Juego y la música, El

Juego y la música, El

Juegos musicales en la escuela


$ 209,00

Esta obra propone juegos y actividades musicales para recrear en la escuela y otros ámbitos educativos.
Los autores fundamentan la propuesta destacando el valor del juego en el desarrollo evolutivo de la personalidad. Se refieren a la importancia de esta actividad humana para equilibrar la relación que existe entre la transformación y la conservación cultural: el juego cumple el rol de "traductor generacional".
Gran parte de las actividades presentadas toman como punto de partida manifestaciones culturales latinoamericanas y universales. Ritmo, rimas, palabras, melodías, actitud lúdica, movimiento.
Todos estos elementos se encuentran presentes en las páginas que forman parte de este libro destinado a toda persona dispuesta a disfrutar de la música con los niños.

Capítulo I
Ritmos, ritos, rondas, rimas... (conjuros y suertes)
Capítulo II
Juegos y comunicación
Capítulo III
Juegos con movimiento
Capítulo IV
Imagen y sonido
Capítulo V
Juego y habilidades cognitivas
Capítulo VI
Aplicaciones didácticas: consignas, abrelatas y destapadores


Entre las actividades colectivas que los seres humanos han desarrollado a través del tiempo (en los ritos, en las celebraciones, en el trabajo), siempre hubo lugar para el juego. Éste, a su vez, en la medida de su evolución, fue jerarquizándose en función de resolver una de las necesidades más importantes que se plantea a una comunidad: la de transmitir valores.
Es así que en su papel de “traductor” generacional ha permitido equilibrar con destreza la difícil relación que existe entre “conservación y transformación”.
Si por ejemplo miráramos hacia el Zaire, en África, veríamos a los niños compartiendo el Nzembo, un maravilloso juego que se realiza en el agua: 4 o 5 niños se colocan en un paraje poco profundo, a las órdenes de un “director”, que con sus movimientos va indicando de qué forma golpear el agua. Así de sus manos surgen sonidos que les recuerdan voces, tambores, animales, miedos, alegrías...
La música que sale del Nzembo será la que bailarán otros niños en la orilla. Esos tonos, esas intensidades, ese ritmo, inspirarán gestos, muecas, saltos que tal vez la comunidad nunca antes había observado.
Podríamos también desplazarnos hasta el frío extremo de Canadá, donde los Inuit juegan al Quiarpaa: un sencillo desafío de parejas que intentarán cantar una nota tanto tiempo como les sea posible. De esta forma, a través del juego, podrán agudizar las destrezas con respecto al dominio de la respiración, de la impostación vocal, habilidades éstas imprescindibles para sobrevivir en las duras condiciones que impone esa región del planeta.
Mirando hacia nuestra cultura, en las leyendas y tradiciones, podremos apreciar con más detalle la profundidad de este fenómeno.
Gabriel Celaya, en un hermoso libro llamado La voz de los niños, nos muestra que los juegos entonados, ritmados y rimados, acompañan cada momento de nuestro crecimiento, desde aquellas Tortitas de manteca hasta complejísimas representaciones como La niña de los ojos negros, con personajes dignos de un montaje teatral.
La psicología y la psicología educacional edificaron sólidos conceptos en torno al juego. Se hizo estudiado, calculado. Fue necesario explicar por qué se jugaba y fundamentar su inclusión en el aula desde las mismas perspectivas que analizan por qué se lee en clase una tira cómica.
Sin embargo, ¡jugando aprendimos en la niñez tantas cosas! Basta con que cada uno pase hacia atrás su película para comprobarlo.
Juego es ante todo predisposición, curiosidad, desafío, risa, amargura, broma y a veces llanto. Es exponerse e imponerse, sin mencionar su relevante función social.
Muchos docentes animados por experiencias valiosas y exitosas en torno al juego lo incorporan en clase, así como también la música y la canción. Es que, ¿cómo separar lo que es propio de la vida y lo que es propio de la educación?
Esta obra se plantea el juego tomando en cuenta su historia, indisolublemente ligada al hombre en tanto niño, en tanto ser temeroso de la naturaleza y las circunstancias. También el juego es tratado como una actividad que se autosustenta.
Las actividades desarrolladas aúnan aquello que le es propio al ser humano y al juego: la voz y la palabra, el cuerpo y el movimiento, la música y el canto, lo imaginado y lo simulado, lo mágico y lo real, lo cotidiano y lo lejano.

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