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Arte
en la escuela
Maestros
y profesores de las disciplinas artísticas vienen, desde
hace años, buscando espacios en los diseños curriculares,
en las leyes educativas, en las reformas. Nadie ha escuchado a un
profesor de matemática, ni a uno de ciencias naturales o
de lengua, justificar la importancia de su área ni tratar
de convencer a una directora o a un supervisor sobre la necesidad
de incrementar sus horas.
¿Por qué las artes, la educación estética,
no tienen el mismo prestigio en las escuelas?
El arte nos propone formas diversas y variadas de entender el mundo,
nos acerca al terreno de lo sensible, de la representación,
de lo simbólico.
No es tarea de la escuela formar artistas, pero sí ofrecer
la posibilidad de acceso a la cultura, de permitir la experimentación
de diversas formas de expresión y de creatividad.
Encontrar nuevos códigos, explorar materiales, utilizar instrumentos
diferentes, es también una manera de aprender, de desarrollar
habilidades.
El arte ha acompañado siempre la historia de los hombres,
ha tratado de entender los hechos y, en ocasiones, los ha anticipado.
Ofrecer espacios para la educación por el arte es, por tanto,
abrir caminos a la sensibilidad, a la simbolización, y al
conocimiento.
Los
editores
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