Colección Ensayos y Experiencias - Tomo 43

El fracaso escolar en cuestión
En
esa trama entre lo pedagógico y lo social, lo político y lo económico,
lo institucional y lo subjetivo, lo que se ha dado en llamar fracaso
escolar no puede ser, ya, más que una interrogación. Ponerlo en
cuestión es revelar su condición de producción social, desmontar
las concepciones desde las cuales se lo constituye, lo convalida
y lo replica. Se trata de multiplicar las preguntas, comenzando
por la propia nominación, por las teorías, las representaciones
y creencias que operan en las prácticas cotidianas. Situada como
brutal efecto de una determinada política, restará despejar la
noción de fracaso escolar como equivalente a problemas o trastorno
de aprendizaje: norma - promedio - desviación - estigmatización
-segregación o exclusión, fórmulas tristemente conocidas. Fracaso
escolar es, antes que una falla del sujeto, de su familia, o de
su docente, una pregunta al sistema educativo, al dispositivo
escolar. Una pregunta por la promesa de enseñar a todos por igual,
por su capacidad de atender a las diferencias sociales e individuales.
Los decires, los relatos, los discursos que sobre esta problemática
se producen -maestros, chicos, profesores, supervisores, funcionarios,
orientadores, tera-peutas, madres, padres, médicos, investigadores,
pedagogos- son textos que circulan, que se inscriben, se transmiten,
construyen la realidad; son creencias y representaciones sobre
las razones, las causas; son las explicaciones, argumentaciones,
perspectivas; no sin ellos es que "se fracasa", de ese modo la
interrogación se reinstala en la tensión entre lo macro y lo micro
de las prácticas educativas y sociales. Si el fracaso ya no es
patrimonio, condición o destino del alumno, si la pobreza, la
modalidad familiar, la matriz cultural, la patología individual
no definen necesariamente la deserción, la repitencia, el rezago,
la dificultad de aprendizaje, nuevas inscripciones de los problemas
de enseñar y aprender en las escuelas estarán en condiciones de
advenir.
Daniel
Korinfeld