Diseñar y gestionar una educación auténtica
Desarrollo de competencias en escuelas situadas

Horacio Ferreyra y Gabriela Peretti (coords.)


“La educación se ve obligada a
proporcionar las CARTAS NÁUTICAS de
un mundo complejo y en perpetua
agitación y, al mismo tiempo, la
brújula para poder caminar en él.”
F. Gonzales Lucini 1

Ya nadie discute que la sociedad está cambiando aceleradamente, que estamos inmersos en una verdadera revolución cuyas notas más significativas son la velocidad e intensidad de las transformaciones que ocasionan un gran impacto, no sólo en lo económico, sino también en lo político, cultural y social. Es innegable que asistimos a un proceso de globalización, de planetarización y de mundialización que parece irreversible.
Frente a esta situación, la educación se cuestiona seriamente sobre sus logros y analiza nuevas estrategias para superar los desajustes existentes. Específicamente durante la década del '90, la educación en América Latina y el Caribe se vio afectada por reformas de orden institucional y curricular. Si bien ello en términos generales se produjo en el mismo sentido en que se encaminaron la mayoría de las transformaciones educativas, ciertas particularidades registradas en las formas y en el ritmo de aplicación generaron consecuencias no deseadas, que se sumaron a los problemas aún no resueltos.
A pesar de todas esas dificultades, la conciencia de que la educación es un elemento clave para el desarrollo y la justicia social es una constante en la historia del pensamiento humano, ya que el sentido de la educación ha ocupado y ocupa un lugar privilegiado en el debate sobre las estrategias y los instrumentos para mejorar la vida de las personas.
Esta situación, comprendida y atendida como problema económico, político, cultural y ético, es la que reclama lo que hemos dado en llamar “una educación auténtica”, que pretende, a través de una buena enseñanza, promover el aprender a aprender, el aprender a convivir y el aprender a emprender, transformando el contexto en beneficio de todos.
En este marco de dilemas, conflictos, oportunidades y utopías, nos propusimos reflexionar, centrando el foco de nuestro análisis en los aprendizajes y sus tendencias en el nuevo orden mundial, asumiendo el pasado como predisposición, el futuro como construcción de posibilidades y el hoy como realización de acciones innovadoras.
Nuestro interés por analizar el aprender de manera integral se sustenta en la convicción de que es en ese proceso, y en el presente, donde debemos actuar para brindar elementos que nos permitan re-centrar la función de la escuela, para que, trabajando en red con otras instituciones, pueda hacer realidad la esperanza de que la educación es el derecho que nos permite realizarnos como personas, transformando el contexto en beneficio de todos. Diseñar cómo mejorar nuestro mundo sólo es posible a partir de la gestión de una educación auténtica que, ante los procesos de banalización y vaciamiento culturales, actúe para que todos puedan concluir su trayecto escolar y acceder a lo social en sentido amplio y plural; una educación que, ante alternativas regresivas y autoritarias, se abra a nuevas perspectivas que posibiliten una evolución hacia una sociedad más humana, formando personas más conscientes de sus potencialidades y de la realidad que las rodea, libres, solidarias y protagonistas de su desarrollo.
El libro se organiza en cuatro capítulos, una conclusión y una bibliografía ampliada, con el propósito de que el lector pueda continuar profundizando esta perspectiva en sus respectivos territorios a partir de una praxis emancipadora.
Partimos de los cambios sociopolíticos, culturales y económicos en los que estamos inmersos, para intentar comprender el verdadero significado de las propuestas educativas, ya que lo que acontece en el sistema educativo tiene sentido cuando lo analizamos en sus interrelaciones con otras esferas de la sociedad (la económica, política, cultural, religiosa). Por ello, en el Primer capítulo se describen el contexto y las tendencias educativas actuales y se propone como alternativa una “educación auténtica”, situada, contextualizada, construida a partir de una buena enseñanza.
En el capítulo Segundo, se presentan las competencias prioritarias necesarias en la sociedad del conocimiento en el marco de “una educación auténtica”. La preocupación por una educación auténtica exige a la escuela promover el logro de competencias educativas que requieren mayor nivel de abstracción, originalidad, creatividad y el desarrollo de estrategias metacognitivas y de habilidades para co-operar y participar en proyectos colectivos. Se propone, entonces, priorizar lo estratégico sobre lo algorítmico, las acciones reflexivas antes que las respuestas mecánicas, la generación colectiva de alternativas ante problemas reales y la participación creciente de los alumnos en la toma de decisiones.
En el capítulo Tercero, se describen los elementos necesarios para avanzar hacia una “buena escuela situada”. Desde esta perspectiva, la educación auténtica se constituye en un desafío que reposiciona la función pedagógica de la escuela. Por su magnitud y complejidad, la transformación requiere propuestas variadas, pero, si se pretenden procesos y resultados duraderos, esas propuestas deben estar vinculadas fundamentalmente con la práctica docente cotidiana y con las tareas de gestión.
En el capítulo Cuarto, se presentan veinte experiencias de instituciones, educadores y estudiantes de la Argentina y Latinoamérica, que en el día tras día de sus proyectos están haciendo posible la construcción de una buena escuela en situación.
La Conclusión plantea un cierre del trabajo que es, a la vez, apertura hacia la construcción de nuevas miradas respecto de la educación en general, asumiendo un compromiso activo con el cambio que como docentes y educadores nos compete.
En este siglo, el desafío radica en la necesidad de que el sistema de educación responda -con su plan o proyecto educativo, con calidad y equidad- a los requerimientos de una sociedad marcada por la heterogeneidad, partiendo de la concepción de lo diverso de la realidad, y de la premisa de que no hay un único modelo para el cambio, sino oportunidades para la innovación en contexto.

 

Nota
1. Gonzales Lucini, F., La educación como tarea humanizadora, 42º Curso de Rectores del Consudec, Buenos Aires, Gram, 2005.

 

 



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