Colección Ensayos y Experiencias - Tomo 68

Nuevas tecnologías,
saberes, amores
y violencias
Cuando el aprovechamiento del potencial de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en la escuela sigue siendo una materia conflictiva –muchas veces, por falta de propuestas interesantes y adecuadas a la realidad de cada institución, de cada grupo de docentes y alumnos o, directamente, por falta de equipamiento–, la realidad de este segundo lustro del siglo XXI nos muestra que estas tecnologías ya son parte de la vida cotidiana de un número significativo y creciente de niños y jóvenes. Y todo hace suponer que aumentará su relevancia en la vida de más personas.
En este contexto, hay un nuevo escenario virtual de interacciones sociales en el que nuestros hijos participan y donde se entusiasman, juegan, se aburren, se enojan, aman, se muestran, descubren, se amigan y se pelean, se agreden y se glorifican.
Viven.
Viven en un entorno virtual de velocidades y cantidades de información inéditas; en un mundo de nuevos códigos, en el que –obviamente– también construyen sus identidades.
Y la escuela, asimismo, debería dar cuenta de esta situación. Allí deberá habilitarse un espacio para que los alumnos pudieran desplegar, pensar y desnaturalizar estas nuevas realidades con sus pares y con un maestro al lado. Para muchos, no existirá una alternativa diferente. Por otra parte, en tiempos en los que ya comienzan a escucharse recurrentemente términos y expresiones como “web social” o “internet 2”, es necesario modificar también la perspectiva de análisis para el aprovechamiento que un docente puede hacer de las TIC: además de lo que tiene la escuela, podría/debería sumar –en toda la dimensión del término– el que existe y del que disponen los alumnos más allá de sus muros. Y haciéndolo, nuevamente, también podrá dar cuenta del entramado de saberes y afectos que hay hoy en muchos de los usos de las TIC.
En la intención de brindar herramientas para abordar esta realidad, este libro acerca las miradas de reconocidos especialistas de Argentina y Suecia, y agrega el prólogo del doctor Orozco Gómez, de México.
El texto de Noblia toma el caso de los fotologs en términos de código, de espacio y medio para expresar identidades, afectos, amores y odios –especialmente fuera de la escuela– de los mismos sujetos que conviven allí día a día.
El capítulo de Táboas aborda los saberes de los docentes en el marco de estas complejidades, y enfatiza la necesidad de pensar y definir de qué se habla al referirse a estos temas, proponiendo ampliar el encuadre de análisis de esta preocupación a los espacios de formación y capacitación docentes.
El ensayo de Björn, desde el contexto sueco, aborda la relación entre discapacidades vinculadas a la lectoescritura y las TIC, proponiéndolas, en determinadas circunstancias, como medios posibles para ejercer el derecho de estar en igualdad de condiciones dentro de la escuela. Si bien algunos de los desarrollos tecnológicos que ya son de fácil acceso en Suecia, aún no lo son en el contexto latinoamericano, su trabajo permite mirar –en algunos casos, quizás prospectivamente– estas cuestiones, que vinculan e interpelan distintos saberes y afectos de docentes y alumnos.
Finalmente, el artículo de mi autoría relaciona la violencia escolar y las TIC, e integra al análisis también lo que ocurre entre los distintos actores escolares fuera de los muros de la escuela, en su “vereda virtual”.
En síntesis, el conjunto de artículos propone mirar a las TIC ya integradas a la vida cotidiana y se anima a “sumar en la foto” a los afectos. Nada menos. Cuando para muchos, todavía, afectos y tecnología son tan incompatibles como el agua y el aceite, la realidad los presenta inevitablemente entrelazados.
Más allá de la mera intención descriptiva, todos los autores coinciden en tomar a las interacciones entre las personas y las TIC como objeto de estudio y análisis crítico. En este sentido, este libro puede ser leído, a la vez, como un aporte que espero consideren valioso e interesante, y también como una invitación, como un desafío, a profundizar en este camino.
Espero que lo disfruten.
Alejandro Spiegel