
En
las últimas tres décadas del siglo veinte han cambiado, cada vez
más aceleradamente, nuestras nociones acerca de la sexualidad
y la relación con nuestro cuerpo y el de los otros. No se trata
sólo de cambios en la dimensión personal de estas nociones; es
que se han modificado la sociedad, la cultura y las condiciones
en que nos socializamos y que determinan el desarrollo de nuestras
identidades. Con dichos cambios se han transformado, además, las
feminidades, las masculinidades y las relaciones de género. Asimismo,
las variaciones en las relaciones de autoridad y las concepciones
de derechos humanos, en las familias y en otras instituciones
sociales han significado nuevas formas de relaciones de generación.
Ya no se trata solamente de que los niños y los jóvenes aprenden
de los adultos, sino que la relación entre aquéllos y éstos devino
compleja. Las cosas se confunden y la incertidumbre es parte de
nosotros, o bien nos aferramos de modo conservador a ya viejas
certezas.
En
las prácticas profesionales de salud y en la tarea docente en
las escuelas, seguimos manejándonos con conceptos biológicos de
la sexualidad, de los cuerpos, de la infancia y de la adolescencia.
Pero, al mismo tiempo, también continuamos desaprobando conductas
que consideramos “sexuales” e “inapropiadas” para la escuela;
y nos asustamos, valorando negativamente las feminidades y masculinidades
que no se ajustan a las imágenes tradicionales de mujer y varón.
También existen preconceptos acerca de la autoridad que dificultan
el acercamiento a los adolescentes. Con frecuencia, la relación
con estos últimos genera incertidumbre y no se sabe cómo situarse
frente a ellos, oscilando desde una posición de excesiva distancia
hacia otra en la que los adultos se confunden con ellos, actuando
como pares en la utilización de códigos y en los modos de proceder.
Todo parece muy contradictorio para los adultos en la escuela.
Se pretende instalar la idea que los cambios en la sexualidad
y las relaciones de género son hechos “sociales”, ajenos al ámbito
educativo. Al mismo tiempo, se mantiene la ilusión de que la educación
sería exclusivamente una serie de saberes enciclopédicos o técnicos
descorporificados y sin género, neutros, que mal o bien una relación
pedagógica debería transmitir. Todo lo que ocurra diferente será
considerado un elemento que “contamina” esos conocimientos y esa
relación pedagógica, y deberá ser excluido en algunos casos, o
aceptados como un “mal necesario” en otros, aunque “no forme parte
del proceso pedagógico”. Este libro propone, muy por el contrario,
que los procesos y determinantes sociales no son externos al proceso
pedagógico, sino que forman parte de éste o lo producen.
Estas
dificultades respecto de cómo participamos los adultos en la socialización
de los adolescentes pueden estar vinculadas a dos dimensiones.
Primero, podrían tener que ver con la forma en que nos posicionamos
personal y socialmente frente a los cambios mencionados más arriba
en cuanto a la socialización de las personas. Podríamos preguntarnos
aquí cuánto somos capaces de aceptar los cambios de las nuevas
generaciones y los propios miedos e incertidumbres frente a éstos,
y qué capacidad tenemos de redefinir nuestra posición y autoridad
frente a los niños y adolescentes. La segunda dimensión tiene
que ver con la formación profesional y docente. También es cierto
que las formaciones universitarias en las disciplinas del campo
de la salud y en los institutos de formación terciaria de profesores
han hecho muy poco –o absolutamente nada– para actualizarse a
tono con los cambios culturales y sociales mencionados, y discutir
esas nociones biológicas, que cada vez explican menos lo que está
ocurriendo con la sexualidad y los cuerpos en los campos de la
salud y la educación.
En
las ciencias sociales, a partir de la década de 1980 comenzaron
a discutirse esas concepciones biológicas y psicológicas de la
sexualidad, el cuerpo y los procesos de socialización. Como expondremos
en este libro, se trata de perspectivas socioconstructivistas,
que han adquirido legitimidad en dos campos. Primero, en el académico
de las ciencias sociales, pero también, aunque en menor medida,
en el de las políticas públicas de salud y educación. En el primer
caso, a partir de 1990, diversos estudios abordaron diferentes
aspectos de la relación entre sexualidad y salud. Especialmente,
se ha enfocado el impacto de las relaciones de género, de poder
y el ejercicio de derechos en esa relación. Estos estudios pueden
ser de mucha utilidad para políticas y programas que aborden la
relación entre sexualidad y salud, ya sea en los mismos servicios
de salud o en las escuelas. En el campo de las políticas públicas
de educación, la relación entre ésta y la sexualidad ha sido menos
profundizada que en el campo de la salud. Asimismo, la investigación
de las ciencias sociales sobre sexualidad en el campo educativo
es mucho más reciente. En general el abordaje de la sexualidad
en las escuelas se ha restringido a lo que históricamente se denominó
“educación sexual”. Como discutiremos en este libro, esta noción,
por lo menos en el modo en que ha sido entendida hasta la actualidad,
presenta una serie de dificultades. Destacamos por lo menos tres,
que se han legitimado en la utilización del concepto. En primer
lugar, aquí se piensa la sexualidad como un “problema de conocimiento”
y un “tema” que debería ser abordado en una relación pedagógica
que también es entendida como una “relación de conocimiento”.
En segundo lugar, se legitiman restrictivamente conceptos biológicos,
psicológicos y evolutivos de la sexualidad. Cuando se incorporan
determinantes sociales, son utilizados como datos de conocimiento
externos, pero no se los integra como parte del proceso pedagógico.
En tercer lugar, se limita la sexualidad a conceptos normativos
según etapas de un desarrollo evolutivo ya supuesto, donde la
heterosexualidad se legitima como norma excluyente.
A
lo largo de este libro discutiremos de diferentes modos que la
sexualidad no está de hecho restringida a un problema y tema de
conocimiento ni a conceptos biológicos y normativos, y que tampoco
en la relación pedagógica se transmiten sólo conocimientos, ni
se puede aislar la sexualidad de otros aspectos a los que está
estrechamente vinculada. A nuestro entender, ocurre que la relación
entre sexualidad y educación es mucho más amplia que lo que se
la ha pensado y abordado en general en las escuelas, hasta la
actualidad. Nuestra perspectiva se coloca en una posición que
enfoca sexualidad, cuerpo, relaciones de género y de generación
como variables que interactúan entre sí, y que al mismo tiempo
forman parte de un proceso de socialización más amplio que las
engloba.
De
acuerdo con lo expuesto, este libro tiene tres propósitos. En
primer lugar, queremos presentar una discusión sobre parte de
la literatura sobre sexualidad, relaciones de género y de generación
en las ciencias sociales, en los campos de salud y educación.
Pensamos que esto podría brindar algunos elementos para una reflexión
de nuestra práctica como profesionales de salud o docentes en
el ámbito de la educación. El segundo propósito de este libro
es transmitir nuestra propia perspectiva académica en la investigación
social en salud reproductiva y sexualidad, y cómo puede ella echar
luz sobre algunos enfoques nuevos en la relación entre sexualidad
y educación, así como contribuir a problematizar nuestras prácticas
profesionales y docentes en las escuelas. Finalmente, nos proponemos
transmitir nuestras experiencias y lecciones en materia de sexualidad,
relaciones de género y de generación, aprendidas en la implementación
de programas de intervención, capacitación y asistencia técnica
en escuelas.
El
libro está dividido en tres partes. En la primera planteamos cuestiones
de orden teórico y conceptual. En el capítulo inicial realizamos
un recorrido histórico y conceptual de las nociones de adolescencia
y juventud elaboradas desde diferentes perspectivas de la disciplina
en los estudios de juventud y también abordamos la relación entre
los conceptos de juventud, conciencia histórica y generación.
En el segundo capítulo, presentamos y discutimos los supuestos
de los principales paradigmas conceptuales con los que ha sido
pensada y abordada la relación entre sexualidad, reproducción
y salud en la adolescencia. Planteamos los temas y metodologías,
así como los alcances y limitaciones de cada paradigma. Asimismo,
fundamentamos la importancia de profundizar en el estudio de las
decisiones reproductivas y la paternidad en la adolescencia, realizando
un recorrido y discusión de literatura sobre esta problemática.
Finalmente, discutimos la bibliografía y señalamos las dificultades
y vacíos que dejan los enfoques utilizados, así como los problemas
y perspectivas en los que sería importante profundizar. En el
tercer capítulo brindamos elementos que han sido útiles para construir
abordajes y enfoques de la sexualidad. Introducimos el surgimiento
histórico y una caracterización del concepto de salud reproductiva
y sexualidad. También realizamos una distinción conceptual y práctica
de los conceptos de sexo, sexualidad y género a partir de diferentes
perspectivas de la disciplina en los estudios de género, y efectuamos
un rastreo histórico de las principales corrientes teóricas que
reflexionaron acerca de estos tres conceptos. Aquí explicitamos
la utilización de la categoría “relaciones de género”. Finalmente,
recorremos el surgimiento del estudio e intervención con la población
masculina en los servicios de salud. En forma complementaria,
fundamentamos la importancia política y conceptual, y los problemas
que supone introducir el enfoque del varón en las relaciones de
género y en los programas de intervención en los campos de salud
y educación.
En
la segunda parte tratamos de discusiones y reflexiones a partir
del análisis de datos de algunos estudios empíricos. En el cuarto
capítulo presentamos los resultados de un estudio de casos realizado
con adolescentes escolarizados en escuelas medias, acerca de concepciones
y prácticas en torno a sexualidad y relaciones de género y su
vínculo con los procesos de salud-enfermedad-atención. Los objetivos
del estudio fueron dos. Primero, exploramos el nexo entre las
relaciones de género en torno a la sexualidad y las prácticas
de prevención de embarazos y enfermedades; luego profundizamos
en los significados que posee el ejercicio de la sexualidad y
la reproducción en la conformación de las identidades. El capítulo
quinto reúne resultados y reflexiones a partir de un estudio de
casos con jóvenes unidos en pareja y con hijos. Este estudio se
propuso vincular las concepciones de masculinidad de mujeres y
varones con las experiencias reproductivas de ellos, en cuanto
a: el proceso de toma de decisiones reproductivas, el uso de métodos
de prevención de embarazos y el ejercicio de la paternidad, desde
el embarazo hasta el momento posterior al nacimiento. Finalmente,
se desarrollan recomendaciones políticas para los programas y
servicios de salud reproductiva y sexualidad.
En
el capítulo sexto presentamos un estudio llevado a cabo con docentes
y profesionales que trabajan en sexualidad y reproducción en escuelas
medias, que ahondó en sus concepciones y prácticas en torno a
adolescencia, sexualidad y reproducción, así como en los abordajes
y formas de acercamiento a los adolescentes. Allí discutimos los
significados de la sexualidad, las concepciones y prácticas de
género, así como las relaciones de generación que los docentes
y profesionales establecen con los adolescentes.
La
tercera parte comprende consideraciones y recomendaciones a partir
de experiencias de intervención directa en escuelas o a través
de actividades de capacitación y asistencia técnica a personal
de educación y salud que trabaja en ellas. En el capítulo séptimo,
proponemos que una intervención debería encarar un diagnóstico
institucional. También enumeramos y discutimos una serie de consideraciones
y tareas que podría comprender este diagnóstico y realizamos recomendaciones
generales y específicas a partir de nuestros aprendizajes a través
de aciertos y errores cometidos en intervenciones en escuelas.
Finalmente, resumimos las diferentes metodologías que utilizamos
para intervenir en las escuelas y en el siguiente enumeramos los
recursos didácticos empleados, que han resultados útiles y comprenden
instrumentos de diferente tipo destinados a adolescentes, docentes,
profesionales y padres/madres. No se puede universalizar la aplicación
de estos recursos, que pueden ser de utilidad sólo en función
del diagnóstico y los objetivos que se fije cada intervención
específica en una escuela en particular.
Deseamos
que la obra sea útil, tanto para quienes pretendan profundizar
proyectos iniciados, como para quienes se planteen los problemas
y las consideraciones conceptuales que tendría que afrontar una
intervención que inicie una discusión y el abordaje de las problemáticas
de sexualidad, relaciones de género y de generación en una institución
educativa.