Colección 0a5, la educación en los primeros años - Tomo 41

Atención
a la diversidad
A
pesar de que la escuela es una institución socializadora, muchas
veces sigue expulsando a los diferentes. Ha llegado el momento de
preguntarse qué significa ser diferente, de cuestionarse acerca
de quién fija los parámetros de la normalidad.
La idea de atender a la diversidad ya no puede ser parte de algún
proyecto institucional de avanzada; incorporar lo diverso no es
más que dejar entrar la vida por la ventana de la escuela. Niños
que provienen de culturas y naciones diferentes, niños que viven
en la pobreza, niños con algún déficit o con alguna necesidad educativa
especial.
Ésos son los niños reales, los que necesitan y merecen las mejores
oportunidades. Ofrecer a cada uno lo que necesita es la manera de
revertir un camino que no debería haberse desandado. En esta oportunidad,
un grupo de autores ofrece reflexiones y relata experiencias en
las que se intenta encontrar un lugar para cada uno, desde los primeros
años.
Sandra Cedrón propone, para una escuela que contemple lo diverso,
centrar el eje en el deseo del sujeto que se apresta a la aventura
de aprender.
Mónica Batalla aporta su experiencia para pensar en una sala de
jardín de infantes respetuosa de las diferencias.
Por su parte, desde el espacio de la clínica, Gisela Untoiglich
reflexiona acerca del rol del docente en la detección temprana de
problemáticas, mencionando casos como el ADD (trastorno por déficit
atencional), que "por ponerse de moda aparece como respuesta a todas
las preguntas". La exclusión, la pobreza, la falta de recursos,
son también la marca con la que llegan a la escuela muchos de nuestros
niños.
Susana Santarén da cuenta de un trabajo que apunta a la formación
docente para atender niños en riesgo social, en tanto que, desde
Bolivia, Roxana Salazar relata una experiencia que intenta construir
contextos enriquecedores, a pesar de todo.
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