Derecho de las mujeres a una vida sin violencia

Derecho de las mujeres a una vida sin violencia

Guías didácticas para la lectura crítica


$ 285,00

La violencia contra las mujeres, en sus diversos tipos y modalidades, tiene carácter social y político –no solo individual–, y en ella se renueva la obediencia a la ley del patriarcado, que establece un orden de subordinación y jerarquización de los géneros.
Educar a las nuevas generaciones en la construcción de derechos humanos de género e impulsar acciones que promuevan el cambio en las representaciones y prácticas sociales basado en la igualdad de derechos, es una responsabilidad social y la escuela debe comprometerse para lograrlo.
La autora propone lecturas y guías didácticas para el análisis crítico del discurso que circula en diferentes ámbitos. De este modo, busca impulsar valores y prácticas de igualdad y justicia de género entre adolescentes y jóvenes, a la vez que visibilizar, deslegitimar y erradicar la violencia contra las mujeres.
La inclusión de la perspectiva de género en la educación de los y las jóvenes implica promover la reflexión crítica del modelo jerárquico y desigual de socialización de los géneros, en el que se legitima el comportamiento masculino machista, sexista, xenófobo y violento en perjuicio del otro/otra, así como también la conducta femenina de sumisión, pasividad, dependencia.

Primera Parte
Fundamentación: la ubicuidad de la violencia


Capítulo 1. La violencia o la negación del otro
Capítulo 2. Desplazamiento de la agresividad
Capítulo 3. Violencia contra las mujeres
Capítulo 4. Masculinidades y violencia
Capítulo 5. Marco legal
Capítulo 6. Violencia: un tema sin clausura posible

Segunda Parte
Guías didácticas para la lectura crítica


Encuadre pedagógico-didáctico
Actividades
Actividad Nº 1. La heterodesignación patriarcal
Actividad Nº 2. La violencia simbólica
Actividad Nº 3. Discriminaciones múltiples
Actividad Nº 4. Coacción estética
Actividad Nº 5. Cosificación por la belleza
Actividad Nº 6. Sexismo lingüístico
Actividad Nº 7. Si te cela, no te ama
Actividad Nº 8. Masculinidades y opresiones
Actividad Nº 9. La violencia obstétrica
Actividad Nº 10. El femicidio
Actividad Nº 11. Violencia y miedo
Actividad Nº 12. Noviazgo y violencia
Actividad Nº 13. No a la emoción violenta
Actividad Nº 14. Literatura y violencia
Actividad Nº 15. # Ni Una Menos
Actividad Nº 16. Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer
Actividad Nº 17. Análisis de canciones

Epílogo
Orientaciones generales para analizar discursos

Norma Matteucci

Magíster en Lingüística aplicada a la Enseñanza de la Lengua materna o extranjera (Universidad Nacional de Córdoba). Licenciada y profesora en Ciencias de la Educación (Universidad Nacional de Rosario). Profesora en Letras (ISFD “Mariano Moreno”, Bell Ville). Autora de: Para argumentar mejor: Lectura comprensiva y producción escrita (2008, Ediciones Novedades Educativas) y La comprensión de Textos argumentativos escritos en la Educación superior (2011, EAE). Ha publicado artículos en revistas especializadas y en libros en colaboración. Se desempeña como capacitadora y coordinadora de talleres.

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(…) transformar esa realidad que condiciona mi forma de pensar.
Paulo Freire (2011)

Con el objetivo de promover el derecho de las mujeres a una vida sin violencia, se proponen en este libro herramientas para desarrollar la lectura crítica de diversos discursos que circulan en los medios de comunicación social y en situaciones cotidianas.
Las sociedades del presente están atravesadas por la violencia en todos sus tipos y modalidades, violencia que va en continuo aumento y afecta a miles de personas, en diversos contextos socioeconómicos.
Nadie escapa a la violencia, ni quien la padece ni quien la ejerce. Es “un eje transversal de las relaciones sociales”, practicada “para la obtención y el mantenimiento de un poder, que convierte en sujetos dominantes a unos pocos y subordina a la gran mayoría” (González Pagés y Fernández González, 2009).
La masculinidad hegemónica al interior de la sociedad patriarcal conserva su dominio ejerciendo violencia-poder sobre las/los subordinados históricos: mujeres, niñas, niños, ancianos, ancianas, personas discriminadas por raza, clase, orientación sexual, entre otros.
Lorente Acosta (2009) sostiene que para superar el flagelo de la violencia contra las mujeres no basta con tratar a los hombres violentos, sino que es preciso “transformar las referencias culturales que hacen de la sociedad un espacio de convivencia sin igualdad”.
Para poder convivir en una sociedad con equidad y salud para todas y todos es significativa una educación preventiva, que cuestione la trama de actitudes, representaciones, prejuicios y estereotipos que “legitiman la desigualdad, la subordinación o la inexistencia simbólica de las mujeres” (Bonino, 2009).
Serán necesarios, para tal fin, cambios en los supuestos patriarcales que sustentan las relaciones entre los géneros, los que impregnan la ideología que legitima la violencia contra las mujeres. La formación responsable de respeto y cooperación con el otro/otra, así como también la autocrítica y la capacidad de cambio pueden coadyuvar para observar y reflexionar acerca de las injusticias de género –entre otras–, para encontrar estrategias alternativas de superación de estas y alejarse de los modelos machistas o sexistas, promovidos por la mentalidad patriarcal.
La inclusión de la perspectiva de género en la educación de los jóvenes, especialmente, implica promover la reflexión crítica del modelo jerárquico y desigual de socialización de los géneros, en el que se legitima el comportamiento masculino machista, sexista, homofóbico y violento, en perjuicio del otro/otra, así como también la conducta femenina de sumisión, pasividad, dependencia.
Asimismo las prácticas de sexismo y/o violencia, producto de la estructura social patriarcal, se hallan encuadradas por los discursos, que vehiculizan la ideología de género hegemónica de una sociedad determinada.
Las personas nos comunicamos a través de los textos, los que –desde los principios del Análisis Crítico del Discurso– son entendidos como parte del discurso social, “como productos de la actuación social de los individuos dentro de un contexto sociohistórico”. Dada la relevancia social y política de los textos, el análisis crítico de estos posibilita el reconocimiento y la comprensión de las ideologías que vehiculizan y sus efectos, así como también del poder que ejercen. El “discurso completo de una sociedad” está constituido por “diversos discursos (específicos)” o ramas, formadas por “fragmentos, que son todas las expresiones pertenecientes a un tema” y que operan en diversos niveles (científico, político, educativo, administrativo, mediático, etc.). La importancia del discurso radica en que envuelve a los sujetos, a la vez que estos se constituyen por el discurso (Hennecke, 2004).
El Análisis Crítico del Discurso hace posible analizar los fragmentos discursivos o textos referidos a un tema, desentrañando valores, opiniones, visiones de mundo, posibles manipulaciones, más o menos ocultos, ya que dichos fragmentos están insertos en un contexto social y como tal, influenciados por el discurso dominante, ya sea como reproducción de este o bien como
“contradiscurso” (Hennecke, 2004).
Asimismo si los discursos logran expresar o reproducir la desigualdad y la dominación social, analizarlos críticamente puede cuestionar dichas desigualdades, basadas en cualquier diferencia entre las personas, ya sea de género, étnicas, religiosas, de orientación sexual, generacionales, entre otras. Como sostiene Van Dijk, “el discurso es una parte intrínseca de la sociedad y participa de todas sus injusticias, así como de las luchas que se emprenden contra ellas” (Dijk, 2000).
Para Foucault en el discurso se articulan poder y saber y no existe una división entre discurso dominante y discurso dominado: “El discurso transporta y produce poder: lo refuerza, pero también lo mina, lo expone, lo torna frágil y permite detenerlo” (Arranz, 2015).
Por ello, y con el fin de impulsar valores y prácticas de igualdad y justicia de género entre las-los adolescentes y jóvenes, es que se ha pensado la presente propuesta, basada en la lectura crítica de diversos discursos, especialmente los que circulan en la sociedad argentina y en países de habla hispana, tanto los que reproducen la ideología hegemónica de género, cuanto los que luchan contra ella.
Se trata de trabajar con textos-fragmentos de discursos referidos al tema de los derechos de las humanas –especialmente el derecho a una vida libre de violencia en todas sus tipos y modalidades– como una manera “de desarrollar su propia reflexión crítica sobre aquellos temas que nos movilizan”, o que deberían movilizarnos a todos, “de desafiar el propio pensamiento, el cuestionamiento crítico y de dilucidar aquellos discursos que nos influencian, nos acompañan, nos determinan” (Hennecke, 2004); no para explicitar causas ni aventurar diagnósticos acerca de la violencia contra las mujeres, sino para reconocer cómo se vulneran o se promueven los derechos de las humanas.
Este libro está pensado desde un enfoque educativo centrado en las-los educandos como sujetos y en su propio desarrollo personal, aunque sin descuidar ni los contenidos ni los efectos de la educación.
Se prioriza, así, la interacción entre los sujetos, su realidad y la conciencia social, y se postula una educación transformadora –tal lo sostenido por Paulo Freire (2011)– la que, a partir del diálogo, la reflexión y la participación, tenga en cuenta las experiencias y las necesidades de las y los estudiantes.
La propuesta procura estimular el proceso que posibilite asumirse como personas críticas, con gran autonomía, capaces de problematizar la realidad, de razonar por sí mismas, hacerse preguntas y desarrollar una conciencia crítica frente a la vida cotidiana.
Se parte de un breve marco teórico –que fundamenta las actividades propuestas– acerca de la violencia en general y la violencia contra las mujeres en particular. Luego, se propone un encuadre pedagógico-didáctico y guías didácticas que promueven la lectura crítica de discursos diversos. La intención es que estas guías orientadoras obren como puentes cognitivos y estimulen el compromiso y la participación para que los y las jóvenes puedan asumirse como agentes del cambio social.
Se trata de capitalizar la experiencia grupal, compartida, de interrelación, para analizar críticamente los discursos que circulan en la sociedad –a favor o en contra de la ideología hegemónica patriarcal– y producir discursos propios para luchar contra las desigualdades y la violencia que aquellos producen, especialmente la violencia contra las mujeres.
Si bien nos posicionamos en la búsqueda de una pedagogía feminista, esta no es solo para las mujeres sino para todos los que han sido marcados de alguna manera “por la cultura capitalista, patriarcal, racista, homofóbica, imperialista, violenta (…) que nos permita volvernos sujetos de nuestra propia marcha, de su rumbo, de la renovación de sus metas y de las formas y ritmos que elegimos para caminar”, como sostiene Korol (2007).
Ante la propia pregunta de cómo ayudar a los sujetos a comprometerse con la realidad, respondemos, siguiendo a Paulo Freire (2011): con “un método activo, dialogal, crítico y de espíritu crítico”.
Conscientes de que toda práctica educativa es política, apostamos a una educación que contribuya a la superación de una ideología hegemónica, que condiciona el pensamiento y la acción, en lo que respecta a las desigualdades y a la violencia contra las mujeres.

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