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GESTIÓN
ESCOLAR, ÉTICA Y PRÁCTICA DE LA ENSEÑANZA
Las
instituciones educativas están siendo interpeladas respecto
de la función que tradicionalmente han cumplido. Las nuevas
teorías del aprendizaje y de la enseñanza cuestionan
viejas prácticas y las nuevas organizaciones curriculares
exigen nuevos saberes para nuevos haceres pedagógicos y didácticos.
Las situaciones de crisis económicas, sociales y familiares
también exigen respuestas diferentes por parte de quienes
tienen a su cargo la responsabilidad de gestionar la enseñanza
y transmitir el capital cultural y social a las nuevas generaciones.
El ejercicio del rol directivo está atravesado por todas
estas nuevas demandas. Pero, además, por la necesidad de
incorporar la palabra (deseos, opiniones, intereses) de los chicos
y de los jóvenes, quienes demandan significatividad en los
aprendizajes y coherencia entre el discurso y las acciones de los
adultos.
Por ello, en la actualidad, el directivo necesita contar con conocimientos
diferentes y más amplios. De una actividad centrada en aspectos
administrativos, los nuevos paradigmas instalan el debate en torno
a la necesidad de ampliar la perspectiva incluyendo aspectos pedagógicos.
Entre ellos, los especialistas destacan: conocer el currículo,
el enfoque pedagógico y de los materiales educativos, trabajar
en equipo y con la comunidad, supervisar pedagógica y didácticamente
el trabajo de los docentes, poner en marcha proyectos de mejora.
A pesar de los tiempos hostiles y de las múltiples exigencias,
muchos directivos generan nuevas estrategias de trabajo, disfrutan
de los logros y aprenden de los errores, trabajando con otros, escuchando
a los chicos y a los jóvenes; generando acciones que coinciden
con los discursos. La ética sostiene el proyecto y se ve
reflejada en las prácticas.
Los editores.-
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