Colección Ensayos y Experiencias - Tomo 54

Identidades culturales y relaciones de poder en las prácticas educativas

Que la noción de malestar docente permita en esta ocasión el análisis y el debate sobre temas como el neoliberalismo, las prácticas políticas clientelares, el autoritarismo en sus relaciones con la escuela, no hace más que expresar que se trata de un concepto que progresa, intentando dar cuenta de las problemáticas en las que están entramadas, al mismo tiempo, las dificultades de la institución educativa y las de sus trabajadores. Ese progreso para dar cuenta de la complejidad y diversidad de nuestras realidades se debe al esfuerzo sostenido en el tiempo, a través de jornadas e intercambios entre educadores, de personas e instituciones: la Confederación de Trabajadores de la Educación Argentina y la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, que encuentran en esta colección de Ediciones Novedades Educativas un espacio para dar a conocer y multiplicar estos desarrollos, el esfuerzo por plasmar en textos de educadores que puedan llegar a otros docentes y otras personas interesadas y comprometidas con la educación, para conocer, compartir, debatir aquello que se ha pensado, que se ha experimentado e investigado.
Malestar docente es una noción acuñada al calor de la práctica educativa y que articula registros diversos implicados en la experiencia de enseñar: lo social, lo laboral, lo gremial, lo institucional y lo subjetivo. Expresa un conflicto y también una herramienta para construir, desde lo que se padece, otra cosa, algo nuevo, “lo aún no pensado”.
La salud y la enfermedad; la soledad, el compromiso, el desánimo, el entusiasmo, la fatiga y el cuidado, son apenas una muestra del mosaico de los estados emocionales-corporales y de las actitudes en la vida cotidiana en las escuelas. Incluir esa vida cotidiana en el entramado político y social es algo menos transparente. Reconocer la práctica educativa en su dimensión política y elucidar las relaciones de poder que la constituyen y atraviesan es una tarea que los textos que presentamos han tomado a su cargo. Hablamos de las prácticas políticas que traicionan la representatividad de sus representados, pero también de los vínculos primarios y ciertos modos de relación pedagógica basados en la utilización de las asimetrías y diferencias como formas de tutela, dominio y poder. Hablamos de la subjetividad que se produce en la escuela, ese término que articula lo individual con lo colectivo, lo singular con lo social. Subjetividad como cultura singularizada.
Dicen que las catástrofes sociales se reconocen por la estela de silencio que dejan a su paso y que las conmociones de las sociedades movilizan el tema de la transmisión. Por ello, la recuperación y reconstrucción de las historias individuales y colectivas en este campo es vital, así como lo son la importancia del relato, la biografía, escolar y profesional en la trasmisión del quehacer docente.
Tal vez, la experiencia que aquí se relata de los docentes como damnificados y a la vez protagonistas de la reconstrucción después de una catástrofe “no natural”, sea una de las imágenes de las potencialidades que aun en la adversidad están a nuestro alcance.

Daniel Korinfeld


   

 

 

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