Colección Ensayos y Experiencias - Tomo 60

En
busca de la subjetividad perdida
A la hora de pensar acerca de las problemáticas de los
diagnósticos en la infancia, no sobran las advertencias.
No se trata de meros debates teóricos o diferencias de
perspectivas clínicas o de abordajes institucionales, lo
que está en juego son prácticas específicas,
modos de producción de subjetividad.
La pregunta por la lógica que rige -y la responsabilidad
que implica- que un diagnóstico se adhiera a la piel de
un sujeto infantil, que se haga carne, que un nombre avalado en
un cierto saber funcione como código, contraseña,
que imponga algunos rasgos del sujeto en desmedro de otros, que
amenace el movimiento de una subjetividad en constitución
y produzca efectos de clausura, anima a gran parte de los textos
que presentamos.
Las expresiones y diferencias en lo que se llama inteligencia,
en las condiciones y procesos de acceso al lenguaje, en las maneras
de aprender, de crecer, de relacionarse con los otros, de conocer
y circular por las instituciones y fuera de ellas; las detenciones,
fijaciones, sufrimientos en los trayectos de desarrollo de los
niños y niñas; los modos de tramitar esos conflictos,
muchas veces de gravedad, han sido y son objeto de estudio de
numerosos especialistas que han realizado sinnúmero de
aportes significativos, pero también han sido y son campo
propicio para desarrollar acciones con sentidos inversos a los
ideales de salud declamados, y amparados siempre en “la
ciencia”.
El creciente espacio ocupado por la medicina en la vida moderna
llevó a Foucault a nombrar ese proceso como “medicalización
indefinida”, mientras que puntualizaba, con su agudeza característica,
que no se trataba de rechazar o adoptar la medicina como tal,
sino que se imponía la necesidad de subrayar que ésta
forma parte de un sistema histórico, por lo tanto, de un
sistema económico y de poder, y que se trataba de determinar
los vínculos entre la medicina, la economía, el
poder y la sociedad. Aun cuando parezca que este señalamiento
es de carácter general, podremos observar cómo esta
advertencia adquiere toda su relevancia en los debates que diferentes
autores proponen en esta edición. Son tan ciertos los intereses
económicos y corporativos en juego como evidente la demanda
de sentido, de catalogación, y supresión de lo discordante
o diferente, que registra la demanda social. La búsqueda
de alivio inmediato y de una suerte de reconocimiento, a costa
de una restricción y de un encierro, no está por
fuera de los procesos de mutación de las instituciones
y de sus actores.
El creciente uso de medicación para el abordaje de problemáticas
subjetivas en la infancia cifra algo más que el resultado
de un valioso desarrollo técnico, un problema de excesos
o de sobrediagnósticos o una pasión descontrolada:
el furor curandis. Fotografía de época, convertirlo
en una pregunta para nuestras sociedades y hacernos cargo de ella
nos parece crucial.
Son varias las incertidumbres que las nuevas generaciones coagulan
por su sola existencia. Incertidumbre frente al futuro, incertidumbre
frente a la protección y conservación de la vida,
incertidumbre frente al tránsito en el espacio público.
Si bien no son producidas por niñas, niños y adolescentes,
son sí anudadas para nosotros adultos en aquellos actos
e instituciones que han construido los puentes modernos para la
individuación y la inclusión social: la salud, la
educación, la escuela.
De este modo, las tradiciones nomencladoras y fragmentadoras que
habitan disciplinas, dispositivos institucionales y actores, parecen
ofrecer un refugio en el cual es posible encontrar certezas que
permitan seguir sosteniendo a la institución amenazada
por el contexto y por los nuevos. El diagnóstico y la provisión
del servicio, definidos unívocamente desde la institución,
son a la vez herramientas de trabajo y reaseguro.
Ninguna disciplina, ninguna práctica, puede saberse a sí
misma ajena al sutil borde a partir del cual el diagnóstico
puede ser instrumento de violencia simbólica y reemplazar
o representar a la institución y a los gestos de acogida.
Otras formas de pensar - producir diagnóstico se configuran
a partir de las reflexiones, viñetas clínicas, y
experiencias y encuentros con la infancia, que renuevan el desafío
de sostener su condición clínica, es decir, singular
e implicada, capaz de dar cuenta de la complejidad, del dinamismo,
de la provisoriedad, si se permite preservar el núcleo
de enigma que le es inherente a toda subjetividad infantil y la
potencialidad de desarrollo y transformación que es necesario
suponer para que una diferencia pueda advenir.
Daniel Korinfeld