
Esta
introducción debería hacer referencia inmediata al lugar que asignamos
a directivos y coordinadores en los procesos de funcionamiento
institucional, puesto que ellos son nuestros principales interlocutores.
Pero, sin embargo, desde un primer momento las preguntas se plantearon
de otro modo: ¿Cómo hacer referencia al “cómo” de los directivos
sin antes poner sobre la mesa cuestionamientos relacionados con
el “para qué” y el “porqué”?
¿Los directivos dirigen? Sí. ¿Qué dirigen? Escuelas. ¿Qué pasa
en las escuelas? Se enseña; se educa.
De este modo, los primeros enunciados se refirieron a educación,
escuela, sociedad y Estado.
Sentimos que si no planteamos nuestra posición al respecto no
podremos encarar con la suficiente fortaleza nuestra meta, que
consiste en apoyar a los directivos ofreciendo instrumentos para
analizar, ver, rever, cuestionar, aumentar o modificar sus modos
de llevar a cabo la conducción y, centralmente, ocuparse de la
gestión curricular.
Consideramos gestión curricular a la posibilidad de focalizar
la mirada del directivo en algunos aspectos específicos de la
gestión educativa: aquellos referidos a la dimensión pedagógico-didáctica.
Dada la polisemia del término “currículum”, aclaramos que al hablar
de gestión curricular el acento está puesto en la responsabilidad
del directivo de generar las condiciones y posibilidades para
pensar en el enseñar y el aprender dentro de su institución educativa.
No nos referimos a la elaboración de Diseños Curriculares, sino
a tomarlos como referentes para seleccionar, secuenciar y abordar
aquello que posibilite el despliegue de las prácticas educativas.
En primer lugar, nos acercaremos a planteos actuales (y a veces
no tan actuales, pero igualmente válidos y actualizados) acerca
de la educación y la escuela, sus porqué y sus para qué.
En los capítulos subsiguientes nos preguntaremos por los procesos
y acciones que los directivos ponen en marcha en su quehacer cotidiano
y que les generan un alto grado de conflictividad en el ejercicio
de sus funciones. También nos referiremos a la toma de decisiones,
la negociación, la formación y conformación de equipos y la delegación.
Hemos seleccionado estos aspectos porque nuestra práctica nos
ha mostrado que son aquéllos en los que más nos manejamos con
el “sentido común” y la “intuición”, por lo que muchas veces los
resultados exitosos de estos procesos se atribuyen a la suerte,
a la casualidad o a la mera acumulación de experiencias más que
a conocimientos científicamente elaborados.
En la segunda parte de este texto nos introduciremos directamente
en uno de los aspectos más valorables del accionar directivo:
la función de asesoramiento pedagógico en la que el directivo
recupera su función de enseñante, ya no de alumnos sino de docentes.
Nos interesa destacar en qué medida y por qué, quien gestiona
la escuela necesita ser algo así como “el custodio” de las prácticas
educativas. Su quehacer se vincula con la posibilidad de facilitar
cambios curriculares (además de organizativos) y promover iniciativas
que respondan a las singulares maneras de enseñar de cada escuela
contextualizando los diseños curriculares.
Nos preguntaremos qué es el asesoramiento pedagógico y cuál es
su importancia dentro de una institución.
Luego, intentaremos profundizar acerca de los principales modos
de obtención de información para un directivo, sus fuentes esenciales:
el análisis de planificaciones didácticas para saber qué se proponen
los docentes, y la observación del desempeño de los mismos para
obtener información sobre lo efectivamente sucedido.
En la última parte del texto desarrollaremos lo que se ha dado
en denominar estrategias de asesoramiento, considerando que asesorar
es más que un concepto, es más que una intención: es un procedimiento
o serie de procedimientos que requieren elegir entre diversas
estrategias. Y no se puede elegir adecuadamente entre opciones
que no se conocen bien o que no se han puesto a prueba.