Colección Ensayos y Experiencias - Tomo 48

Educación
y alteridad
Lo
extranjero como emblema, como alegoría, como símbolo,
como uno de los nombres de la alteridad. Lo extranjero como argumento,
como coartada, como punto ciego, como causa, como constitutivo
y constituyente. Lo extranjero en la historia, en el cuerpo; lo
extranjero de las ciencias, en la literatura, en las disciplinas;
lo extranjero cuando se dice, cuando se piensa, cuando se cree
o descree; lo extranjero como mirada, como posición, como
goce; lo extranjero como política, como construcción,
como defensa; ¿lo extranjero en la pedagogía?, ¿lo
extranjero en la escuela?
El extranjero como enemigo, como huésped, como viajero;
el extranjero odiado, idealizado; el extranjero sumiso, el refractario,
el extremista; el extranjero de la segregación, del exilio,
del asesinato; el extranjero de al lado, el de todos los días;
el extranjero como fantasma y como utopía.
Las ideas, referencias y metáforas que componen los textos
configuran una travesía por las dimensiones del otro, juegan
en registros diversos y el conjunto de voces que conforman padecen
una actualidad a la que interrogan, por momentos, con desesperación.
La noción de extranjero permite explorar discursos y situaciones,
convirtiéndose en una noción fecunda que proyecta
y traza productivas líneas de análisis ante los
síntomas de desorientación y desconcierto en la
vida social y el agotamiento de enfoques, de disciplinas y de
discursos. Es una noción que permite desbordar sus sentidos
y propicia un descentramiento que en el interior de las prácticas
resulta oxigenante. Y las experiencias de la alteridad a las que
nos conduce -la alteridad del semejante y aquella otra alteridad
que constituye al sujeto- cuestionan la noción de identidad.
Identidad que no es igual a la verdad del sujeto y que ya no será
sinónimo de fijación y estabilidad sino movimiento
entre lo propio y lo extraño, fluidez entre lo uno y lo
múltiple.
Atravesar las figuras del extranjero desde escrituras diversas
y múltiples disciplinas fue la opción elegida en
aquel seminario del cem que hoy publicamos y esa multidisciplinariedad
lanza al complejo trabajo colectivo de articulación y recreación.
En los nuevos escenarios de creciente multiculturalidad, en los
nuevos escenarios de acelerado y simultáneo borramiento
y profundización de las diferencias, la educación
y la escuela son espacios sociales e institucionales donde una
ética de la alteridad busca resituar sus coordenadas.