Enfoque lúdico-corporal de alfabetización con y desde el cuerpo

La alfabetización en la educación infantil genera un controvertido debate entre teorías que oscilan entre la enseñanza del código y el acercamiento de los niños a conductas de lectura y escritura propias de una alfabetización emergente. El enfoque lúdico-corporal, sin excluir el debate, promueve el aventurarse a diseñar dispositivos lúdico-pedagógicos que pongan en juego a la alfabetización con y desde el cuerpo.

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Si durante mucho tiempo la alfabetización fue entendida como "la habilidad de leer y escribir decodificando letras" y para que los niños aprendieran el sistema de escritura se proponían "ejercicios de aprestamiento", hoy, siguiendo a F. Firabboni, se puede decir que: "La alfabetización se define como el proceso cognitivo-creativo de comprensión y reelaboración del universo perceptivo-simbólicológico-imaginativo, producto de la cultura de una determinada etapa histórica " (F. Firabboni, 1985).

La transformación que se ha producido entre entender a la alfabetización como la habilidad de leer y escribir, y la alfabetización como un proceso cognitivo-creativo de comprensión y reelaboración de la cultura como universo simbólico, es de suma importancia. Pese a esto, en educación infantil el debate se genera en un entrecruzamiento de teorías que producen como efecto un cierto tipo de eclecticismo a la hora de tomar posición: "El objetivo es adelantar lo máximo posible el proceso de alfabetización." "Primarizar está mal." "Hay que adelantar algunas enseñanzas que el primer grado considera necesario, por ejemplo, las vocales no está mal… " "Hay que armar sectores con diferentes portadores de textos."

El actual discurso imperante sobre la alfabetización en la educación infantil enuncia y anuncia que, para formar lectores y escritores competentes, hay que:
• hacer propuestas didácticas que contemplen la diversidad de situaciones de lectura y/o escritura;
• al leer y producir textos no solamente hay que utilizar textos escolares, sino también sociales (cartas, folletos, grafitis, enciclopedias,
etc.);
• plantear propuestas que tengan la mayor relación posible con las actividades de la vida cotidiana y, en este sentido, leer y escribir para diferentes destinatarios: autoridades, compañeros, familiares, etc., con diversos objetivos: para recordar, para invitar, etc.;
• permitir a los niños realizar distintas acciones frente a los textos: leer, escribir, dictar, escuchar, copiar, revisar un texto, planificarlo, etc.;
• ofrecer a los niños la lectura de textos completos y a que también puedan escribir los suyos y no solamente palabras;
• plantear situaciones donde los niños no tengan todos los conocimientos, por lo tanto tendrán que poner en juego sus saberes anteriores, coordinarlos a los nuevos, resignificarlos y de esta manera construir nuevas conceptualizaciones;
• trabajar en situaciones contextualizadas, con un propósito y un destinatario real, en las que los niños puedan participar de proyectos y/o actividades que despierten su interés, otorgándole sentido a la tarea y apropiarse así de nuevos conocimientos;
• tener en cuenta que las situaciones de lectura y escritura deben incluir sistematizaciones colectivas.

De estos dichos y enunciaciones es posible inferir al menos dos cuestiones nodales: por un lado, que la alfabetización empieza cuándo y cómo los adultos de la comunidad así lo deciden y, por otro, que para quienes trabajan en el ámbito de la educación infantil queda aún mucho por debatir y construir en torno a una didáctica que favorezca el proceso de alfabetización.

Lo que se siente

Si bien sobre el organismo es posible pensar un "acto de domesticación" diseñando una multiplicidad de ejercicios de aprestamiento que favorecen la adquisición de habilidades motrices para la escritura, sobre el cuerpo esa domesticación no es efectiva. Desde el momento mismo de su nacimiento, la tarea esencial del hombre es conocer y explicarse el mundo que lo rodea y en este sentido se habla de "comprender" el mundo. Pero en la esencia misma de todo ser humano también está la necesidad de transformar, de pronunciarse él mismo, y en este sentido ser "productor" de su propia realidad.

El proceso de alfabetización implica la capacidad de comprender y producir textos, donde el texto es una unidad de sentido en la multiplicidad de lenguajes a través de los cuales nos podemos expresar. Dicho esto, la comprensión es la posibilidad de actuar flexiblemente con el conocimiento e incumbe el desarrollo de operaciones cognitivas: asociar, comparar, describir, clasificar, generalizar, etc., y cognitivo-lingüísticas tales como: explicar, argumentar, demostrar, ejemplificar, y otras.

En su tarea de conocer, explicarse y transformar el mundo que lo rodea, el ser humano va construyendo hipótesis cognoscitivas que a su vez va corroborando o descartando en función de su "experiencia" y éste es un punto nodal para pensar el proceso de alfabetización en la educación infantil: El conocimiento se construye desde la experiencia y si a ésta se la concibe –a partir de lo que propone Jorge Larrosa– como "aquello que nos pasa" (Larrosa, 2000), se está en condiciones de afirmar que esa experiencia implica a la corporalidad. Es posible ampliar lo dicho acerca de comprender y producir textos argumentando que, si bien son prácticas que involucran a las operaciones cognitivas y cognitivolingüísticas que los sujetos realizan, éstas no encuentran espacio de despliegue si no es a través de las operaciones creativas (imaginar, transformar, extrapolar, transferir, predecir, crear y representar, entre otras) que los sujetos puedan desarrollar.

La vivencia de la experiencia, el "experienciar" corporalmente, es lo que motoriza el aprendizaje en el proceso de alfabetización y, si bien se puede domesticar al organismo, el cuerpo que siente, que es rebelde, subversivo y provocador, siempre organiza su resistencia. El cuerpo de quien está inmerso en un proceso de aprendizaje está siempre listo a "fugar", a desarmar códigos y territorios impuestos y a proponer nuevas y múltiples construcciones de sentido. Porque el ser humano es un ser de proyectos, un ser de comprensión, pero también de transformación; y porque trazar "líneas de fuga" como "máquinas de lucha creativa" es lo propio de la creación humana, que siempre puede encontrar "armas para armarse".

Lo que se piensa y se pone en juego

En el contexto histórico actual se visualizan cambios, nuevas formas y modos de relacionarse con el conocimiento, y esto también sucede con relación a la alfabetización. Los actuales debates y construcciones teóricas generan transformaciones importantes no sólo con relación al concepto, sino también con la forma en que se vive (como experiencia) el proceso de construcción. Actualmente, las distintas maneras de observar, relacionar, interactuar con el mundo e intentar conocerlo nos desafían a crear diversas estrategias de enseñanza y de aprendizaje. La alfabetización se amplía, deviene múltiple, se liga a la imagen, al espacio, a la capacidad de vincularnos con nosotros y con los otros, a las emociones y, por sobre todo y en su inicio, al movimiento corporal como construcción de sentido. La alfabetización con y desde el cuerpo es un campo que recién empieza a explorarse y queremos hacer nuestro aporte.




Fuente:
Novedades Educativas. Marzo 2012. Edición nº255.
Autora: Mónica Kac (Ver perfil y libros)
Foto: 123RF.


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