Colección 0a5, la educación en los primeros años - Tomo 66

Arte en la escuela infantil
Mantengo
con mis alumnos un vínculo hecho de palabras, inventos, bromas,
ley y cariño. Un vínculo cordial y divertido, en el
que tienen lugar preferente las sorpresas, los juegos, el trabajo,
las relaciones, la imaginación y el soñar “en
comandita”. Los espero hasta que van entendiéndome
las formas de hablar extravagantes que gasto, los dobles sentidos
de mis bromas, las pequeñas metáforas de mis poemas,
de mis sugerencias de trabajo o de juego. Y cuando ya están
“en ello”, me acompañan los vuelos, me sorprenden
con sus “pinitos”, y me ayudan a crear un clima de buen
estar y placer. Una de las formas de acercarlos a mis fantasiosas
propuestas es inventar historias. A partir de ellos mismos, de sus
peinados, de sus ropas... A partir de mí también,
de mis gustos, de mi humor y de mi “inventiva” del momento.
Recuerdo una vez que estábamos sentados en la puerta de la
escuela. Habíamos salido a ver qué se veía
y se oía desde allí. Oíamos piar de pájaros,
coches, los patos del vecino. Veíamos las rosas, los limoneros,
los coches, las palmeras, los murales de los niños de primaria...
De pronto, unos gorriones se posaron en el cable de la luz, haciéndolo
presente, y entonces empecé a improvisar una historia, en
la que uno de los pájaros nos iba invitando a subir al cable
desde el patio del colegio. Una vez estuvimos todos “enfilados
en el alambre”... suspiré y me callé. Mar me
pidió que siguiera, Marta también, y más. Y
seguí “volando” con ellos, y haciendo que “volaran”,
hasta que yo misma llegué a creerme que los pájaros
nos habían echado poderes al rozarnos con sus plumas y podíamos
subir a las nubes, bajar la playa, visitar a los padres y hasta
tomarnos de almuerzo un jugo de frutas con magdalenas.
Después de las primeras veces, se va haciendo costumbre...
y cuando te descuidas, se ponen a inventar ellos también,
excitadamente, sobre la base de su imaginación desbordante,
entre prisas... El asunto es que se sientan en libertad para crear.
Que sepan que “todo vale” en este nuevo juego de sueños
y de palabras. Inicios. Finales. Ideas mil. Hipótesis inacabadas,
que serán argumentos posibles. Historias chicas, que se irán
haciendo grandes un día detrás de otro, juntos.
Y lo mismo da que se juegue al invento con palabras, que con pinturas,
con músicas o con colores… Hoy contaré aquí
aventuras artísticas, otras veces cuento aventuras emocionales,
o poéticas… Pero sólo es jugar, crear, atreverse
a ser y a sentir, y después explicarlo…
M.
C. D.
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