Colección Ensayos y Experiencias - Tomo 30

Malestar docente
"El
docente: actor fundamental del cambio que la educación ha de motorizar."
La consigna resuena ya, a esta altura, repetida y desgastada en
manos de quienes la utilizan.
La promesa educativa, para nuestras maltratadas sociedades, es
habitualmente defraudada en los hechos. Ese lugar, privilegiado
en las palabras, retorna desde las escuelas de otras maneras.
El malestar docente es una de ellas; análisis y propuestas de
acción su predicado. Allí donde se pierden la salud y la esperanza,
entre imperativos y paradojas, hay un saber en marcha.
Malestar docente es una noción que puede convertirse en una de
las llaves que permita abrir a una transformación integral de
las prácticas educativas, no precisamente aquéllas proclamadas
desde un falso e inquietante consenso cuyos resultados ya conocemos.
Nudo en el que se articulan distintos órdenes y registros: lo
social, lo cultural, lo laboral, lo gremial, lo institucional
y lo subjetivo.
Allí donde el sufrimiento se clasifica y sanciona desde lo individual,
el malestar docente retorna a ese punto de condicionamiento y
en ese mismo movimiento lo convierte en espacio para cambiar.
El imprescindible pasaje al terreno colectivo reubica y resignifica
el padecimiento personal y posibilita el encuentro con un conjunto
de recursos que retornan enriqueciendo la intimidad del trabajo
del docente en el aula, permitiendo imaginar otros vínculos pedagógicos
posibles; promoviendo diferencias en la implicación y apropiación
de la posición de educar.
El mejoramiento de las condiciones del ejercicio de esta práctica,
atravesada por el deterioro material y simbólico, es una condición
necesaria; reivindicación indiscutible y de alta sensibilidad
social, como lo viene demostrando en nuestro país la experiencia
de la Carpa Blanca. La complejidad y la conocida universalidad
del problema lo limitan como condición suficiente y propician
un recorrido por el cual aquello del malestar que viene de otras
fuentes encuentra un cauce para su dilucidación.
La
confluencia desde el campo de la salud y de la educación -que
resulta de estas ponencias e intervenciones que presentamos- es
alentadora respecto del desafío en cuestión.