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ISBN: 978-987-538-268-8
Págs.: 344
Colección:
Biblioteca Didáctica
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La educación física cambia
Alicia Ester Grasso (comp.)

Introducción (Fragmento)
¿Cómo cambiar la cultura en la educación física escolar?
Algunos cambiamos porque nos dimos cuenta de indicadores distintos; otros porque nos cambiaron el contexto (nos trasladaron de escuela, nos pasaron a otro nivel con alumnos de diferente edad, nos construyeron un aula en el patio).
Por decisión o por obligación, se cambia aun cuando no se tiene el propósito de hacerlo, o cuando ni siquiera se sabe que se lo está haciendo, porque el cambio es un proceso de “desarrollo en uso”.
Pero cuando el cambio es intencional, meditado, analizado y evaluado, cuando el cambio es una revolución, se produce un cambio de creencias.
Watzlawick (*2) representa este cambio como un proceso en dos momentos:
Uno, cuando la persona toma conciencia, comprende y acepta el cambio, y racionaliza este proceso mediante un gran número de acciones distintas pero que no modifican el tema esencial –por ejemplo, hacer dieta, correr todas las mañanas, tomar abundante agua, hacer ejercicios, etc., para llevar a cabo un plan de salud que fracasa ante la vidriera de una confitería–.
En el segundo momento del proceso, la persona –además de tomar conciencia, comprender y aceptar– debe creer, cambiar sus valores, para poder aplicar, transferir y transformar. Hay un punto de inflexión o momento de quiebre del paradigma personal entre un nivel de cambio y otro. En el ejemplo, algo de lo realizado es eficiente cuando involucra un cambio de creencias acerca de la belleza, salud u otros fines.
Para cambiar, la gente necesita compartir un significado y esta construcción sólo es posible como producto de la interacción social.
El intercambio de realidades es lo que hace que tu realidad sea la mía y que mi realidad sea la tuya.
El proceso de adaptación mutua, de construcción de significados, de alteración de materiales, estrategias y creencias, no tiene una única versión de aplicación y no está exento de problemas; más aún, nos lleva a experimentar sentimientos de pérdida, ansiedad y lucha, ineludibles.
Quienes hemos transitado procesos de cambios en la práctica escolar, a pesar de considerar que el resultado seria exitoso, generalmente hemos encontrado obstáculos y resistencias de afuera y de adentro, de los otros y de nosotros mismos a lo largo de todo del proceso.
Los cambios aquí propuestos
En este texto se compilaron trabajos que exponen compromisos profesionales de algunos especialistas en educación física escolar que llevamos a cabo cambios.
Nos conocimos circunstancialmente en foros de intercambio profesional y coincidimos en muchos aspectos personales y propios de la disciplina. Se estableció una conexión especial al reconocernos en nuestra diversidad de edades y nacionalidades, construyendo el mismo significado de una realidad laboral.
Enigmas y anomalías en nuestras prácticas nos llevaron –como a la mayoría de los docentes– a observar e investigar, y con el espíritu creativo que nos caracteriza, probamos innovaciones.
Algunos cambiamos estrategias, actividades, conceptos, contenidos, actitudes, instituciones, programas, sistemas u organizaciones, con mayor o menor impacto.
Pero más allá del alcance de un resultado, creemos que nuestras expectativas se cumplirán efectivamente si logramos incidir pedagógicamente en la corporeidad de nuestros alumnos, si esa intervención mejora la relación que ellos tienen consigo mismos y con los demás en este mundo, si finalmente logramos enseñar un aprendizaje de vida.
Invitamos a los lectores a acompañarnos en este análisis porque los bolsones de aparente desorden en nuestro campo siguen existiendo y esto nos obliga a todos a refinar las técnicas de observación y a articular teorías.
Las propuestas que se presentan no son las únicas versiones ni están acabadas; trabajamos en ellas con aportes permanentes, haciendo a veces cambios naturales de desarrollo en uso, y otras, cambios extraordinarios, paradigmáticos, de nuestro mundo interpretativo.
Estas propuestas están organizadas en el texto en nueve capítulos de diferentes autores; las ofrecemos con humildad con la propuesta de crecer juntos en el tiempo y en la forma que la reconstrucción de nuestra labor requiera.
Para cerrar la idea y comenzar el recorrido, les ofrecemos este pensamiento como compañero de ruta:
“Todos nosotros somos un conjunto de átomos, pero no simplemente un conjunto de átomos.
Un análisis de los componentes químicos y células del cuerpo no nos da una fórmula de la vida.
Cualquier intento de imponer una solución final a nuestra visión del universo está condenado al fracaso.
Es común decir que el tiempo fluye. La propia elección de la metáfora demuestra que el tiempo es inseparable de la materia. Ésta es la manera en que expresamos un proceso real que existe en el mundo físico. El tiempo es sólo una expresión del hecho que la materia existe en un estado de cambio constante.
El destino y la necesidad de todas las cosas materiales es cambiar para convertirse en algo diferente de lo que eran.
El espacio también expresa cambio, como cambio de posición, pero… el movimiento en el espacio es reversible. El movimiento en el tiempo es irreversible.
Las cosas parecen misteriosas cuando no las entendemos. Para comprender, es necesario formular hipótesis. Algunas de ellas serán erróneas. Esto en sí mismo no es un problema. Toda la historia de la ciencia está llena de ejemplos de cómo hipótesis incorrectas llevaron a descubrimientos importantes." (*3)
Alicia Grasso
Notas
2. Watzlawick, Paul (1994), El lenguaje del cambio, Barcelona, Editorial Herder.
3. Selección de textos de Razón y revolución: filosofía marxista y ciencia moderna, Eric J. Lerner y otros (1995), Fundación Federico Engels. http://www.engels.org/libros/razon/raz_3_14.htm
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