Colección Ensayos y Experiencias - Tomo 56

Juventud, educación
y trabajo
Los jóvenes, ese pueblo de reciente aparición, según
lo definieron alguna vez, observan con preocupación su
futuro personal en una sociedad cada vez más inestable
y con pocos espacios abiertos para ellos; una vez más las
ambivalencias en la relación intergeneracional se muestran
en toda su intensidad. Definidos por una parte como sujetos plenos
de derecho, y como personas con necesidades de cuidados y derechos
especiales, las condiciones de existencia y los espacios para
su desarrollo, las encrucijadas que plantea la situación
económica y social respecto de la inserción en el
mercado de trabajo, son cada vez más complejas y restringidas
para la gran mayoría. La finalización de la escuela
secundaria se realiza sobre el fondo de altísimos niveles
de incertidumbre, no sólo la que genera el imperativo de
tomar decisiones respecto de capacitación, estudios y/o
búsqueda de trabajo para aquellos jóvenes que están
insertos en las instituciones educativas, sino la incertidumbre
disparada por las condiciones sociales cuyo horizonte amenaza,
nada menos que estar incluido en los espacios sociales: educativos
o laborales, o quedar por fuera de ellos, quedar afuera, a la
intemperie. Lo que está en juego hoy, cuando hablamos de
la inserción educativa o laboral, es finalmente la inserción
social.
¿Qué ocurre con los jóvenes cuando se acerca
el final de la trayectoria escolar? ¿Qué sucede
con las diferencias de capital social que portan? ¿Qué
papel ha tenido la instancia de la formación a la hora
de la toma de decisiones? ¿En qué medida los jóvenes
advierten los riesgos, las dificultades y las posibilidades de
las situaciones a las que se enfrentan? ¿Cuáles
son sus representaciones, expectativas, recursos y estrategias?
Las investigaciones que presentamos, los ensayos y reflexiones,
analizan los cambios en las representaciones y los valores predominantes,
describen las tendencias, recuperando la voz de los jóvenes
que están terminando la escuela media y se encuentran en
los tiempos de armar sus proyectos de formación o capacitación,
sobre el suelo movedizo de la época.
Las prácticas en orientación vocacional vienen replanteándose
ante la complejidad de los escenarios sociales, aportando a la
imprescindible reflexión y procurando la generación
de oportunidades. Se preguntan cómo no individualizar ni
psicopatologizar la problemática para singularizar la experiencia,
donde cada sujeto busque trazar su camino más allá
de su punto de partida. Cada vez más las perspectivas desde
las cuales se ubican los profesionales y la dimensión ética
adquieren mayor relevancia.
Daniel Korinfeld