Colección 0a5, la educación en los primeros años - Tomo 7

Un lugar para crecer
En el jardín de infantes recibimos un niño
que se expresa con el cuerpo. Sus emociones, sus miedos, sus alegrías
y sus angustias, muchas veces antes que por la palabra, "transcurren"
por el cuerpo.
Esos
niños tendrán que aprender, a lo largo de los primeros años, a resolver
los conflictos de otra manera, a lograr que la palabra y la reflexión
mediaticen las situaciones, a encontrar símbolos. ¿Cómo lograr que
el aprendizaje de los contenidos que la escuela propone no anule
el placer del movimiento, la alegría de bailar, la posibilidad de
expresar emociones y de comunicarse con lenguajes del arte?
En
el camino del aprendizaje, entonces, habrá que tener en cuenta que
el cuerpo siempre está diciendo cosas, y que muchas veces será necesario
trabajar sobre ellas. Hemos reunido en esta oportunidad una serie
de trabajos que proponen diferentes miradas sobre la expresión corporal.
La
expresión corporal como disciplina, con contenidos y objetivos propios
que ya tienen historia en nuestros jardines y que se "legitiman"
en nuestro país al aparecer mencionados en los documentos curriculares
oficiales; la expresión corporal abordada en un sentido casi literal
de sus términos, preguntándose qué está expresando el niño con su
cuerpo, y cuál es la mirada del maestro frente a ese cuerpo que
expresa y que a veces debe aprender, también, a "aquietarse".
No
faltan los aspectos históricos y técnicos que definen la expresión
corporal en el marco de la educación artística, y tampoco el relato
de experiencias llevadas a cabo con los niños y con maestros. Ofrecer
espacio al niño para conocerse, explorar sus posibilidades de movimiento
y de expresión, sentirse seguro, desarrollar la imaginación en actividades
placenteras... De alguna manera, ésos son los puntos de vista coincidentes
en cada una de las miradas que aquí se presentan.
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