Palabras
previas
Por Martín Aguiar
Este libro tiene su
origen en la experiencia de un grupo de profesores en la enseñanza
universitaria de Ecología. En nuestros años de docencia, observamos
que un porcentaje muy alto de alumnos de los primeros años de
carreras universitarias confunde la ciencia ecológica con el ecologismo
o el ambientalismo, es decir, con un activismo político a favor
de determinadas acciones en torno del control de los problemas
ambientales de nuestra sociedad. La enseñanza secundaria no parece
haber provisto a los estudiantes con los conceptos básicos en
torno de los cuales se estructura la ecología como ciencia. Los
medios de comunicación, de los que los jóvenes se nutren, reemplazan
el contenido científico de la ecología con juicios de valores
acerca de las acciones del hombre en los sistemas naturales. Esto,
que tiene su mérito, no es suficiente para desarrollar la capacidad
necesaria para entender qué son y cómo funcionan los ecosistemas.
Esta capacidad debería ser el comienzo de una comprensión cabal
de los problemas ecológicos y ambientales que aquejan a la humanidad.
La convicción acerca de la necesidad de que exista una fluida
conexión entre teoría ecológica y soluciones a problemas ambientales
es uno de los motores de la escritura de este libro. La capacidad
de jerarquizar problemas y de juzgar entre soluciones alternativas
requiere de un adecuado conocimiento de la estructura y de los
principios en los cuales se basa el funcionamiento de los sistemas
naturales por parte de los ciudadanos.
Una revisión de los textos de ecología muestra una heterogeneidad
muy marcada en la profundidad y forma con que se desarrollan los
temas y en su organización. Nuestra indagación -quizás restringida-
indica que los profesores encuentran difícil estrechar la brecha
entre esos textos y los textos de ecología de nivel terciario
disponibles en las librerías de la Argentina.
Con el aporte de la Fundación Antorchas, de la Facultad de Agronomía
(UBA) y del CONICET, realizamos un taller con profesores de la
escuela media para generar un diagnóstico, aunque somero, de los
problemas con los que se enfrentan muchos docentes en el momento
de enseñar ecología. Algunas de las dificultades remarcadas fueron:
· la ausencia, en la mayoría de los textos, de ejemplos basados
en casos locales;
· la enseñanza de la ecología como disciplina que estudia y describe
procesos sumamente dinámicos;
· la explicación de la fluida relación entre teoría ecológica
y posibles soluciones a problema ambientales;
· la relación de conceptos teóricos con procesos conocidos por
los alumnos;
· la aprehensión del concepto de sistema ecológico versus compartimentos
estancos y rígidos.
Lógicamente, este listado
no abarca la amplia gama de dificultades con las que se enfrentan
los docentes. Sin embargo, sirvió como plataforma para la escritura
de este libro, que pretende describir y ejemplificar algunos de
los puntos centrales de la teoría ecológica actual, de manera
de ayudar a los docentes en la tarea de impartir los principios
de la ecología. También proponemos algunos ejercicios que en nuestra
experiencia serían efectivos en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Por último, resaltamos la importancia que tiene, para el éxito
del proceso de transformación de ideas de los estudiantes, conocer
con algún grado de precisión qué es lo que ellos piensan sobre
los ecosistemas.
El libro se estructura de la siguiente manera.
Inicialmente desarrollamos cinco aspectos que nos parecen centrales
a la teoría ecológica. En el capítulo introductorio presentamos
los niveles de organización biológica. Estos conceptos son fundamentales,
pues permiten organizar el conocimiento actual sobre la estructura
y el funcionamiento de los diferentes ecosistemas.
El capítulo siguiente desarrolla los principales conceptos sobre
la ecología de poblaciones. Partiendo de la idea de conjuntos
de individuos de una misma especie que interactúan entre sí, se
analizan los principales procesos demográficos que explican que
una población tenga un determinado tamaño y estructura de edades.
Uno de los objetivos principales es remarcar cómo el tamaño mismo
de una población controla la manera en que ocurren los procesos
de natalidad o mortalidad. Al mismo tiempo, se remarcan algunas
categorizaciones que se pueden hacer sobre la base de los principales
rasgos de las poblaciones, con vistas a poder explicar por qué
algunas poblaciones se encuentran en determinados ecosistemas
y no en otros.
En el capítulo tres se estudia a las poblaciones interactuando
con otras especies. Se han descripto un sinnúmero de interacciones
ínter específicas. El objetivo del capítulo es señalar los aspectos
más generales de las interacciones y de sus consecuencias poblacionales
más que hacer un catálogo de algunos casos particulares con historias
naturales curiosas.
En el siguiente capítulo se aborda a las poblaciones en una escala
temporal diferente, la de los procesos evolutivos. Como docentes
de biología, debemos explicar el sorprendente ajuste entre los
organismos y el ambiente. El proceso finalmente responsable de
tal ajuste es la evolución, pero ésta, como la ecología, también
es una palabra para la cual los alumnos tienen preconceptos, frecuentemente
equivocados. ¿Qué es la evolución? ¿Es lo mismo que la selección
natural? ¿Siempre la evolución genera formas más adaptadas? ¿Cómo
se originan las especies? ¿Tiene algo que ver esto con los recientes
descubrimientos sobre el genoma humano? ¿Hay ejemplos de estudios
evolutivos en especies familiares a los alumnos?
Luego desarrollamos un aspecto clave en el funcionamiento de los
ecosistemas: el flujo de energía. Buena parte del manejo de los
ecosistemas está orientado a modificar, de manera intencional
o no, distintos aspectos del flujo de energía. Estos cambios tienen
consecuencias en escalas local y global. Entender los aspectos
básicos del flujo de energía ayuda a entender y prever las consecuencias
no deseadas de nuestras acciones y a planear intervenciones con
menor impacto sobre los ecosistemas. En el capítulo seis se presenta,
específicamente y a modo de ejemplo, un estudio de caso sobre
las consecuencias de la actividad humana sobre los ecosistemas
áridos. La desertificación es un proceso generalizado en los sistemas
áridos de todo el mundo, con consecuencias no sólo para el ecosistema
-como la extinción local de especies, la disminución de la productividad
primaria neta, la intensificación de procesos de erosión y la
pérdida de materia orgánica del suelo-, sino también sociales,
como la producción agropecuaria y la emigración rural. Se trata
este tema tomando como ejemplo la región patagónica. Una coda
engarza los conceptos vertidos en las secciones precedentes, brindando
algunas estrategias para su discusión en clase con los alumnos.
Hemos incluido dos apéndices. En el primero se describen algunos
aspectos pedagógicos relacionados con la identificación de las
ideas que los alumnos tienen antes de comenzar un curso de ecología,
y se analiza la importancia que tiene para el proceso enseñanza
— aprendizaje que el docente contemple y maneje estos conocimientos
previos del alumno, más aún si se tiene en cuenta que esta información
proviene, generalmente, de la lectura de las noticias que brindan
los medios de comunicación.
El segundo apéndice consiste en un CD-Rom multimedia interactivo,
con información complementaria a los textos del libro que puede
ser útil, como material ilustrativo, en la práctica diaria del
docente.
Martín
Aguiar