Gestión educativa en acción

Gestión educativa en acción

Cómo desarrollar, motivar y liderar a tu equipo docente


$ 290,00

La excelencia académica se mide a través de los docentes de una institución educativa. Por lo tanto, el trabajo de desarrollar, motivar y liderar a los educadores, pasa a ser una función indispensable de todo buen directivo. En este libro encontrarán ideas, técnicas, ejercicios y estrategias para ayudar a los docentes a trabajar bien, y a los que ya lo hacen, a trabajar mejor aún.

Laura nos invita a una conversación seria y, a la vez, íntima, en la cual el lector se siente apoyado por una verdadera mentora que habla desde la experiencia.
Gabriel Diaz Maggioli. Director de Language Learning and Teaching, The New School University, New York.


Un libro escrito por Laura resultará de un valor incalculable para todos los educadores y no deberá faltar en ninguna de sus bibliotecas.
Edith Consolandich. Directora General, Colegio Inglés, Montevideo.


Al finalizar la lectura del material todos tendrán una lista de ideas preparadas para transformar en proyectos exitosos.
Cynthia Goldbarg. Directiva de Organización Mundial para la Educación Preescolar (OMEP / Argentina).


Mirá ahora en Youtube la presentación de esta obra en la Feria del Libro de Buenos Aires

La misión institucional
Misión y visión
Ver lo invisible
La excelencia
Cambio y creatividad

La observación de clases
¿Qué es lo se puede observar y registrar en una clase?
Herramientas sugeridas para registrar la observación
Después de la observación
Reunión de evaluación
Observación de pares
Evaluación de desempeño

Grupos y sujetos: gestionar el conflicto
¿Solo cuestión de un “mal día”?
Para dialogar con una persona “difícil”
Consejos para una comunicación efectiva
Las reuniones de personal
La regla del 20/80
Algunos consejos para una reunión eficaz
Estrategias para trabajar con personalidades “difíciles” y no tanto

La motivación
¿Qué es el clima institucional?
¿Qué hacer para que un docente se sienta reconocido?
Según pasan los años
La gestión del talento

El liderazgo
Qué significa liderar
La buena comunicación
Cómo presentar propuestas

El trabajo en equipo
Las cinco “C” del trabajo en equipo
Algunas ventajas del trabajo en equipo
Características de los equipos efectivos
Algunas causas de fracaso en equipos de trabajo
Algunos indicadores de dificultades y problemas
Manejo del tiempo
Organizar las prioridades: tareas urgentes, importantes, cotidianas
Los ladrones del tiempo
Algunos consejos útiles
La delegación efectiva

Programa de desarrollo profesional
¿Cómo puede crecer un docente en una institución educativa?
Capacitación vs. desarrollo profesional
Repensando el rol

Conformación de equipos de trabajo
Incorporación de nuevos profesionales
Perfiles y proyectos
La entrevista
Aspectos emocionales
La autopercepción del docente
No siempre un buen docente es un buen profesional
Los 10 errores más comunes durante una incorporación
La capacitación inicial
Las personas forman la institución
Algo más sobre el desarrollo profesional. Compartir conocimientos

Laura Lewin

Consultora de las más importantes instituciones educativas de Argentina. Ha dictado talleres en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Preside el Congreso Internacional de Desarrollo Profesional para Profesores y Coordinadores de inglés, y el Congreso Internacional para Directivos Innovadores de Instituciones Educativas, ambos con sede en Buenos Aires. Dirige ABS International, una empresa de capacitación educativa, desde el año 1992.

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En la actualidad es muy común observar a los directivos pasar largas horas en sus oficinas sentados frente a una computadora, participando de extensas reuniones, realizando tareas administrativas o “apagando incendios”, tarea que se ha transformado casi en un hábito. Por esta razón los directivos dedican cada vez menos tiempo a las labores pedagógicas, es decir, a trabajar junto a sus docentes.
Si los directivos destinan la mayor parte del día a la resolución de situaciones inesperadas, habría que pensar que algo se está haciendo mal; y que sin duda, se ve reflejado en su gestión. La idea sería comenzar a trabajar para que el “apagar incendios” sea la excepción y no la regla.
Los directivos persiguen la calidad educativa de su institución, que está determinada principalmente por la calidad de sus docentes, por sus aciertos y desaciertos. Entonces, ¿cómo es posible que no se planifique una tarea conjunta para mejorar el desempeño de todos los involucrados en el proceso educativo?

Si el nivel de excelencia de una institución depende fundamentalmente del compromiso y formación de sus docentes y no solo de programas, recursos audiovisuales o laboratorios, ¿cómo hacer para crear un equipo con profesionales motivados que puedan garantizar una educación de avanzada?
Este libro intenta encontrar respuestas a estas preguntas. Trata acerca de personas trabajando con personas, y de directivos que se esfuerzan día a día para encontrar la mejor manera de descubrir y poner en práctica todas las fortalezas y potencialidades no desarrolladas aún de cada uno de los miembros de su institución.
Diariamente un directivo lleva a cabo tareas de diferente índole. Sin embargo, algunas, por falta de tiempo, siempre quedan relegadas. Y son justamente estas actividades las que resultan cruciales para garantizar la excelencia académica de la institución.
Una situación que se repite en muchas instituciones educativas es la de tener docentes “amesetados”. Es decir, practicando lo mismo durante años, de la misma manera, y con el mismo nivel o aún con un nivel menor que el que tenían cuando ingresaron a la institución. Con el paso del tiempo, y sin un plan de desarrollo profesional, sin metas ni objetivos, el docente, simplemente, deja de crecer.
Todo directivo tendría que proponerse que cada docente que trabaja con él crezca profesionalmente, que pueda sentir orgullo por el desempeño de sus ocupaciones, con capacidad para enfrentar cambios y mejoras y asumir riesgos que repercutan positivamente en su trabajo y, por lo tanto, en la educación de sus alumnos. La labor de un directivo debería ser la de conducir a sus docentes para que logren un alto nivel de satisfacción profesional, de modo de generar una mejor experiencia para los alumnos.
Alcanzar este objetivo implica trabajar junto al cuerpo docente. Si el directivo no pacta reuniones frecuentes y regulares para conversar sobre las prácticas áulicas, ni organiza reuniones de supervisión de desempeños, ni jornadas de observación de clases, y no tiene un plan de desarrollo profesional para él, ¿cómo puede ayudar a los integrantes de su equipo a crecer?

El estilo de liderazgo de un directivo es evaluado constantemente por los docentes a cargo, por directivos de otros niveles o áreas, por superiores –supervisores, dueños de instituciones, comisiones directivas– y también por todos aquellos que son testigos silenciosos de sus decisiones o de la falta de ellas. Cuando un directivo resuelve un problema, o se muestra pasivo frente a este, el entorno emite una opinión acerca de él, aunque no se encuentre directamente implicado.
El objetivo de este libro es proporcionar herramientas prácticas para una gestión educativa inteligente. La propuesta será reflexionar sobre la gestión y los procesos que ella implica, para ejercerla de manera eficaz y eficiente.

Muchos directivos provienen de las filas docentes, se han traspasado del aula a la oficina sin haber considerado previamente todo lo que ello implica. Es necesario que comprendan que no solo van a interactuar con un grupo de alumnos, sino también con los padres de esos alumnos y sobre todo, con sus docentes. La misión no es sencilla porque tendrán a su cargo personas con su equipaje emocional: miedos, frustraciones, preconceptos, alegrías, esperanzas y sueños, a quienes tendrán que contener, orientar y guiar para que la tarea en común encuentre un rumbo y sentido cierto.
No siempre un buen docente se transforma en un buen directivo. La docencia y la gestión circulan por caminos paralelos que no necesariamente se cruzan. Si un excelente docente accede a un cargo de coordinación sin tener herramientas de liderazgo, sin saber negociar, sin saber trabajar en equipo y sin una visión de lo que quiere lograr, tendrá que recorrer un camino muy difícil. Y si además, se ve obligado a lidiar con la presión de sus excompañeros, que ahora están dirigidos por él, es muy probable que la nueva tarea no le resulte nada fácil.
La persona que llegue a esta situación quizás desista del puesto y seguramente no querrá volver al aula, para no admitir su fracaso en la gestión frente a sus colegas, y lo único que se habrá conseguido será la pérdida de un buen docente. No se trata de que un buen docente no pueda aceptar el desafío de cargos jerárquicos sino más bien de entender que para ser directivo se requieren ciertas herramientas diferentes de las necesarias para ser educador.

El buen directivo:
• Evalúa recursos.
• Encuentra alternativas.
• Ve lo invisible (en qué quiere convertir a su institución).
• Genera equipos de trabajo (el buen directivo sabe que solo no puede).
• Ayuda a los que no se desempeñan de manera correcta a trabajar bien, y a aquellos que trabajan bien, a trabajar mejor aún.

Cuando trabajo con directivos en sus instituciones, trato de ver si pueden transmitir con su actitud ciertas particularidades:
> Conocimiento. Ser una persona idónea que sabe acerca de aprender y enseñar, de recursos y de relaciones interpersonales.
> Presencia. No alcanza con hallarse físicamente en la institución. También es necesario estar “disponible”.
> Perspectiva. ¿Está el directivo anclado al pasado, o es capaz de tomar de este lo que le sirve para enfocarse en el presente y futuro de la institución? Es muy común encontrar a directivos que reiteran acciones porque “siempre se hizo así”, en vez de despegarse del pasado para elevarse hacia el futuro.

En otras palabras, ¿el directivo es capaz de generar y enfrentar cambios, es dinámico, proactivo, acciona, tiene determinación?

Y todo esto se hace:
• Organizando el tiempo para pensar
• Innovando continuamente.
• Procurando la excelencia en tu trabajo.
• Participando en equipo.
• ¡Divirtiéndote!

La principal manera de medir la excelencia en una institución educativa es por medio de sus docentes. En las próximas páginas encontrarán información acerca de cómo armar un equipo con docentes motivados, cómo incentivarlos y cómo ayudarlos a crecer profesionalmente.
Quiero compartir con ustedes las conclusiones de tres décadas de experiencia en educación, frente al aula, dirigiendo equipos docentes y como capacitadora y consultora de importantes instituciones educativas del país y del exterior.

¡Qué disfruten de su lectura!

Laura Lewin

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