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Maria Edith Varga
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La
Astronomía: una disciplina que enseña a observar
La
Astronomía nunca dejó de contar con un espacio en
los programas educativos, tampoco en las propuestas didácticas,
sólo que se encontraba implícita, como escondida,
envuelta en un manto de misterio.
Y, paradójicamente, conforme avanzaban los niveles, empequeñecía
y se perdía hasta desaparecer hacia desdibujados confines.
Solamente era retomada por los pocos y extraños curiosos
que se aventuraban a satisfacer sus intereses y sus vocaciones
en los niveles superiores de la enseñanza (y a vérselas
con la inmensidad del universo, afrontando con valentía
la pequeñez y levedad de nuestra existencia).
Hoy, la disciplina es contemplada de otra manera en los diferentes
niveles de enseñanza. Su renovada importancia, tal vez,
revista en el hecho de que «nosotros conceptualizamos el
mundo, pero la naturaleza no es solamente la inmediata, sino también
la del cosmos». Y, en virtud del avance científico
y de las derivaciones que en el mundo tecnológico han tenido
las investigaciones en este campo, sea imprescindible que la disciplina
cuente con un relevante espacio dentro de las Ciencias Naturales.
Horacio Tignanelli, astrónomo y docente, aborda en esta
entrevista aspectos centrales relacionados con el aprendizaje
y la enseñanza de la Astronomía, en la Educación
Básica y Media.
¿Qué
lugar ocupa su disciplina dentro de la propuesta de contenidos
básicos comunes?
- La Astronomía nunca dejó de estar dentro de los
contenidos propuestos en los distintos currículos, sólo
que en esta nueva versión están remozados.
Mientras que antes estaban implícitos, muchos ahora aparecen
explicitados y aparecen desde niveles inferiores, lo cual es novedoso
y, desde mi punto de vista, totalmente acertado.
Hablamos de Astronomía como conceptos básicos sobre
ciencias del espacio, que se incluyen como parte de Ciencias Naturales.
Aunque esto desoriente un poco a los maestros, es muy importante.
Esto no significa que hayan sido todos explicitados, para mi gusto,
especialmente en la Educación Básica todavía
hay más contenidos que son astronómicos, y que no
aparecen como parte del bloque astronómico en Ciencias
Naturales.
El problema es que la Astronomía está interrelacionada
con otras disciplinas y esto ha causado que, durante mucho tiempo,
los contenidos astronómicos estuvieran presentes en Ciencias
Sociales, específicamente en Geografía.
Incluirlos en Ciencias Naturales es un avance muy grande respecto
de su concepción.
Pero si los leemos con detenimiento podemos encontrar varios ejemplos
en donde quedan integrados a otras disciplinas. Por ejemplo, la
medida del tiempo o la orientación espacial son actividades
netamente astronómicas, que aparecen asociadas todavía
con cuestiones de ciencias sociales, porque su aplicación
permite interpretar fenómenos sociales, pero su definición
es astronómica.
Cuando
mencionás que en los programas anteriores o en los diseños
curriculares estaban implícitos ¿a qué aspectos
te estás refiriendo?
- Muchos de estos contenidos estaban incluidos en otras disciplinas,
fundidos con objetivos aparentemente no astronómicos. Entonces,
muchos docentes no tenían conciencia de que estaban enseñando
conceptos astronómicos, si bien algunos eran lo suficientemente
identificables con un fenómeno astronómico, se consideraban
como fenómenos terrestres o sociales. Un caso clásico:
las estaciones. Fenómeno que si bien tiene que ver con
la tierra en el espacio o la radiación solar, era un fenómeno
de ciencias sociales.
Al diferenciar esta cuestión, ahora se va colocando el
fenómeno donde debe estar. La maestra siente que enseñar
cuestiones de Astronomía desde otro contexto la coloca
en una nueva posición.
Específicamente
para el último tramo de la Educación Básica
y la Educación Media, ¿qué aportes brindan
los nuevos contenidos?
- Aunque esté fuera de moda hablar de una era espacial,
por otro tipo de eras que vivimos, considero que aún seguimos
fuertemente atados a ella. Para la civilización, no se
salió de la era espacial. Desde 1957, cuando se lanzó
el primer satélite, hasta hoy que se mandan robots a Marte,
la humanidad está viviendo un período privilegiado
respecto de la exploración de otros mundos. Si bien en
la década del ´60 parecía impensable hablar
de estas cosas en la escuela primaria, actualmente resulta impensable
que un alumno no tenga interés en ellas o que los docentes
no tengan que abordarlas.
Los adolescentes están siendo bombardeados con una información
astronómica permanente que requiere de un análisis
específico, y si no se realiza en el colegio, ¿dónde?
Los contenidos completan una imagen de universo que prepara a
los chicos para poder insertarse en esta era espacial, que significa,
desde pensar acerca de vuelos espaciales de búsqueda de
vida extraterrestre, hasta disfrutar de una película de
ciencia ficción. Porque si uno la disfruta es de suponer
que entiende cuál es el proceso que fue fantaseado, pero
si no fue formado para comprenderlo está viendo en esas
películas perspectivas de futuro, lo cual no siempre es
cierto.
¿Cuál
es la diferencia entre la ciencia ficción y la perspectiva
de futuro?
- Para mí existe una ciencia real, humana y limitada, que
da cuenta de nuestro entorno natural y colabora para su aprovechamiento.
La ciencia ficción es una modalidad que extiende los alcances
de esa ciencia a través de la fantasía; si a veces
coincide con su futuro, es porque en general se ha basado en sus
predicciones, pero también existe otra ciencia, que llamo
«virtual» y que amalgama diferentes intereses y contenidos,
organizada directamente desde la imaginación y gobernada
por leyes reales y fantasías por igual. La perspectiva
de futuro de esa ciencia virtual genera falsas expectativas.
¿Por
qué es importante tu disciplina? ¿Cuál sería
el objetivo de incluirla en la escuela?
- La Astronomía es una ciencia que despierta naturalmente
un gran interés en los individuos de cualquier edad. Si
no resulta una disciplina seductora, en mucho se debe a que no
es enseñada correctamente. Los fenómenos celestes
tienen tanto de misterio porque hay tanto de ignorancia. Vivimos
en un medioevo astronómico, en el cual hay ciertos personajes
de la corte científica, que desarrollan una Astronomía
de alto nivel buscando vida extraterrestre o hasta navegando entre
los planetas y otros que estamos tratando de entender todavía
las estaciones.
La mayoría en el mundo se halla ajena a los verdaderos
intereses astronómicos. Además de ser la comprensión
de la naturaleza cósmica el motor verdadero de la Astronomía,
hoy hay que sumarle factores económicos, políticos
y de seducción, porque un país que desarrolla una
Astronomía de alto vuelo es un país científicamente
seductor -fundamentalmente por los derivados de la Astronomía,
la astronáutica, la exobiología, la informática-
que van a ser insumos comprados por otros países.
¿Cómo
se relaciona esta disciplina con diferentes campos de aplicación?
- En términos generales, existe una falsa dicotomía
entre ciencia aplicada y ciencia pura, lo cual se traslada a la
enseñanza. La pregunta que surge entonces es ¿qué
debo enseñar, las ciencias aplicadas de mayor impacto,
las derivadas de la investigación astronómica? Ocurre
que el derivado es tan ajeno al producto básico que es
muy difícil resolver esta cuestión. Especialmente
cuando la población no tiene formación astronómica.
Te doy un ejemplo básico: a muchos docentes les cuesta
entender que «dar la hora», algo tan cotidiano, es
un proceso que involucra trabajo astronómico. «Dar
la hora» antes constituia un privilegio de ciertos países
que tenían observatorio astronómico.
Sarmiento trajo la Astronomía al país, entre otras
cosas, para que tuviésemos hora propia, entendiendo que,
si se quería organizar el país, era necesario dejar
de depender de los relojes que llegaban en los barcos ingleses.
Pocos saben que llamar al 113 es llamar a un observatorio o que
para poder mandar o recibir en directo un partido que se juega
en Suecia se necesitaron más de 2000 años de Astronomía.
Si hay un campo en donde la tecnología avanza a pasos agigantados
es el de la investigación astronómica.
La Astronomía es una ciencia básica que tiene que
ver con la comprensión del universo. Para todos aquéllos
que sigan carreras relacionadas con la Física, los conocimientos
astronómicos les van a servir para entender la aplicación
concreta de sus leyes, para todos aquellos interesados en estudiar
carreras relacionadas con la Geofísica, relacionadas con
la Tierra, les va a servir el conocimiento de la Tierra como planeta.
También hay una serie de cuestiones relacionadas con la
biología terrestre y la posibilidad de traspasarla a otros
planetas -en el caso de querer hacer vuelos de exploración-.
Obviamente, a aquéllos que se interesan en la tecnología,
el conocimiento de la Astronomía les va a abrir las perspectivas
de aplicación de disciplinas desde informática hasta
ingeniería aeroespacial. Es una disciplina que intenta
contestar preguntas como, ¿dónde estamos y de qué
estamos hechos? ¿Cuál va a ser nuestro futuro posible,
cuál fue nuestro pasado probable, de qué están
hechos los planetas, cómo se mueven? Y cualquier otra disciplina
está comprometida con estas cuestiones.
¿Por
qué es importante enseñar Astronomía a púberes
y adolescentes?
- Porque nosotros conceptualizamos el mundo, pero la naturaleza
no es solamente la de nuestro entorno inmediato, sino también
la del cosmos lejano.
La escuela ha sistematizado el conocimiento que los científicos
han elaborado respecto de los fenómenos naturales, y es
impensable que se enseñe dejando afuera el cosmos. Por
eso es importante acompañar la formación primaria
y de los adolescentes con información concreta sobre el
universo. Entonces, lo considero importante, porque no se estaría
enseñando Ciencias Naturales si no se tuviera en cuenta
que la Tierra es un elemento más del universo y, por otro
lado, porque una gama de aplicaciones de otras disciplinas hacen
de la Astronomía una ciencia interdisciplinaria.
¿Cómo
se relaciona la Astronomía con otras disciplinas?
- Básicamente los contenidos de Astronomía se incluyen
dentro de los programas de Física. Por mucho tiempo, estuvo
relacionada con la Matemática, era un apéndice de
ella. Pero hoy, en virtud del avance de la Astrofísica,
es bueno que tenga su lugar en la Física, como una forma
de ver que la Física es una sola en todo el Universo, y
lo que existen son infinitos mundos.
La relación con los fenómenos físicos es
directa y la descripción de los mismos se realiza sobre
la base de la Matemática. Con respecto a la Química,
los elementos que conocemos en la Tierra son los mismos que en
el resto del Universo. Pero es muy importante que se aprenda que,
en condiciones no terrestres, los mismos elementos se hallan de
otra manera. Estamos hechos con elementos formados en el «horno
solar». Estamos hechos de material estelar. La relación
es directa. ¿Qué sentido tiene hablar de vida en
la Tierra si no podemos juntar estos conceptos?
Disciplina
y didáctica
¿Cuáles
son las principales teorías en las que se apoya la enseñanza
de la disciplina en la actualidad?
- La Astronomía tiene una premisa fundamental que tiene
que ver con la observación. Si uno está dispuesto
a enseñar Astronomía es porque está dispuesto
a favorecer la observación del espacio. No es simplemente
con instrumentos, en el proceso de formación astronómica
el instrumento debe llegar como un paso más de la observación
a ojo desnudo. O sea, de la contemplación del cielo. Los
astrónomos no tienen «laboratorios», tienen
«observatorios». Si no se favorece la observación,
la enseñanza de la Astronomía es estéril.
Entonces, favorecerla es una premisa fundamental, en todos los
sentidos. A ojo desnudo o con el instrumento al que se pueda acceder,
un telescopio pequeño o de alta calidad.
La otra cuestión es trabajar con la conceptualización
que las personas ya tienen respecto del espacio. Porque hubo mucho
tiempo sin educación astronómica, y de pronto cualquier
niño y adolescente llega a la escuela con una cantidad
de ideas previas muy fuertes, muy arraigadas, con las cuales se
hace a veces muy dificultoso trabajar y que, en general, son muy
similares -sino idénticas- a las de los docentes. Por ejemplo,
que el sol es de fuego, que hay cuatro fases de la luna, etcétera.
Entonces, la formación debe ser simultánea.
¿La
astrología interfiere?
- La astrología es otra disciplina. Si bien tiene puntos
de contacto históricos y está mucho más popularizada
que la Astronomía, a la hora de aprender sobre los astros,
los conceptos están disociados..., aunque conviven fantásticamente.
Los que no conviven bien son los astrológos, porque el
que va adquiriendo conocimiento astronómico comienza a
dejar de tener una dependencia astrológica, pero no porque
deje de aceptar la astrología, sino porque ella comienza
a dejar de resultarle consistente en ciertos aspectos. Y como
nosotros no hablamos de astrología, no nos perjudica. El
problema es con la Física, por ejemplo. Quien va aprendiendo
Astronomía, necesariamente va encontrándose con
conceptos físicos, lo cual no significa que suceda a la
inversa. Porque yo puedo adquirir conceptos físicos, pero
si no tengo cierta ejercitación o no me han sido señalados
ciertos procesos de observación, es posible que no relacione
espontáneamente los conceptos físicos bien arraigados
con lo que está sucediendo en el espacio. Por ejemplo,
encontramos quienes, conociendo la ley de gravedad, incurren en
suponer que en el espacio el hombre flota porque no hay gravedad...
Volviendo a la metodología, hablaba de observación
y luego de comprobación de hipótesis, pero no por
medio de la experimentación. Los astrónomos no podemos
hacer experimentos. Podemos modelar, simular, pero no experimentar.
A partir de la observación puedo medir, puedo analizar
la luz que llega de los astros y, a partir de allí, conocer
de qué están hechos, cuál es su evolución,
cuál es su constitución. La base es conocer las
leyes físicas tal como se manifiestan en la Tierra y con
ellas interpretar la información que obtiene de la observación.
Es un mecanismo que brinda a los docentes la posibilidad de mostrar
que no hay un solo camino de investigación. Por otra parte,
también es interesante trasladar conocimientos de otras
disciplinas a los planetas; por ejemplo, no es lo mismo hablar
de terremotos en la Tierra que de sismos en la Luna o de fenómenos
atmosféricos en Marte o Urano.
¿Cuáles
deberían ser las formas de intervención del docente?
- Estamos en un período en el que el docente debe instruirse
astronómicamente, debe estar al tanto de las investigaciones
modernas. Su formación le va a permitir hacerlo, sólo
que va a precisar una marcación astronómica más
firme, un señalamiento específico.
Por otro lado, va a tener que favorecer la introducción
de las temáticas astronómicas en relación
con las disciplinas que va tratando.
Hay temas que pueden desarrollarse dentro de un área astronómica
específica, pero hay muchos otros que se pueden introducir
en relación con temas de Física, de Química,
de Biología (no es necesario comenzar con el Big Bang para
motivar y abordar el entendimiento del Universo; es posible hablar
de los movimientos de los cuerpos y relacionarlo con la roto-traslación
terrestre, o de un trompo...).
Y, por otro lado, vuelvo al tema de la observación. Porque
de allí va a deducir una serie de cuestiones que deberá
contrastar con las explicaciones que se les da a los temas. ¿Por
qué decimos que el sol sale por el Este? ¿Cómo
podemos verificar que la Tierra rota? ¿Por qué lo
acepto? ¿Cuándo me doy cuenta? Esto lo puede dar
cualquier profesor en Ciencias Naturales abierto a la idea de
que estamos en un Universo comprensible, no solamente en una Tierra
científicamente modelada.
¿Si
bien parece no ser importante comenzar por la Teoría del
Big Bang, el docente debería conocerla? ¿Qué
otras teorías sustanciales debería conocer?
- Creo que debe conocer que el Big Bang es una teoría y
enseñarlo como lo que es: una teoría que interpreta
ciertos fenómenos observados. Es una teoría cosmogónica,
que da una idea sobre el origen del Universo, no de los astros
observados... No me parece mal que se abran las puertas de la
escuela para conversar acerca de ello. Pero creo que debería
haber transitado un largo camino previo. Es la teoría cosmogónica
que tiene mayor prensa, y muchos científicos la toman como
base para el desarrollo de sus teorías de evolución,
algunos la aceptan como la más probable, y también
hay quienes sugieren que tiene fisuras..., pero no es la única.
Existen otras que también dan respuestas a la formación
del Universo... , sumadas a las místicas para dar respuesta
a los orígenes del Universo.
¿Qué
y cómo evaluar?
- Creo que los procesos de evaluación de los alumnos no
se pueden generalizar por demás. Esto depende de la metodología
de trabajo de la disciplina, de las actividades que se han propuesto,
pero existen múltiples métodos para saber si el
chico o el adolescente ha conceptualizado el fenómeno:
si puede dar una explicación coherente con las leyes que
conoce, si corresponde lo observado con lo que postula, si ha
podido diferenciar lo que es aparente de lo que es real, si ha
podido aplicar las leyes naturales que ha aprendido en otras disciplinas
a la descripción del fenómeno, si puede construir
un modelo -mental u operativo- que dé cuenta de los fenómenos,
que permita transmitir esto, si el chico «hecha mano»
a los conocimientos de Física que conoce o responde desde
ideas mágicas, la metodología de evaluación
va a cambiar en cada caso.
El
saber es poder
Yendo
a cuestiones muy generales, el hecho de que la población
no acceda a ciertos conocimientos astronómicos, ¿no
estaría ligado a cuestiones de poder? ¿Quién
es propietario de las rutas aéreas, de la Luna, de Marte?
- Decididamente, la Astronomía no se define en sí
misma. Los planes de investigación, la política
a seguir en Astronomía los definen personas, de acuerdo
con intereses que responden a instituciones y al gobierno de turno.
Si bien es importante estudiar la forma y el nacimiento de las
galaxias, porque está sostenido por otra parte importante
de la Astronomía que tiene que ver con los servicios directos
o los grandes intereses del poder económico. Desde las
telecomunicaciones hasta los vuelos interplanetarios.
Nosotros, desde esta parte del mundo, estamos en una sociedad
en donde la tecnología aeroespacial es incipiente. Si no
hubiese sido interrumpida, podría no haberlo sido, pero
hoy, en el contexto de las naciones, es incipiente. En otras sociedades
no lo es. Nosotros podemos llenar el diario con el lanzamiento
del telescopio espacial, etc., pero hay que ver el esfuerzo que
hacen los astrónomos del mundo y los nuestros para tener
un ratito para observar desde ahí.
La cotidianeidad es dura: bajos presupuestos para investigación,
falta de reconocimiento de la labor del científico, falta
de incentivo, pocas becas... Pero, a pesar de todo, se logra construir
conocimiento.
Históricamente,
son conocidos los casos en que la Astronomía no se ha llevado
bien con ciertas formas de pensamiento, ¿qué ocurre
en la actualidad y cómo se manifiesta esta situación
hoy en las escuelas?
- La historia de la Astronomía tiene muchos casos de ese
tipo, el más resonante ha sido el de Galileo, quien ha
sido resarcido hace unos años. Y actualmente se mencionó
la posibilidad de hacer otro tanto con Giordano Bruno. Creo que
reformularía la pregunta. No es que las teorías
científicas no estuvieran de acuerdo con ciertas formas
de pensamiento. Toda nueva teoría choca con un tipo de
pensamiento. Es natural que así sea para su constatación,
su aceptación, etcétera. El problema es cuando chocan
con factores de poder. Eso sí, entonces yo diría
que hay ciertas teorías que los factores de poder no impulsan,
porque limitan su área de influencia o la perjudican. Creo
que ése fue fundamentalmente el problema con Galileo, y
que tuvo que ver con la institución dominante en ese momento.
Podría haber sido otra. Hoy, de pronto es otra, por lo
cual suceden otras cosas. El tema es cómo se sostienen;
seguramente, la estrategia de Galileo fue distinta a las que llevan
a cabo otros científicos hoy en día.
¿Cuáles
son las instancias posibles y válidas de acceso al conocimiento?
- Hay pocos libros de Astronomía escritos por autores argentinos
y creo que las editoriales están revisando sus contenidos
astronómicos, porque durante muchos años han conllevado
muchas dudas, aparecieron conceptos demasiado acotados y algunos
erróneos.
Respecto de las revistas de divulgación, en el caso de
la Astronomía he visto y denunciado graves errores conceptuales
y de información. En realidad, creo que no se puede hacer
divulgación en donde no hubo una educación previa.