Colección Ensayos y Experiencias - Tomo 55

Intersecciones
entre clínica y escuela
Quienes se diferencian del conjunto y no se alinean dentro de
los comportamientos sociales esperados, aquellos que fracasan
en sus capacidades adaptativas por distintos motivos y condiciones,
interpelan a las instituciones en las que transcurre y se produce
la vida cotidiana.
Estos padecimientos pueden ser pensados desde una lógica
normativa y patologizante, aislados y tratados como enfermedad,
reducidos a un supuesto origen biológico individual, o
enfocados como desarrollos conflictivos en su vínculo con
el espacio social. Es posible construir entonces perspectivas
y dispositivos que traten de abordar la complejidad de la existencia
humana, que incluyan una mirada histórica y relacional
que le haga lugar a la trama familiar, institucional y comunitaria.
En esa trama se genera aquello que se expresa de modos singulares
y a veces erráticos, que obtiene una nominación,
aunque lo que demande sea un reconocimiento subjetivante.
Toda respuesta técnica afronta el riesgo de la reducción
y encubrimiento de dimensiones, pero a su vez se le impone la
responsabilidad de la autorreflexión. Lo que se denominan
problemas de atención de los niños, mayoritariamente
referidos a dificultades en la escuela, eclipsan a su vez otra
serie de dimensiones y situaciones vitales. Tal vez sea paradigmático
respecto de los modos que la sociedad tiene de atender los problemas
de la infancia. Familias, instituciones y profesionales deben
afrontar los efectos de sobrediagnósticos de ciertos trastornos
-en cuyos tratamientos la herramienta farmacológica ocupa
un lugar relevante, ante la cual distintas organizaciones y profesionales
dedicados al tema de la salud vienen advirtiendo sobre su mal
uso o abuso–. Ello expresa tanto los grados de medicalización
de la sociedad como los valores hegemónicos en juego. Se
constituye en una utilización de los desarrollos de la
técnica, que pierde la referencia del interés del
sujeto y la ética que gobierna las acciones entre, para
y con las personas. Las categorías médicas y psicológicas,
aunque aspiren a encerrar la experiencia de la infancia, no logran
capturarla. La escuela es desbordada por la multiplicidad de sus
expresiones, que la obligan a un trabajo de singularización
para el cual no fue forjada ni preparada. La importancia de “leer”
por primera vez situaciones significativas y complejas para un
niño y sus adultos la hace circular por ese difícil
borde por el que se han de patologizar situaciones.
Intersecciones entre la escuela y los abordajes clínicos
de estos padecimientos. Ponemos en discusión estos problemas,
las concepciones y la ética que implican y señalamos
la existencia de posiciones y experiencias alternativas.
Daniel Korinfeld