Hábito lector, El

Hábito lector, El

Goce estético y comprensión del mundo


$ 199,00

Nadie discute que uno de los propósitos principales de la escuela es "enseñar a leer". Pero cabe preguntarse qué papel juega la escuela en la formación de lectores. De qué modo interviene para acercar nuevas generaciones a los textos escritos. Es frecuente escuchar que cada vez se lee menos, que la cultura audiovisual atrapa a niños y jóvenes, que los libros se van dejando de lado.
¿Qué se debe hacer para que los niños se apasionen por los libros? ¿Cómo transmitir el gusto por lo literario? ¿Cómo trabajar para que los ciudadanos del futuro puedan comprender el universo en el que viven y desarrollen una mirada crítica? ¿Es lo mismo aprender a leer literatura que aprender a leer una publicidad?

Este libro reune ocho trabajos de investigadores, maestros, profesores y bibliotecarios que desde tiempo se han preocupado por estas cuestiones y han elaborado estrategias para que la formación de lectores en la escuela no sea una utopía:

Patricia Ratto en "Claves para la formación de lectores críticos en la escuela" da cuenta de situaciones didácticas en las cuales enseñar a leer, lejos de ser una técnica neutra, es una práctica social que apunta a formar lectores críticos de diversos tipos de texto.

Mirta Torres y María Elena Cuter en "El placer de leer" muestran tres formas de acceso a la obra literaria en la educación básica: la lectura extensiva, en la biblioteca a lo largo de toda la escolaridad; propuestas de aula para analizar cierto tipo de obras y lectura en profundidad de algunos textos. Las autoras destacan el importante rol que juega el docente y el grupo de alumnos que funcionan como comunidad de lectores.

Alicia Leston propone revisar los conceptos de literatura y lectura, teniendo en cuenta la relación docente-alumno- literatura y destaca la importancia que tiene la selección de verdaderas manifestaciones literarias. En su texto, "Formar lectores de literatura", toma a modo de ejemplo el género narrativo -en particular la narrativa fantástica- para plantear algunas líneas de trabajo en clase.

¿Qué se lee en la escuela? ¿Cómo se lee? ¿Quién puede leer? ¿Quiénes poseen las formas de alcanzar la inforamción? ¿Cuáles son los nuevos soportes textuales? ¿Quién selecciona los libros? Estas son algunas de las cuestiones sobre las que reflexionan Mila Cañón y Carola Hermida en el capítulo "Sobre la formación del hábito lector en la escuela".
En "Abriendo puertas para la lectura", Liliana Arroyo y Ana María Vijarra dan cuenta de una experiencia de formación docente impulsada desde una biblioteca pedagógica con la idea de construir nuevas concepciones 'lectura', 'lector', 'mediador' y 'biblioteca'.
María Cristina Bobbio explica cómo la escuela puede asumir un rol activo en relación con el desarrollo cultural de la comunidad. «Concurso Literario "El arte en septiembre"» es el nombre de un evento que desde 1991 organiza un jardín de infantes de la ciudad de Buenos Aires y en el cual participan escuelas públicas y privadas de todos los niveles y
modalidades, centros de jubildados, centros de salud y público en general.
En "Lectura y creación de textos" Alicia Casal de Flores Guerra presenta un proyecto institucional que culminó en una feria Interactiva de Lengua y Literatura. La experiencia permitió a alumnos de los tres ciclos de la escolaridad básica participar en la creación y reconstrucción de textos literarios, vivenciando el goce estético, el uso de diversos lenguajes expresivos y el desarrollo de la imaginación.

Nadie discute que uno de los propósitos principales de la escuela es "enseñar a leer". Pero cabe preguntarse qué papel juega la escuela en la formación de lectores. De qué modo interviene para acercar nuevas generaciones a los textos escritos.
Es frecuente escuchar que cada vez se lee menos, que la cultura audiovisual atrapa a niños y jóvenes, que los libros se van dejando de lado.
¿Qué se debe hacer para que los niños se apasionen por los libros? ¿Cómo transmitir el gusto por lo literario? ¿Cómo trabajar para que los ciudadanos del futuro puedan comprender el universo en el que viven y desarrollen una mirada crítica? ¿Es lo mismo aprender a leer literatura que aprender a leer una publicidad?
Este libro reúne ocho trabajos de investigadores, maestros, profesores y bibliotecarios que se han preocupado por estas cuestiones y han elaborado estrategias para que la formación de lectores en la escuela no sea una utopía.
Patricia Ratto, en "Claves para la formación de lectores críticos en la escuela", da cuenta de situaciones didácticas en las cuales enseñar a leer, lejos de ser una técnica neutra, es una práctica social que apunta a formar lectores críticos de diversos tipos de texto.

Mirta Torres y María Elena Cuter, en "El placer de leer", muestran tres formas de acceso a la obra literaria en la educación básica: la lectura extensiva, en la biblioteca, a lo largo de toda la escolaridad; propuestas de aula para analizar cierto tipo de obras y lectura en profundidad de algunos textos.
Las autoras destacan el importante rol que juegan el docente y el grupo de alumnos que funcionan como comunidad de lectores.
Alicia Leston propone revisar los conceptos de literatura y lectura, teniendo en cuenta la relación docente - alumno- literatura y destaca la importancia que tiene la selección de verdaderas manifestaciones literarias. En su texto, "Formar lectores de literatura", toma a modo de ejemplo el género narrativo -en particular la narrativa fantástica- para plantear algunas líneas de trabajo en clase.
"¿Qué se lee en la escuela?", "¿cómo se lee?" , "¿quién puede leer?" "¿quiénes poseen las formas de alcanzar la información?" "¿Cuáles son los nuevos soportes textuales?" "¿Quién selecciona los libros?"
Éstas son algunas de las cuestiones sobre las que reflexionan Mila Cañón y Carola Hermida en el capítulo "Sobre la formación del hábito lector en la escuela".
En "Abriendo puertas para la lectura", Liliana Arroyo y Ana María Vijarra dan cuenta de una experiencia de formación docente impulsada desde una biblioteca pedagógica, con la idea de construir nuevas concepciones sobre "lectura", "lector", "mediador" y "biblioteca".
El trabajo de Susana Gramigna, "La transición de la oralidad a la escritura", muestra que la alfabetización comprende complejos y numerosos procesos que van de situaciones familiares y espontáneas a otras más formales. Concibiendo al adulto como mediador, brinda ideas para que padres y docentes puedan facilitar estos procesos de transición.
María Cristina Bobbio explica cómo la escuela puede asumir un rol activo en relación con el desarrollo cultural de la comunidad. "Concurso Literario "El arte en septiembre"" es el nombre de un evento que desde 1991 organiza un jardín de infantes de la ciudad de Buenos Aires y en el cual participan escuelas públicas y privadas de todos los niveles y modalidades, centros de jubildados, centros de salud y público en general.
En "Lectura y creación de textos", Alicia Casal de Flores Guerra presenta un proyecto institucional que culminó en una Feria Interactiva de Lengua y Literatura. La experiencia permitió a alumnos de los tres ciclos de la escolaridad básica participar en la creación y reconstrucción de textos literarios, vivenciando el goce estético, el uso de diversos lenguajes expresivos y el desarrollo de la imaginación.

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