Estructuras didácticas para Ciencias Naturales

Estructuras didácticas para Ciencias Naturales

Estrategias integradoras para explorar, experimentar e investigar (97)


$ 330,00

La obra propone situaciones didácticas que facilitan a los niños la apropiación de algunos conocimientos del área de las Ciencias Naturales con la realización de experiencias dinámicas y reflexivas que los acompañan a pensar antes, durante y después del desarrollo de las mismas.
Se incorpora en cada capítulo una breve información referida al tema propuesto, para facilitar la elaboración de preguntas en las distintas experiencias y seleccionar los recursos adecuados. De esta manera el docente tendrá la información necesaria para llevar a cabo las propuestas. También se sugiere bibliografía para ampliar el tema en cuestión.
La obra estimula la relación de los niños con una mirada innovadora hacia entornos conocidos y cercanos, como las plantas, los insectos, los recursos naturales, y a otros, lejanos en el tiempo y en el espacio, como los dinosaurios argentinos, los astros y los fenómenos meteorológicos.
Se propicia también el trabajo individual y grupal, fomentando la participación activa por parte de los niños, una actitud de investigación continua, enriqueciendo así las posibilidades de enseñanza y aprendizaje de las Ciencias Naturales en la Educación Infantil.

Capítulo 1
Enseñar Ciencias Naturales en el jardín de infantes

Capítulo 2
El aire, el suelo y el agua:
tres recursos naturales para conocer y cuidar

Capítulo 3
El cultivo de plantas y la germinación de semillas
en distintos tipos de suelos

Capítulo 4
Propuestas astronómicas y meteorológicas
que estimulan los sentidos

Capítulo 5
Los insectos, ¿animales o bichos?

Capítulo 6
Algunos “dino…saurios” argentinos

Claudia Mabel Díaz

Licenciada en Ciencias Biológicas y profesora de nivel medio y superior de Ciencias Naturales, egresada de la UBA. Profesora en numerosas cátedras e investigadora en institutos de formación docente. Coordinadora del Campo de la Formación Específica y adjunta del seminario de “Educación en y para la salud” del postítulo de Especialización en Jardín Maternal del instituto “Sara C. de Eccleston”. Capacitadora y disertante a nivel nacional e internacional. Consultora en diversas instituciones para la producción de planes y programas de estudio.

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Cuando se proponen actividades para enseñar Ciencias Naturales en el jardín de infantes, muchas veces se prefieren las vinculadas al ámbito de los seres vivos, como recolectar hojas cuando empieza el otoño, cuidar las plantas del jardín, clasificar semillas y hacer germinadores en frascos de vidrio, que al poco tiempo se pudren o se mueren por indiferencia, lo mismo que las hormigas que trajeron del parque. En otros casos se proponen actividades que están lejos de ser asimiladas por los niños, ya que tan solo producen un efecto de fascinación o de magia.

Reconociendo que el área de Ciencias Naturales es pluridisciplinar y muchos de los conceptos de la Biología necesitan de otros para ser aprendidos, tienen que incluirse actividades que puedan relacionarse con otras disciplinas del área, como la Geología o la Meteorología, para evitar la atomización y fragmentación de los contenidos a enseñar.

Se trata de proponer actividades que permitan que los niños se aproximen a otros contenidos vinculados con el área; que se acerquen a preguntas como:

– Si está nublado, ¿se pueden ver las sombras de los objetos?
Tu sombra, ¿siempre tiene la misma forma?

–¿Dónde está el aire? ¿El aire, pesa?, ¿cómo lo sabemos?

–¿Qué es el viento? ¿Cómo nos damos cuenta que sopla el viento?
¿Todos los vientos son iguales?

–¿Qué son las nubes? ¿Todas son del mismo color?

–¿Qué son las semillas? ¿Todas las semillas son iguales?
Las semillas, ¿germinaron en todos los suelos?
¿Qué necesitan las semillas para germinar?


Entonces, ¿cómo enseñar Ciencias Naturales en el nivel inicial para generar en los niños el placer y el interés por explorar, experimentar, investigar y reflexionar sobre las acciones realizadas?

Desde una perspectiva “descriptiva”, con preguntas más orientadas al “cómo es” que al “porqué” de los fenómenos, ya que, por su complejidad, no están al alcance de los niños de nivel inicial.

Esta situación demanda de los maestros un saber disciplinar profundo y actualizado sin el cual se hace imposible saber “qué enseñar”, “cómo hacerlo”, “para qué enseñar” y cómo poner en marcha propuestas integradoras que les permitan a los niños elaborar hipótesis, relacionarse con el ambiente, socializar ideas y sacar conclusiones.

En todos los niveles educativos se menciona la necesidad de estimular la preservación y el cuidado ambiental, por lo tanto, las propuestas de enseñanza relacionadas con las ciencias naturales no pueden estar ajenas a la Educación Ambiental. El jardín debe asumir este compromiso debido a que los niños provienen de grupos sociales diversos que generan y sufren distintos tipos de problemas ambientales. Debido a esta demanda, en la mayoría de las actividades del libro se incorporan aspectos de Educación Ambiental para el trabajo cotidiano en la sala.

Esta obra tiene como destinatarios a niños de 3, 4 y 5 años y pone a disposición los conocimientos disciplinares que el maestro debe manejar para una adecuada planificación. Los temas abordados están organizados en estructuras didácticas que de ninguna manera se consideran como las únicas posibles. Cada maestro podrá diseñar su propia secuencia, seleccionando y articulando los conceptos desarrollados, de acuerdo al contexto escolar, a las características de los niños, de sus posibles intereses y necesidades.

En el Capítulo 1 se sugiere a los docentes a que abandonen la mera clase explicativa e inviten a experimentar al niño para que interactúe con el medio y con sus compañeros, a fin de desarrollar su capacidad intelectual y poder construir nuevos conocimientos acerca del ambiente natural.

El Capítulo 2 ofrece interesantes recursos para el aula y sugiere actividades para conocer la influencia del aire, el viento, diferentes tipos de contaminación (del aire,
del suelo, contaminación sonora), composición del suelo, estados del agua.

En el Capítulo 3 se describen novedosas situaciones para enseñar diferentes formas de cultivos, anticipar qué necesita una semilla para germinar y conocer diferentes tipos de germinadores.

El Capítulo 4 se refiere a “los fenómenos astronómicos y meteorológicos” con propuestas que invitan a los niños a la observación directa del cielo, el uso de instrumentos producidos por el hombre y la sistematización de datos en dibujos, cuadros y fotos.

Se incluyen también dos capítulos dedicados a los animales: el número 5 reúne a los pequeños insectos actuales, llamados comúnmente “bichos”, con actividades interesantes que incentivan a los niños a buscar información para conocerlos mejor y también para fomentar actitudes de respeto y protección a la vida, aún en sus formas más simples. El capítulo 6 trata sobre los extinguidos dinosaurios o “dinos”, que despiertan el interés y la curiosidad en niños y en adultos, ya que la Argentina es un país muy rico en restos de dinosaurios hallados por excavaciones en distintas provincias.

Los invito a recorrer este libro, deseando que pueda convertirse en un fiel colaborador y una estimulante herramienta de trabajo para los maestros que gentilmente lo lean.

Para comenzar, quiero compartir con ustedes estas palabras de Albert Einstein:

La mayoría de las ideas fundamentales de la ciencia son esencialmente sencillas y, por regla general, pueden ser expresadas en un lenguaje comprensible para todos.

Claudia Mabel Díaz

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