EVALUAR PARA SABER

Evaluar para saber, saber para mejorar. De alguna manera, ésa es la secuencia, que vuelve a comenzar nuevamente cada vez, cada año. Es preciso saber cómo hacemos lo que hacemos, cómo es recibido por los demás y cómo se modifican todos en función de las oportunidades que la escuela ofrece. Y es preciso analizar la información obtenida para hacer ajustes, cuestionar supuestos o, simplemente -nada menos-, para saber que el rumbo es acertado. No es extraño, entonces, "evaluar la evaluación" a comienzos del año lectivo. Trabajar sobre ella implica concebir la tarea docente como una profesión que debe apelar a las herramientas científicas para validar sus resultados e implica, además, asumir un compromiso que debe acentuarse en los tiempos que vivimos: comprobar si lo que pretendemos enseñar es aprendido. Descontamos que los lectores sabrán aprovechar el abanico temático que desplegamos en la producción especial de esta edición. Hasta la próxima.

Los editores

 

 


Copyright © Centro de Publicaciones Educativas y Material Didáctico 2000