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Pensarse
a sí mismo
El
escenario mundial se ha vuelto cada vez más complejo. En
Latinoamérica, particularmente, la escuela es depositaria
de toda clase de expectativas para luchar contra la marginalidad
y la exclusión y, como fórmula mágica, desde
organismos internacionales se propone “educar para la diversidad”.
Mucho se ha dicho acerca de la necesidad de que la escuela pueda
educar contemplando y aprovechando la riqueza que ofrecen las particularidades
de las diferentes culturas, la singularidad de cada individuo, el
aporte de las historias personales. Sin embargo, muchas de las propuestas
que hablan de “interculturalidad” o “multiculturalidad”
no pasan de ser más que una moda.
La escuela es un lugar para conocer el mundo y pensarse a sí
mismo, sostiene Carina Rattero evocando a Hannah Arendt.
¿Cómo trabajar para que esto realmente ocurra? ¿Qué
camino tomar para poder realmente pensar al otro y pensarse a sí
mismo sin caer en prejuicios y estereotipos, sin asumir actitudes
paternalistas?
Los autores que participan de esta edición de Novedades Educativas
comenzaron por plantearse estas preguntas y caminan en busca de
nuevos interrogantes y algunas respuestas.
Los
editores
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