Colección Ensayos y Experiencias - Tomo 26

Desafíos para una escuela inclusiva

Volver al Nº 26Tal vez no haya una palabra que deba estar más cerca de escuela inclusiva que desafíos. Y el plural del título de tapa, de esta edición de Ensayos, señala los múltiples registros en los que se han de jugar las acciones para transformar las prácticas escolares.

Los modos de conceptualizar las diferencias sensoriales e intelectuales de las personas han ido modificándose notoriamente en las últimas décadas. La aceptación de estas diferencias es un tema que en la actualidad va logrando un creciente consenso social, de la mano de un intento por revitalizar y especificar la Declaración de los Derechos Humanos. No está de más decir que esta misma necesidad de revitalización nos indica lo que es más que evidente: lo que debe retomarse y volverse a enunciar es aquello que no parece tenerse en cuenta demasiado.

Las transformaciones sociales y discursivas no son, sin duda, procesos lineales; las paradojas y contradicciones se van construyendo simultáneamente con el avance de un discurso que va dejando atrás formas de pensar y de ubicar socialmente a "los diferentes". Uno de esos intensos contrastes puede ser, tal vez, que este avance se da en el mismo contexto globalizado en el que se pretenden uniformar los ideales y las imágenes, en relación con determinados parámetros de belleza, de comportamiento social (apelando a una curiosa vocación para diferenciarse, en tanto todos se diferencien igual) y que tiende a moldear las sensibilidades en una cierta anestesia hacia todo lo que no sea individuo, o aquello que se denomina el bien común. En esa misma dirección, está la dolorosa evidencia de que, paralelamente al auspicioso proceso de inclusión de grupos de personas con necesidades especiales, antes verdaderamente marginadas, se despliega la sistemática exclusión social de sectores de la población con necesidades comunes y básicas.

Esta exclusión, como no podría ser de otra manera, también llega a la escuela. Una escuela que todavía enfrenta las posiciones originarias, hoy criticadas, que organizaron y sustentaron su fundación como institución; posiciones que eran argumentadas por concepciones científicas desde la medicina, la psicología y la pedagogía, referencias que marcan el horizonte y la magnitud de los cambios por realizar.

Para esta tarea de propiciar la necesaria reflexión, vale recordar lo que, a propósito de la Reforma Española, señalaba Nuria Pérez de Lara, desde estas mismas páginas, respecto de un hecho que no nos es ajeno: "vemos por una puerta entrar alumnos de integración y salir por la otra los de fracaso escolar", riesgo que también advertíamos en nuestra anterior edición, a propósito de los "atrasados escolares". Sumado a otro de los desafíos en cuestión, que es el de no ubicar a estos chicos en el afuera del adentro de la escuela común.

Las prácticas de integración, que parecen ser múltiples, son potencialmente transformadoras de la escuela -y no sólo de ella- y tienden a ser experiencias intensas, en muchos casos conflictivas, pero sin duda enriquecedoras, en tanto no se ponen en juego sólo las necesidades especiales de algunos sino las nuevas interacciones que han de ocurrir entre todos.

Desafíos para una escuela inclusiva quiere reflejar la fuerza y el empuje transformador en ideas y acciones de educadores, padres y profesionales de la salud comprometidos con el tema. Advertido de las pasiones y rechazos que éste condensa, intenta realizar un nuevo recorrido atento a la complejidad del problema y a la gama de sus dimensiones y matices.

Daniel Korinfeld

 

 

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