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ISBN: 978-987-538-263-3
Págs.: 208
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Colectivo Argentino de Docentes
que hacen Investigación
desde la Escuela |
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Investigación
educativa y
trabajo en red
Debates y proyecciones
Colectivo Argentino de Docentes
que hacen Investigación
desde la Escuela

Prólogo
Como cuestión previa al desarrollo del prólogo, quiero expresar mi agradecimiento a los compañeros que me ofrecieron la posibilidad de prologar este libro, que es el fruto de un trabajo colectivo desarrollado a lo largo de varios años de trabajo y al cual la Escuela Marina Vilte de CTERA supo contribuir activamente.
La democratización de la educación es un proceso complejo que implica el compromiso del Estado y el protagonismo de los educadores, articulados en la acción pedagógica a través de las políticas educativas. En este plano, el conjunto de trabajos aquí publicados y su articulación/complementariedad constituye, a mi entender, el aporte principal de este libro.
Un punto central de este proceso es la democratización de la producción de los conocimientos pedagógicos necesarios para el desarrollo de la actividad educativa escolar y, en particular, de la formación docente. Desde las perspectivas neoliberales, que en el plano educativo siguen siendo predominantes, este problema se resuelve por vía de la división del trabajo, en el cual el diseño y la ejecución general del currículo se desarrolla en las instancias técnicas de los ministerios de educación, en las de capacitación -altamente privatizadas- y en las de producción de materiales didácticos, quedando para los educadores el trabajo escolar concreto, que tiende a volverse rutinario; esto, como consecuencia de los condicionamientos de las estructuras de poder en el plano pedagógico. Hay una creciente presión a gobernar la organización y la ejecución del trabajo de los educadores cada vez con mayores detalles. Por este camino, la participación de los docentes tiende a reducirse y la dirección de los procesos educativos a centralizarse. Para las instancias de dominación cultural y política esto no es un problema, mientras lo rutinario sea eficaz en el logro de los objetivos de tener una conciencia subordinada a las necesidades de la gobernabilidad neoliberal. Pero la realidad está mostrando que los logros en esta dirección son cada vez menores. Este es uno de los nudos de la crisis educativa y la alternativa pasa por realizar el camino inverso, potenciando la autonomía de los educadores.
En la actualidad, el saber pedagógico impuesto por las instancias de dominación cultural y política se muestra absolutamente insuficiente a la hora de organizar el trabajo escolar en el marco de los objetivos que discursivamente se enuncian desde las diferentes usinas culturales dominantes. Esta insuficiencia, sumada a las condiciones de pobreza creciente y a la cada vez mayor mercantilización de la cultura, hace que la crisis educativa sea cada vez más profunda. Una consecuencia que se desprende de este hecho es que la escuela está perdiendo eficacia hasta para generar la conciencia de subordinación necesaria a la preservación del actual orden dominante. Ante esto, crece la respuesta represiva.
Este saber se vuelve abstracto a la hora de resolver los problemas pedagógicos que surgen en la práctica concreta. Por ello, el conocimiento que los docentes van construyendo en su práctica, muchas veces de manera inconsciente, se convierte en la única garantía de hacer posible el proceso escolar. Este es el conocimiento que necesita ser desarrollado, ampliado y profundizado. A lo largo de este libro se pone en cuestión el mecanismo epistemológico de producción de conocimiento, mediante el cual lo abstracto se impone, inhabilitando toda posibilidad de cuestionamiento. Asimismo, la obra muestra con claridad que el trabajo en redes es una alternativa viable para la producción de conocimientos pertinentes a la realidad educativa que se aspira transformar. Se contribuye a la toma de conciencia de la potencialidad que tiene el trabajo colectivo organizado por la vía de las redes de docentes que realizan investigación educativa a la hora de producir conocimientos que, luego, serán efectivos en la acción.
Otro aporte central de esta compilación de contribuciones de las diferentes redes que integran el Colectivo Argentino de Educadores que hacen investigación educativa es a su didáctica. Esto tiene particular fuerza a la hora del debate curricular en los Institutos de Formación Docente. A lo largo de todo lo expuesto, y también de lo desarrollado en el capítulo especialmente dedicado a la didáctica de la investigación educativa, se desprende que a investigar se aprende investigando, que la educación en investigación debe atravesar todo el diseño curricular de la formación docente y que la formación es en investigación y no para ser investigadores. Esta manera de enfocar el problema tiene la virtud de romper con las miradas “tecnocráticas” de la investigación. Esto no significa poner en duda el papel central de las técnicas, sino hacerlo desde una perspectiva crítica, en la que lo político-ideológico no está ausente. De esta manera, adquieren prioridad los objetivos pedagógicos y las perspectivas teóricas y políticas a las que se apunta a fortalecer.
El debate curricular sobre la formación docente sigue girando en torno a los diferentes mecanismos regulatorios que condicionarán al docente a formar en función de un supuesto perfil, que se define en los ministerios de educación y en los aparatos culturales dominantes y que es el adecuado a los objetivos de una educación de calidad. Desde esa perspectiva, las políticas oficiales buscan educar para la subordinación a los valores neoliberales imperantes. La búsqueda de una creciente autonomía de los educadores no figura entre los objetivos pedagógicos y, menos aún, que sean activos contribuyentes al desarrollo de una ciudadanía activa. Esto explica por qué la democratización de la formación docente encuentra tantos obstáculos y más aún la educación del docente en línea, con una creciente autonomía pedagógica y también de capacidad autodidácta. En el centro de los objetivos de autonomía y ciudadanía está la formación en investigación. En este otro aspecto, el libro se constituye en un excelente aporte que transita también en la dirección de la democratización de los procesos educativos.
Finalmente, me parece necesario resaltar el carácter horizontal del trabajo en red y la forma de realizar los encuentros que por diferentes vías –lectura entre pares, reuniones de coordinación, publicaciones colectivas, intercambio de experiencias y otros- se garantiza un efectivo debate de las producción de los distintos grupos de investigación. Es un camino que prioriza la deliberación como condición necesaria para arribar a decisiones correctas. Es una manera práctica de refutar a las miradas eficientistas que consideran imprescindible un núcleo reducido de gestores que debe “eyectarse” del conjunto y tomar las decisiones por todos.
El conjunto de trabajos aquí publicados es un aporte central para todos aquellos que pensamos que la crisis educativa actual tiene, en nuestro país, un carácter terminal. Nuestra educación es cada vez más impotente para aportar herramientas que puedan ayudar a nuestros jóvenes y adultos a vivir en este mundo con un sentido ciudadano y, más aún, transformador. Una verdadera revolución educativa como la que necesitamos y que no puede estar al margen de un proceso de amplia soberanía popular tiene como condición necesaria avanzar en la democratización de los procesos educativos en todos los planos y en el creciente desarrollo de las potencialidades autonómicas de nuestros/as estudiantes y educadores/as. En este libro se señala un camino concreto de democratización de producción del saber pedagógico.
Jorge Cardelli
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