorial Manantial).
Pensar no es nada fácil, es un trabajo que requiere esfuerzo, sobre todo cuando se trata de cuestionar las cosas que nos parecen más cercanas o familiares. A veces, lo que nos resulta más obvio se vuelve extraño y difícil cuando nos preguntamos profundamente qué es.
Pero, ¿qué diferencia hay entre una profunda charla entre amigos y una discusión filosófica? Por empezar, no se hace filosofía por casualidad. "Lo principal en la práctica de la filosofía es la experiencia del problema, es decir, cuando uno tiene conciencia de que una pregunta es difícil y tiene la necesidad de investigar", explicó Waksman.
Hay frases que no plantean ninguno de estos grandes problemas, como por ejemplo: "¿Qué hora es?". Pero si la pregunta es "¿Qué es el tiempo?" ya no se espera un respuesta inmediata, hay que ponerse a investigar, a pensar, a filosofar.
Esto implica un riesgo, porque la filosofía no se propone llegar a encontrar una única respuesta válida para cada pregunta. Es que las preguntas filosóficas son complicadas y tienen muchos tipos de respuestas.
"Lo que hacemos es investigar un tema que nos preocupe, no para llegar a posiciones encontradas entre todos sino para tratar de que el tema tenga más sentido", dijo Waksman, autora, junto a Walter Kohan, de los libros "Filosofía para niños" y "Filosofía con niños" de Ediciones Novedades Educativas.
Como ejemplo, Waksman explicó que "el concepto de 'Tiempo' es muy cercano y a la vez muy abstracto. En una clase, algunos decían que el tiempo es 'algo que está en las cosas', otros decían que es 'algo que está en la cabeza de las personas' y otro grupo sostenía que es 'algo que ocurre más allá de todo'".
Por eso, aunque algunos adultos digan que los niños no pueden pensar cosas tan complicadas o que los adolescentes no leen y no les preocupa nada más que la música o la televisión, muchos docentes y estudiantes ya comprobaron que la filosofía puede practicarse exitosamente en las escuelas.

Tiempo para pensar

Estudiantes de primero a quinto año del colegio Paideia del barrio de Villa Crespo de la Capital Federal hacen filosofía en el aula. Cableniños participó de una sesuda y filosófica discusión de los estudiantes de primer año sobre el significado del tiempo.
Ante alumnos sentados en sus bancos formando una gran ronda, la profesora Vera Waksman comenzó la clase con la lectura de algunas frases con la palabra "tiempo" que los estudiantes escribieron en sus casas: "El tiempo vuela, corre y pasa", "los tiempos verbales", "hoy hay buen tiempo" y "el tiempo es oro" fueron algunas de las oraciones escritas en el pizarrón.
Enseguida, como por arte de magia o de la filosofía, las manos de los estudiantes se levantaron todas juntas para hacer preguntas: "¿A qué tiempo se refiere?" ¿Qué quiere decir que el tiempo pasa?" "¿Se puede parar el tiempo?" Y entre todos fueron encontrando algunas respuestas. Constanza dijo que "el tiempo existe pero no es un objeto, es una referencia de la vida de los hombres. Pero si todos nos ponemos de acuerdo y nos quedamos quietos, yo creo que el tiempo no pasa". Alan escuchó atentamente a su compañera pero no coincidió con ella, pues para él "no se puede parar el tiempo porque todo se mueve igual, hasta la Tierra se mueve".
Joaquín agregó que "el tiempo es una medida que se tomó en relación al movimiento de los planetas" y Juan definió que "en realidad el tiempo es un invento del hombre". Sin embargo, muchos de sus compañeros aseguraron que lo que el hombre (y las mujeres) habían inventado eran las horas y los minutos, pero que el tiempo ya existía "en la era de los dinosaurios".
En lo que casi todos acordaban era que "con el tiempo las cosas cambian" y que entonces el "tiempo" y el "cambio" se relacionaban de alguna forma. Pero, ¿las cosas cambian porque están "en" el tiempo o porque hay alguien que puede pensar "en su cabeza" que esos cambios ocurren porque pasa el tiempo?
A esa altura alguien desde el fondo se quejó: "¿es que nunca vamos a llegar a una respuesta concreta?". Y la respuesta llegó desde uno de sus compañeros: "no podemos responder todas las preguntas, pero podemos pensarlas", dijo Juan.
Entonces la profesora leyó un texto de un filósofo y volvieron a aparecer preguntas. Esta vez los estudiantes se reunieron en pequeños grupos para charlarlas. "¿Hay que responder con "fundamentos"?", quiso saber Marisa. Y sí, había que utilizar "fundamentos" porque sino no se trataba de Filosofía.
Luego de deliberar un rato el grupo de Nicolás afirmó que "el tiempo no pasa sólo para nosotros los hombres sino para todas las cosas porque se ponen viejas y deterioradas". Pero Leila, que estaba en otro grupo, llegó a una conclusión diferente: "El tiempo no le pasa a nadie, está en la cabeza de nosotros. Aunque el tiempo es más que una palabra, existe igual", dijo.
¡Cuántas ideas! El tiempo de la clase terminaba y la profesora pidió que vean algunas películas para discutir la semana siguiente. Cuando sonó el timbre todos tardaron un poco más que de costumbre en salir de sus bancos. Habían estado filosofando y las preguntas y las ideas todavía sobrevolaban sus cabezas.


Títulos de la temática

El desafío de los valores
Una propuesta desde la filosofía con niños

Gustavo Santiago

Filosofía con los más pequeños
Fundamentos y experiencias
Gustavo Santiago

Filosofía para la infancia
Relatos y desarrollo de actividades
Olga Grau Duhart

Filosofía con niños y jóvenes
La comunidad de indagación a partir de los conceptos de acontecimiento y experiencia trágica
Maximiliano López

Teoría y práctica en filosofía con niños y jóvenes
Experimentar el pensar, pensar la experiencia
Walter Kohan (comp.)

 

 

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