Colección Ensayos y Experiencias - Tomo 53

Escuela, sujetos
y aprendizaje
Pensar la escuela, imaginarla distinta y mejor, es una tarea que
convoca a muchos educadores e investigadores: lo que hay por transformar,
aquello por sostener, lo que es preciso desterrar y lo que está
por construirse. Una vez despejada la amigable nube del consenso
respecto de los diagnósticos, aparecen las diferencias o las disputas
en el terreno de las acciones por emprender. Mientras tanto, la
escuela atiende como puede las demandas que recibe sin anticipaciones
ni prolegómenos y es empujada a habitar las paradojas de sus sentidos
y responsabilidades, de su historia y de su presente y -como otras
instituciones hoy- a transitar la incertidumbre de su futuro.
Los escritos de esta publicación no sólo indagan, investigan e
intentan comprender la escuela y los sujetos que le dan forma
y movimiento, niños y educadores principalmente, sino que aportan
a la construcción de una perspectiva crítica que cuestione creencias
arraigadas, representaciones sociales naturalizadas, formas de
mirar, de escuchar, de entender y de explicarse las situaciones
de su vida cotidiana. Una de las vías emprendidas analiza el esfuerzo
por instalar del tema de la diversidad en el contexto educativo,
sus avatares, los trayectos difíciles y sinuosos en los que se
gana y se pierde, en los se producen nuevas situaciones y prácticas
pedagógicas e institucionales todavía por desentrañar. Otra vertiente
de esa mirada crítica pasa por la indagación en torno a las representaciones
sociales, en este caso de los docentes, respecto del aprendizaje
de los niños pobres, que sigue demostrando su poder de construcción
de realidades y de dirección de acciones prácticas, sus consecuencias
institucionales y subjetivas, y por tanto la maleabilidad de tantas
situaciones sancionadas como fijas. La pasión explicativa tiene
sus trampas, sus encerronas, y las creencias configuran la realidad,
al mismo tiempo que las marcas de la pobreza se inscriben en los
cuerpos, y las heridas, producto de décadas de tiranía del mercado,
están aún abiertas para toda la sociedad. Resulta necesario entonces,
y es sólo un ejemplo, dar cuenta de la realidad de los niños que
trabajan e intentan seguir en la escuela, de las estrategias familiares
por sobrevivir y de alternativas a la lógica normativa y punitiva
con la que se pretende resolver este problema. Esa exploración
de dimensiones y representaciones de las prácticas escolares alcanzan
al juego del niño y al análisis de su juego en el aula, una búsqueda
por tender un puente hacia ellos y afrontar las incertidumbres
que despiertan las nuevas generaciones, cuestionar los modos pedagógicos
establecidos bajo la idea de que aprender siga enlazado a algo
que interesa, es decir, que compromete al sujeto. La escuela media
será una vez más objeto de análisis, en sus relaciones con el
mundo del trabajo, en sus vínculos con la educación superior y
su potencialidad y eficacia inclusiva en el plano social; nuevamente
las múltiples dimensiones de la cuestión en juego, la desarticulación
entre los niveles y, como afirman las autoras, su doble condición:
necesaria e insuficiente. Y allí la idea de revalorizar y reorientar
la función del preceptor en la escuela media se muestra propicia
para ese espacio de encuentro desencuentro con la infancia y la
adolescencia. La mirada crítica en cuestión aborda por último
la difícil tarea de formación y orientación pedagógica, el hecho
de desnaturalizar una herramienta clásica de la práctica pedagógica
como es la observación, discutir sus modalidades habituales, analizar
sus resistencias, evaluar sus alternativas, explorando qué se
produce y o reproduce ahí donde se observa. Innumerables esfuerzos
se confrontan con la impotencia que retorna; allí la inmovilidad,
el malestar y el desistimiento de la institución escolar no puede
menos que acentuarse; innumerables hallazgos y sorpresas hacen
que esta escuela de las contradicciones continúe definiendo sus
bordes, los contornos que la indiferencian con lo que no es escuela,
y los que la diferencian y especifican en sus sentidos.
Daniel Korinfeld