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¿Qué
significa conducir una escuela?
Después
de gran cantidad de debates, producción teórica y
saberes que se han ido construyendo, es claro que se trata de una
tarea con un alto grado de complejidad, desarrollada, con frecuencia,
en contextos de adversidad y de carencias. Y que también,
paradójicamente, aun en la adversidad, construye utopías...
Todavía –por suerte- confiamos en las escuelas, con
sus debilidades y fortalezas, como instituciones capaces de transmisión
de cultura, de valores y de soberanía.
Cotidianamente, directores y maestros se organizan para crear lo
que antes no había, para lograr aprendizaje, transformación,
crecimiento.
Para dar cuenta de las diversas realidades y situaciones, algunos
especialistas han comenzado a cuestionar expresiones útiles
y necesarias en su momento, como “gestión de las organizaciones”,
para mirar lo escolar desde otras perspectivas. Los nuevos caminos
que se intentan recorrer no desconocen la producción de conocimientos
y experiencias de más de una década. Sin embargo,
acentúan y recuperan el carácter político de
las instituciones educativas.
La edición Nº 159 de Novedades Educativas de marzo propone
pensar la tarea directiva desde el punto de vista de lo político
-en el sentido de la distribución de los conocimientos y
de las oportunidades de apropiarse de él-. Es aquí
donde la tarea de la dirección actualiza antiguos emblemas
que cobran, justamente, nuevos valores: responsabilidad, compromiso
y democracia.
Los
editores
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