Colección 0a5, la educación en los primeros años - Tomo 68

Leer
con placer en la primera infancia
“De
la mano de cuentos y poemas se puede llegar, quizás, no demasiado
lejos, pero sí hondo, e instalar una forma diferente de estar en
el mundo. En la ficción, en la poesía, hay ideas, nociones, sensaciones,
obsesiones, que pueden llevarnos a leer y sentir la realidad de
otra manera. A veces, a ver lo que no vemos y sin embargo está ahí,
a captar una puerta posible de abrir, a activar el deseo y la fe
por lo desconocido.” 1
Esta reflexión de Laura Devetach, maravillosa artesana de la palabra
poética, ha sido la fuente inspiradora de mi tarea en el nivel inicial,
y su convicción está presente en las páginas de este libro. Y está
bien que así sea, porque debemos lealtad a nuestros maestros, a
los que generosamente compartieron su saber con nosotros, y Laura
Devetach es exactamente eso: mi maestra de Literatura para Niños.
Lo recibido de ella, hace treinta años, se fue enriqueciendo con
el aporte de todas las maestras jardineras que asistieron a mis
clases, formularon sus inquietudes, contaron sus experiencias y
me enseñaron a descubrir los secretos de las salas del jardín de
infantes. De modo que el saber teórico se fue moldeando con el calor
de la práctica áulica que ellas, las maestras, desarrollaban en
las escuelas.También hizo falta indagar en otros campos disciplinarios,
como la psicología, la antropología y la sociología. El entramado
de estos diferentes saberes, teóricos y vivenciales, se plasma en
este libro dedicado a las docentes de jardines maternales y jardines
de infantes y a todos los adultos que recorren caminos de la mano
de niños y niñas en sus primeros pasos dentro de la escuela.
Y lo he titulado “Abrir un libro… abrir el mundo”, porque tengo
la certeza de que el mundo se presenta oscuro y tenebroso en la
medida en que no sabemos por qué suceden las cosas que suceden,
qué paisajes se pueden inaugurar una vez que se posee la llave de
abrir esa puerta que conduce a la lectura. Una puerta prohibida
para el analfabeto, o para el que abandonó su contacto con los libros
por desgano o por tristeza, y que cuando se puede abrir, se puede
ver y se avanza en un territorio de vuelos, de luminosidades, de
utopías. Comienza la aventura de desplegar potencias dormidas y
es posible pensar antes de actuar, planificar antes de decidir,
programar estrategias antes de doblegarse frente a las exigencias
del mundo globalizado.
También están presentes en este libro las voces, muchas veces silenciadas,
de los niños y niñas que inician su escolaridad con asombro y expectativas,
buscando juegos, canciones, cuentos, aprendizajes. Buscan, como
todos los humanos, la parcela de felicidad que merecen disfrutar.
El jardín de infantes debe ser, en primerísimo lugar, un jardín
para la infancia, un espacio de ternura y de justicia, y un fortín
severo que defienda la Convención de los Derechos de Niños y Niñas.
La literatura infantil en el nivel inicial plantea hoy a los docentes
una mayor exigencia en su información sobre la multitudinaria oferta
de libros que aparecen en las librerías. Se requiere mayor rigor
en la selección que se realizará para formar a los niños como lectores
de literatura. Dar a leer buenos libros es una tarea y un compromiso
a la vez, con el objetivo de formar ciudadanos abiertos a participar
y proponer, a cuestionar lo que está mal y a buscar mejores condiciones
de vida, a fundar una sociedad en la que se impongan la justicia
y la equidad.
Nota
1. Devetach, Laura.”La construcción del camino lector”. En Cuadernos
de Iberoamérica. Escuelas que hacen escuela II. O.E.I. (Organización
de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura)
pág. 127.
|