"Problemas,
sentidos y desafíos en el encuentro entre filosofía y educación”
Coordinadora: Vera Waksman
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El sentido de la educación como formación en la hermenéutica gadamerina
y sus implicancias en la tradición escolar. Dora Elisa López,
Instituto Provincial de Educación Superior, Río Gallegos
El
presente trabajo tiene como propósito abordar la reflexión desde
la filosofía hermenéutica de Gadamer respecto al papel de la educación
como formación en la tradición, luego examinar sus consecuencias
en el ámbito escolar, y si de algún modo el sentido filosófico
propuesto tiene implicancias en la transmisión de la tradición
como el carácter indispensable desde la educación en la construcción,
inscripción e identidad cultural. Los cambios vertiginosos profundos
en la configuración de la cultura, marcan aún la vigencia de la
escuela como el lugar donde se ejerce el rol mediador, reflexivo
de los significados, conocimientos, valores, tradiciones que facilitan,
ordenan, limitan y potencian los intercambios sociales, las producciones
simbólicas, materiales , lo individual y colectivo.
En este sentido la escuela como expresión mediadora de la tradición
está siendo atravesada por el desarrollo vertiginoso del conocimiento
que adquiere características inéditas en las formas de transmisión
en todos los ámbitos de la vida cotidiana, impactando en la formación
y configuración de la subjetividad.
Superar
la clásica concepción transmisiva o academicista requiere generar
espacios de diálogo que permitan recrear el saber experiencial
justamente para que las representaciones históricas del saber
no se perciban como extrañamiento o ajenidad y cobren significación
en una válida apropiación y en experiencia única para cada individuo.
La
filosofía gadameriana permite recuperar la idea de una nueva conciencia
crítica que debe acompañar a todo filosofar responsable, donde
los hábitos de lenguaje y pensamiento cristalizan al individuo
a través de la comunicación con el entorno, ante el auditórium
de la tradición histórica a la que todos pertenecemos comunitariamente.
La educación enfrenta desafíos ineludibles y la oportunidad de
la filosofía en este tiempo no debe estar ausente en la clarificación
de los conceptos centrales del debate educativo, reinagurando
de este modo un espacio original que refleje las expectativas
de su tiempo donde la tradición signifique, construir subjetividades
en libertar a través del intercambio y diálogo.
- La narración y la experiencia de sí, aproximación al sentido
de la autobiografía. Gladys Madriz, Universidad Central de
Venezuela y Universidad Simón Rodríguez, Venezuela
En
este trabajo pretendemos reflexionar sobre el sentido que tiene
para los actores del encuentro pedagógico, léase docente y discentes,
la realización de una autobiografía. En este orden de ideas, es
preciso señalar que de lo que se trata es de presentar una muestra
parcial de una práctica educativa que hemos venido realizando
en el aula con la autobiografía como tarea académica y cómo se
convierte ésta en un ejercicio de cuidado de sí. El marco
epistémico se funda en la concepción de la lectura y la escritura
como lo que nos moviliza, como lo que nos pasa cuando queremos
escuchar y decir lo que acontece con nosotros y con el otro,
en la tradición de la filosofía hermenéutica y de los aportes
de un conocido filósofo como Jorge Larrosa con su propuesta de
la lectura como experiencia de formación.
- Bienvenir, cuidar, acompañar. La educación como hospitalidad.
Javier Freixas, Universidad de Buenos Aires
La
tradición dominante en la educación (que supone una historia que
desde la polis y la Ilustración llega a nuestros días) piensa
la educación como una acción transitiva (educar es un hacer algo
para alguien) y supone una totalidad humana ya dada (el Hombre,
el Ciudadano, el Alumno), que precede y orienta la acción. En
esta ponencia desarrollaré la pregunta por cierto sentido exiliado
que define la educación de un modo radicalmente distinto, que
la abre al sentido diverso y marginado y al tiempo lúdico de lo
humano: la educación como hospitalidad, es decir, como el encuentro
con alguien que recién ha llegado, de quien sólo sabemos su nombre,
que trae consigo la novedad del naciente. Propondré que el primer
verbo de la educación es bienvenir. Sin esta acción, la
singularidad de la pregunta originaria ("y vos, ¿quién sos?"),
quedará oculta, bajo la mismidad del alumno y el maestro.
Al
bienvenir prosigue el cuidar de alguien que, quizás más
que esconder un tesoro (el mismo tesoro en todos de su humana
dignidad), trae consigo la clave de historias que aún no han sido
narradas. Y hay un tercer verbo que señala la tarea futura: el
acompañar. Maestro es quien dice, entonces, "hagámoslo
juntos". Así, la educación no se orienta sólo al futuro sino que
se inscribe en el germen de la historia de quien llega, se abre
a cuanto hay en él de singular, a su "rostro", a su experiencia.
En el horizonte de la educación que nace de bienvenir, cuidar
y acompañar la experiencia del recién llegado no habita ya sólo
(ni tanto) el adulto ilustrado, que puede hablar y publicar porque
es docto, sino el in-fante. En todo el horizonte de la
educación como hospitalidad habita sólo la experiencia, que en
última instancia es muda experiencia, infancia.
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Filosofía y educación. Una relación compleja a partir de la enseñanza.
Marcelo Fabián Vitarelli, Universidad Nacional de San Luis
El
presente trabajo intenta plantear las relaciones que se establecen
entre Filosofía y Educación en la perspectiva de la complejidad
teniendo como marco de referencia las prácticas del conocimiento
en la formación docente universitaria. Apoyados en la experiencia
docente y de investigación desde 1983 a nuestros días en la Facultad
de Ciencias Humanas en la formación de carreras de Educación se
da cuenta de la articulación entre las teorías y las prácticas
educativas con la historia de la educación y las disciplinas del
campo pedagógico.
La Filosofía de la Educación aparece como el campo que proporciona
los instrumentos críticos y las fundamentaciones rigurosas que
requiere afrontar el desafío de la formación, con especial interés
para la tarea del Pedagogo en contextos globales, regionales y
locales en el nuevo milenio. Este campo específico aborda los
modos de racionalidad educativa y compromete un diálogo singular
con la rica tradición de la filosofía, situando a sujetos y discursos
en sus condiciones de emergencia y producción e interrogando desde
la situacionalidad particular.
Nuestro trabajo se sitúa en el orden de la producción de prácticas
del conocimiento a partir del desarrollo de una experiencia de
formación durante el 2004. El mismo promueve una Filosofía de
la Educación en diálogo crítico con la tradición filosófica -
educativa, para así responder a los desafíos de nuestra actualidad
en la perspectiva de la complejidad.