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Convivir
con la diversidad
Mucho
se ha avanzado en el camino de la inclusión social y educativa.
Proliferan las leyes para garantizar que las ciudades sean lugares
accesibles para todos; semáforos para ciegos, rampas en edificios
y calles, sanitarios para personas con movilidad reducida, aumentan
su presencia en los espacios públicos. La didáctica
no se queda atrás: se han desarrollado estrategias y diseñado
adecuaciones para que niños y jóvenes, con sus características
y necesidades particulares, logren una participación activa
en las aulas.
Sin embargo, todavía queda mucho por hacer. No todos los
ciudadanos fuimos formados para convivir con la diversidad. No siempre
queda tan claro que cada persona tiene alguna necesidad especial
y que, en ese sentido, somos iguales a ese otro que a veces vemos
tan diferente porque no ve, o porque no se desplaza con sus dos
piernas o, simplemente, porque necesita más tiempo u otro
camino para aprender un contenido escolar. Esta edición muestra
cómo la escuela es un lugar privilegiado para generar conciencia
y construir las actitudes necesarias para vivir en un mundo donde
todos tengan su lugar.
Los editores
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