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Sinceridad
o hipocresía
“Globalización”.
Un rótulo que incluye una inmensidad de fenómenos
y procesos complejos, contradictorios, diversos.
Por un lado, la imposición de culturas y discursos hegemónicos.
Como reacción a esta situación, las identidades culturales
y personales que emergen e irrumpen de modos muy diversos, buscando
recuperar espacios que les fueron arrancados.
La cultura dominante toma estas manifestaciones y las banaliza en
pasarelas y revistas de moda. Lo étnico se vuelve políticamente
correcto pero todo sigue igual…
Comprender la diversidad cultural y aprender a vivir en un mundo
complejo y fragmentado, sin paternalismos, sin mirar al otro como
algo “pintoresco”, sin sospechar porque es diferente,
es todo un desafío. Desafío que se multiplica cuando
se trata de pensar estas cuestiones desde las instituciones educativas.
Nadie discute hoy que las escuelas deben educar para el ejercicio
de la ciudadanía, pero ¿qué significa ser un
buen ciudadano en una sociedad compleja? ¿Se reconocen los
derechos de todos los ciudadanos, se contemplan el origen, las tradiciones
de cada una de las personas que asisten a la escuela?
Pareciera que no todas las voces están representadas en las
instituciones de las sociedades democráticas. Hay intenciones,
cierta toma de conciencia, caminos recientemente abiertos. En esta
edición, el lector encontrará experiencias que muestran
lo hasta ahora transitado, pero, sobre todo, el largo trecho que
falta recorrer.
Los editores
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