Este libro
está dirigido a los docentes de niños sordos e hipoacúsicos,1
especialmente a aquellos que se encuentran trabajando en el nivel
inicial de la educación básica o preescolar. Es
también material de consulta para maestros de todos los
niveles, interesados en abrir nuevos caminos de investigación
lingüística en relación con el aprendizaje
de la lectura.
Para que este libro sea de real utilidad a los lectores, es imprescindible
leer y reflexionar sobre la fundamentación teórica
que se encuentra en las páginas siguientes. Las estrategias
didácticas y actividades están basadas en este marco
teórico: antes de leer las actividades, es importante saber
qué es lo que justifica su elección. Aunque tanto
en la fundamentación como en las actividades los docentes
pueden suponer que la propuesta no coincide con la realidad de
su escuela, el libro ha sido diseñado teniendo en cuenta
que seguramente la mayor parte de las escuelas no están
aún en condiciones de aplicar esta propuesta en su totalidad,
que algunas escuelas podrán adaptar mejor los contenidos,
y que otras deberán postergar su aplicación para
detenerse en este primer momento en el trabajo con la justificación
inicial. Lo anterior implica que este libro será usado
de diversas formas en las diferentes escuelas, por cada uno de
los docentes y en los diferentes momentos educativos en los que
se encuentren. Las actividades de prelectura, pensadas para niños
en edad preescolar, deberán adaptarse cuando no coincida
el período de prelectura con la edad de los niños
de nivel preescolar (cinco y seis años). En otras palabras:
por las particularidades de cada escuela, de cada docente y del
período en el que se encuentren los niños en su
iniciación a la prelectura, este libro debe ser tomado
como una guía y no como un modelo único y prescriptivo
de aplicación.
La justificación teórica intenta ofrecer una reflexión
acerca de la educación de las personas sordas y de las
propias prácticas docentes. Propone, además, una
mirada lingüística hacia la lengua de señas
argentina, a la cual interpreta como necesaria para los intercambios
lingüísticos cotidianos.
Objetivo
general
El objetivo
general de este libro consiste en la presentación de una
propuesta didáctica bilingüe para docentes a cargo
de niños sordos e hipoacúsicos. Proporciona un punto
de partida teórico y ejemplos de aplicación en un
nivel de escolarización anterior al aprendizaje de la lectoescritura,2
construye un mecanismo autónomo de control de los avances
del niño en las distintas actividades y propone, mediante
juegos didácticos, relevar la importancia psicoafectiva
de la relación docente-alumno. Los juegos y actividades
permitirán a los niños desarrollar desde una edad
temprana una relación lúdica con el lenguaje, el
reconocimiento de algunos géneros discursivos y la capacidad
para producir narraciones y descripciones.
Organización
El
libro consta de dos apartados:
1. teórico, en el cual se presenta la fundamentación
general, la secuenciación de contenidos y los principios
didácticos empleados y
2. práctico, que contiene propuestas pedagógicas
y juegos. Esta sección contiene explicaciones acerca de
la proyección de los temas para el primer año/grado
de la educación básica.
Esta organización
surge de la necesidad de trabajar los principios teóricos
de las competencias: comunicacional, estratégica, léxico-metafórica
y morfosintáctica en lengua de señas argentina y
en español, para su posterior empleo en las operaciones
de lectoescritura.
Notas
1. Convenimos en que el niño hipoacúsico es aquel
que posee una disminución de la audición que mediante
amplificación y/o entrenamiento auditivo responde a patrones
de desenvolvimiento semejantes a los del niño oyente. El
sordo, por otro lado, presenta una pérdida parcial o total
de la audición en la que, aun con amplificación,
la señal auditiva es distorsionada e incompleta y la lectura
labial resulta ambigua y difícil o imposible de interpretar.
La audición en estos niños no es útil a efectos
de la comunicación. Tanto los niños hipoacúsicos
como los niños sordos pueden hacer uso de este material,
aunque entendemos que las necesidades de ambos grupos son, en
ocasiones, diferentes.
2. Leer y escribir constituyen dos procesos relacionados entre
sí. La lectura es un subproceso de la escritura (ver capítulo
5) y las tareas que realizan el lector y el escritor son similares:
ambas se caracterizan por:
a) relacionar conocimientos anteriores con una nueva situación
de lectura o escritura;
b) integrar ideas propias -en relación de ampliación
o confrontación- con las fuentes consultadas;
c) jerarquizar información, ajustándola a los propósitos
personales;
d) establecer enunciados generales para ordenar la estructura
semántica del texto,
e) evaluar su propia actividad: revisar, corregir, emitir juicios
de valor sobre lo leído o sobre lo escrito.
A pesar de lo anterior, existen algunas diferencias en estas actividades:
mientras que la lectura es antecedida por una hoja ya trazada,
la escritura tiene detrás de sí una página
en blanco. Las teorías que estudian lectura y escritura
se especifican en esta diferencia. Debe destacarse entonces que,
cuando nosotros denominamos lectoescritura, estamos pensando ambas
actividades conjuntamente y los procesos que implican actividades
semejantes, y cuando separamos lectura de escritura estamos centrándonos
en las diferencias específicas estudiadas en cada proceso.