Colección 0a5, la educación en los primeros años - Tomo 58

La sala de dos años
Están
creciendo. Van dejando el chupete y les empiezan a molestar los
pañales.
Quieren ser grandes, autónomos, valerse por sí mismos,
quieren crecer. Han aprendido a hablar, a jugar, a desplazarse con
seguridad, a cantar. Están aprendiendo a compartir, a disfrutar
de estar con otros, a conocer un poquito más el mundo. Suben
solos al tobogán, corren por el patio, garabatean con crayones
de colores, opinan. ¡La mamadera para algunos es sólo
un recuerdo!
Pero así como quieren parecerse a los grandes, todavía
necesitan canciones de cuna para dormir, necesitan el osito de peluche
deshilachado, y necesitan, sobre todo, saber que estamos.
Quienes trabajan diariamente con niños de dos años,
transitan junto a ellos esa aventura de dejar de ser bebés
y convertirse en niños. Y justamente sostienen este pasaje
acompañando, ofreciendo seguridad para ese “despegue”
y brindando herramientas para aprender y conocer aquello que los
rodea.
No pretendemos aquí agotar las propuestas para la sala de
dos años, sino que abrimos la mirada a algunas de ellas,
que contemplan estas necesidades de los niños.
Se plantean sugerencias para organizar la tarea: formas de indagar
el ambiente, trabajo por proyectos, ejemplos de planificaciones
y de unidades didácticas o trayectos.
También se analizan modalidades de organización de
las instituciones que ofrecen salas de dos, sus características,
la necesidad de vínculos fuertes con la familia y de una
preparación docente seria y profesional.
Esa preparación incluye el conocimiento acerca del lenguaje
del niño pequeño y de las formas de estimular su desarrollo
desde el jardín y también el conocimiento de una herramienta
de gran valor en el trabajo, como es la observación de los
niños, para enriquecer la mirada y la tarea.
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