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SER
DIFERENTE
Ya
nos hemos preguntado, desde estas páginas, qué significa el respeto
por la diferencia y la atención a la diversidad. Ya hemos debatido
muchas veces el pasaje de un paradigma de la homogeneidad al de
la heterogeneidad. Sin embargo, estamos lejos de lograr la "comprensión
de las limitaciones de las personas con discapacidad, la confianza
en sus capacidades y el ofrecimiento de apoyo para que puedan aspirar
a una participación en igualdad de condiciones en su contexto social
de referencia". Una auténtica cultura de aceptación de la diversidad
nos obliga reflexionar sobre modelos históricamente internalizados,
que en muchos casos terminan reforzando la dificultad y la desigualdad
en las oportunidades. Recordamos la viñeta -ya clásica- del pedagogo
italiano Francesco Tonucci, donde una maestra catalogaba de "diferentes"
a los alumnos que no se parecían a ella. Pero, más allá de representaciones
inconscientes y prejuicios personales, tendremos que comenzar a
preguntarnos cómo alcanzar las condiciones para que este trabajo
sea posible y deje de generar nuevas frustraciones. Y cómo exigir
-desde la participación, la demanda, el voto- políticas públicas
que den respuesta a fenómenos que por desgracia serán cada vez más
importantes. Niños mal alimentados, condiciones de vida pauperizadas,
pobreza cultural y simbólica, devenirán seguramente en dificultades
para aprender, concentrarse y "adaptarse" a un modelo de escuela
"igual para todos".
Los editores.-
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