|
Títulos
relacionados |

Violencia
en las escuelas
Un
análisis desde la subjetividad
Fernando
Osorio
ISBN:
987-538-155-1
Págs.: 224
|
La
sexualidad: ¿Aprendizaje pedagógico o construcción
social?
“Estudios para la Infancia” realizó una
entrevista al Lic. Fernando Osorio sobre el debate de la Educación
Sexual en las Escuelas. Dicho tema se viene desarrollando en el
Seminario 2006 Violencia en las Escuelas, que dicta junto al Dr.
Solari (Abogado), en la Facultad de Derecho de la UBA. Aquí
reproducimos algunos fragmentos del reportaje.
EPI:
¿Educación sexual si o no en las escuelas?
FO: “…Debiéramos pensar que siempre se hace
educación sexual. Los niños y adolescentes tienen
necesidades, tienen información y además viven en
una sociedad represiva que instrumentaliza el sexo de manera omnipresente.
Es imposible que hablar de sexualidad y de sexo con los niños
o jóvenes, cualquiera sea el ámbito social, pueda
ser reprimido como información o como presencia en esta
cultura. Es, entonces, inverosímil y absurdo que el tema
de la sexualidad y el sexo no aparezcan en ámbitos como
la escuela, más allá de que se lo quiera o no incluir
como asignatura o contenido…”
EPI:
¿Hablar de Sexualidad, hace a la formación de un
niño?
FO: “…Queda claro que, existiendo riegos de salud
importantes, tenemos la obligación de hablar con los niños
y los jóvenes sobre este tema. Es esperable, como formación
integral, que las escuelas puedan prepararlos para una vida lo
más autónoma posible. Es necesario que se integren
en la sociedad; tienen derecho a hacerlo con todos los recursos…”
EPI:
Los padres suelen preguntarse acerca de quién debe transmitir
estos saberes respecto a la sexualidad y al sexo: ¿los
padres o los docentes?
FO: “…Este es un planteo falaz ya que es muy difícil
imaginar que los niños o los jóvenes hablen de sexo,
o de cualquier otro tema, sólo con los padres o sólo
con los docentes. En todo caso se tratará de que los padres
estemos atentos a poder responder lo más abierta y desprejuiciadamente
sus interrogantes. Y los docentes capacitarnos para poder brindarles
información certera, concreta y- por sobre todas las cosas-
sin obscenidades…”
EPI:
¿Cuales suelen ser los obstáculos más destacados
a la hora de informar sobre sexualidad?
FO: “…Es habitual que se piense que la información
sobre sexualidad y sexo puede aumentar el deseo de los niños
por poner en práctica lo que se les dice. Lo cual es absolutamente
incorrecto. Tampoco es cierto que informarles aumentaría
su descontrol ni que se los inquietaría excesivamente.
Esto no es más que miedo de los adultos en relación
a abordar la temática con los niños y jóvenes.
Es importante aportarles desde la escuela, a los padres, recursos
que les posibiliten acompañar y ayudar a sus hijos a comprender
su propia sexualidad y a expresarse sexualmente en un marco de
respeto para con ellos mismos y lo demás. También
hay que comenzar a pensar la sexualidad como construcción
social y no como un aprendizaje pedagógico. Deben incluirse,
en la curricula escolar, contenidos transversales y no talleres
o asignaturas especiales con los chicos; sí capacitación
concreta a los docentes. Y el contenido de esta capacitación,
para los adultos, debe tender a poder diferenciar la sexualidad
como una cuestión social y cultural y a la genitalidad
como una diferenciación de práctica sexual. De este
modo se podrán abordar exhaustivamente los miedos y temores
asociados a la sexualidad de los niños y adolescentes…”
EPI:
En otros espacios ud. ha hablado de que junto con la globalización
económica, impuesta en los años noventa, ha irrumpido
una “cruzada normalizadora de las perversiones”. ¿A
que se refiere con esto?
FO:
“…En estos tiempos de modernidad tardía, con
la consecuente decadencia de valores sociales y culturales, nos
desafían nuevos paradigmas. Esta cruzada normalizadora
de las perversiones nos obliga a meternos en un debate que es
un callejón sin salida. La desviación sexual pasó
a ser, en esta nueva ola discursiva, una “elección
de vida”. Los seres humanos pasaron a ser libres electores
de su condición erótica, sin importar los condicionamientos
intrapsíquicos y sociales de esa desviación. La
condición erótica del hombre, íntima y privada
pasó a ser de “interés público”
y debate social. La llamada normalización es una máscara
que obtura la posibilidad de hablar del sufrimiento del hombre,
de lo traumático, del dolor de su existencia, de su soledad
frente a lo que verdaderamente no puede manejar. Hay un discurso
político que opera detrás del sujeto que lo atraviesa
y que lo piensa en términos de producción económica,
sin importarle su subjetividad, su deseo, su sufrimiento. La llamada
“normalización” opera como un aparato de poder
y saber que amenaza nuevamente con olvidarse de la dignidad del
hombre exponiéndolo públicamente y forzando legislaciones
sobre cuestiones que debieran ser absolutamente privadas…”
EPI:
Pero entonces, ¿no es tan promisorio que estos temas salgan
a la luz?
FO: “…Pienso que sí es bueno que los temas
de interés para la salud, de un niño o un joven,
puedan discutirse claramente. Pero es importante el contexto en
el que ese debate se realiza. Es necesario que también
salga a la luz cual es el fondo de “verdades” que
oculta determinado interés social; y que no da lo mismo
todo. Justamente la cruzada normalizadora que propone la moderna
globalización política, económica y cultural
a nivel mundial, tiende a querer convencernos de que “todo
es posible”. No hace falta más que ver ciertos programas
de televisión o escuchar a determinados políticos
en sus arengas para darnos cuenta de este interés en el
todo vale. En definitiva, lo que no se está pudiendo pensar,
en esta discusión o debate social, es que -justamente-
los asuntos de la sexualidad humana no resisten el debate público…”