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Evaluación:
paradigmas en debate
Atila,
figura famosa en la historia de los pueblos invasores del siglo
V, actuaba con tal violencia que su accionar provocó que
de él se dijera: “Bajo los cascos de su caballo nunca
más crece la hierba…”
¿Qué siente un niño o un joven cuando es evaluado?
¿Qué siente un adulto cuando es evaluado? ¿Sienten
que aprenden? ¿Sienten la satisfacción de reconocer
lo que saben? ¿O sienten la violencia de la arbitrariedad
de quien los evalúa? ¿Acaso sienten que se desconocen
-se pisotean- los propios procesos de crecimiento? Tal vez sienten
la necesidad de modificar-se para ser “incluidos”.
En todas las instancias evaluativas de los sistemas educativos,
hay muchas preguntas sin respuestas.
Los especialistas coinciden en considerar la evaluación como
una ocasión de aprendizaje y sostienen la necesidad de cambiar
el paradigma tradicional por otro más democrático,
participativo, emancipador. Sin embargo, a pesar de los discursos,
en la realidad, las situaciones de evaluación siguen resultando
estresantes, arbitrarias y estigmatizantes para un niño,
para un joven, para un colectivo docente, para el estado de la educación
de un país.
Foucault consideraba el poder como invasivo, lo ilustra con relación
a la institución escuela a través del panóptico
-al que alude en su libro Vigilar y Castigar-, tan claramente dispuesto
para el disciplinamiento del cuerpo y del pensamiento.
Podría pensarse cómo juega este concepto de poder
en las situaciones de evaluación. Y qué se aprende
en cada situación de evaluación a lo largo del sistema
educativo… ¿Tal vez se aprende a responder?
Los artículos de esta edición enlazan conceptos, brindan
información coyuntural y estructural, muestran visiones sensibles
e interpelan el sentido común al descubrir entramados ideológicos
que determinan tanto propuestas áulicas como decisiones de
política educativa nacional e incluso internacional a partir
del mismo tema: la evaluación. Esperamos que aporten para
que siga creciendo la hierba.
Los
editores
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