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Escenas
y escenarios
¿Cómo
enseñar lo que se pretende para que sea realmente significativo,
para que pueda ser comprendido, para que se aprenda?
Permítannos los lectores, en esta ocasión, imaginar
la clase como un escenario en el que transcurren el acto de la enseñanza
y el del aprendizaje.
Un escenario en donde -a diferencia del arte- nadie interpreta personajes,
sino que cada uno es quien es, y eso es lo que transmite aunque
no se lo proponga.
Un escenario en el que sí se jugarán roles -alumnos,
maestros, directores-: cada uno ha aprendido su “texto”.
Y en donde -a diferencia del teatro- nunca conoceremos el desenlace
antes de que termine la función.
Será posible diseñar un itinerario y un final “deseado”
hacia donde orientarse sin certezas.
Pero, como en el teatro, cada clase, cada tema, cada año,
despertarán expectativas y temores, porque ninguna función
se repite tal cual la anterior.
Y, como en el teatro, será imprescindible pensar la escenografía,
recrear espacios, convocar épocas, historias, climas.
Será preciso, además, disponerlo todo antes del “estreno”,
cuidando los detalles, teniendo la certeza de que el escenario es
también metodología. El clima, el ambiente, las formas,
también son contenido. Hay escenarios que obstaculizan, que
cierran caminos y otros que abren y disponen.
Intentamos presentar, en las páginas que siguen, ideas, reflexiones
y sugerencias para que se desarrolle en el escenario de la clase
una función maravillosa: la enseñanza.
Los
editores
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