Colección Ensayos y Experiencias - Tomo 29

Consumo de alcohol y otras drogas

Los hombres de las sociedades modernas deben vivir como funámbulos sobre un hilo tejido de contradicciones, en equilibrio inestable, sobre el filo de la navaja. Las drogas les proporcionan los medios de dominar tensiones interiores que no son capaces de superar por sí mismos para vivir en sociedad.
A. Eherenberg

Volver al Nº 29La magnitud del tema, los múltiples procesos involucrados, los intereses económicos y políticos en cuestión, la legítima preocupación de la comunidad, abren un campo de gran complejidad y no siempre los abordajes, conceptualizaciones e intervenciones logran estar a su altura.
El consenso respecto del lugar otorgado a la educación y a la escuela, para participar de su prevención, esconde, también, divergencias, en ocasiones irreconciliables.
Ciertas preguntas insisten y atraviesan los distintos niveles de conocimiento y compromiso con el tema y son indicadoras del estado del tratamiento de una problemática de alto impacto social ¿Se puede evitar una adicción? ¿De qué hablamos cuando decimos prevención? ¿Qué puede hacer la escuela con ello? ¿Es función de la escuela? ¿Y si correspondiera, acaso los educadores están preparados y formados para ello? ¿De qué manera y hasta dónde es posible intervenir?

Recientemente se ha realizado el primer estudio a escala nacional sobre el uso de drogas en nuestro país -iniciativa largamente esperada por investigadores y especialistas-. De los datos preliminares difundidos, resalta que tres de cada cien mayores de 16 años usan sustancias ilegales, al igual que el 1,2 por ciento de los chicos de 12 a 15 años.
Las cifras, altas, según lo esperado por algunos expertos, aunque bajas con relación a los datos de otros países, reabren la discusión acerca de las distintas concepciones y los diferentes recursos para abordar esta problemática actual.
Las propuestas de prevención, que hegemonizaron toda una época, no fueron ciertamente motivadoras de experiencias innovadoras y creativas para las comunidades. La amenaza, la negatividad con la que habitualmente se pretende prevenir, denotan, más que un desconocimiento, una sospecha respecto de los fines perseguidos. La injusta e ineficiente propuesta represiva; las campañas paternalistas; los escándalos de funcionarios responsables de la prevención; la utilización de personajes cuestionados, jalonan una historia reciente que en nada habrá contribuido a esclarecer un espacio ganado por las sombras. Característica de las ambigÜedades de la era del posdeber, diría Lipovetsky; se insiste en aproximaciones paranoides al tema, agitando los temores y desvinculando la problemática de la trama socio-cultural en la que se genera.

Tal como lo señalan los distintos autores que participan en esta edición, el tema de las drogas no se resume en las toxicomanías y está íntimamente ligado con el funcionamiento de nuestras sociedades -observamos hoy cómo se insiste en identificarlo como causa principal de otras de las preocupaciones globalizadas, como son la violencia y la inseguridad-. Y las adicciones, una vez discutido el reparto cultural de medicamentos y sustancias legales e ilegales, no se reducen al tema de los consumos de alcohol y drogas. Desde estas premisas, marcan los autores, un viraje fundamental que va de hacer centro en las sustancias a la relación y los usos que los grupos y los sujetos establecen con ellas. El material que presentamos busca propiciar una discusión que permita generar políticas de formación y participación para niños y jóvenes que supere la ambigÜedad característica hacia la juventud, cuando al mismo tiempo que se proclaman posiciones protectoras de la infancia y adolescencia, se refuerza la asociación juventud-drogas, juventud-delincuencia. Veneración y hostilidad son las dos caras de una misma moneda.

Los educadores se enfrentan a un conjunto de situaciones problemáticas que los exceden en su capacidad de procesamiento y de respuesta, llevando, en muchos casos, a las instituciones al límite, mientras se preguntan por el límite de las instituciones para contener, acompañar, orientar. Las dificultades en el tratamiento de lo privado y lo público y su relación con la legalidad, en los contextos escolares, así como el silenciamiento y ocultamiento con el que se afrontan los problemas de las personas con las drogas, acrecienta la necesidad del debate y de la reconstrucción social, comunitaria e institucional del "problema droga".

Daniel Korinfeld

 

 


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