Frente a una realidad cada vez más compleja, demandamos también más de la escuela. Ya no se trata -solamente- de obtener certificados, sino de apropiarse de herramientas para develar, leer, interpretar ese mundo, sin duda, cada vez más incomprensible.
Saberes actualizados, valores, estrategias, formas de "aprender a aprender", reemplazan, al menos en los nuevos paradigmas, a los viejos y largos listados de temas a "incorporar" de manera enciclopedista y a fuerza de repeticiones. Y así como la ciencia, las artes, el mundo del trabajo y el de la política son complejos y no admiten ser abordados a partir de una sola mirada, sino que requieren de miradas múltiples para abordar fenómenos multicausales, la escuela ya no puede ofrecer un conocimiento fragmentado.
En las páginas que siguen, especialistas en cuestiones ligadas a la interdisciplina afirman que, desde allí, es más pertinente intentar una aproximación al mundo de una manera más integrada, global, e inteligible.
Es deseable, también, que estas miradas más renovadas encuentren las condiciones para poder desplegarse. Que las nuevas formas de acercarse a los conocimientos puedan generar nuevos caminos, no sólo para entender el mundo sino también para intentar transformarlo.

Diez años después de la sanción de la Ley Federal en la Argentina, seguimos añorando coherencia.

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